[FANTASTIC FEST 2016] La experiencia Alamo Drafthouse.

Bueno cabros, cumplí un sueño de toda la vida, y me vine al Fantastic Fest, en Austin, Texas. Para mí es la gran cosa porque es un festival al que le he tenido ganas desde siempre, y que es famoso por su buena onda, y por apilar estrenos filete de terror, acción, fantasía, rarezas, etc. Para que se hagan una idea, dos de mis favoritas recientes (The VVitch y Green Room) se estrenaron aquí el año pasado. Marko Zaror suele estrenar películas aquí y es muy querido. Y además es el festival favorito de muchos de mis ídolos de Internet, críticos que leo hace mucho, podcasters, etc. En otras palabras, tenía que puro venir.

Y para no tirarles toda la carne a la parrilla, he decidido subir estos pequeños reportes parcelados, hablando de un tema en particular cada vez. Y ahora les hablaré del cine en el que ocurre todo: El Alamo Drafthouse, y qué tal es la experiencia para alguien que está acostumbrado a pasarlo mal en una sala de cine por la pésima calidad del servicio. Es decir, para un chileno.

THE ALAMO DRAFTHOUSE

Si ustedes son de esos fliméfilos que pasan leyendo páginas extranjeras/gringas, entonces seguro ya han leído sobre el Alamo Drafthouse. Es una cadena de cines (cada vez más en más ciudades) que se hizo famosa por su política de ECHAR CASCANDO A CUALQUIERA QUE META BULLA, MOLESTE O ESTÉ MIRANDO SU CELULAR. Y no solo eso, es famoso también porque es un cine restaurant, y puedes comer viendo tus películas. Para mí estas dos cosas siempre fueron contradictorias, así que estaba realmente curioso por ver cómo funcionaba este famoso cine, y dado que el Fantastic Fest ocurre íntegramente en uno de los Alamos (creo que en el más emblemático de todos), ya he visto como doce películas aquí, y estoy listo para reportarles mi experiencia.

LAS SALAS.

El director Park Chan Wook lo definió muy bien cuando estaba presentando The Handmaiden. “Esto se parece a la ONU”. Así es. Tal cual. Hay una mesa larga delante de cada fila de sillas, y mucho espacio entre filas, suficiente para que alguien pase caminando con libertad entre medio. Les diría que el tamaño promedio es el de una sala grandota de nuestros multicines, pero probablemente quepa menos gente por el espacio ese que les dije. Técnicamente son impecables: La proyección es clarísima, y el sonido es MUY FUERTE. En las secuencias de ruido no escuchas ni tus propios estornudos, y cuando empieza la película la oscuridad es ABSOLUTA. Así que ver cualquier película aquí es un placer, y uno que viene del País Donde A Los Cines Les Chupa Un Huevo La Experiencia (PDALCLChUHLE), pucha que se aplaude.

LA POLÍTICA DEL SILENCIO.

Funciona. Durante la película nadie mete bulla, nadie saca el celular, nadie conversa. Como esto es un festival sí ha habido aplausos espontáneos y esas cosas, pero creo que hubo un puro gil que sacó su celular para mirar la hora durante una película aburrida y ese gil era yo (sorry, Alamo). Alguien me dirá que esta buena conducta se debe al público y no al cine, pero yo no estoy de acuerdo. Porque antes de cada película dan videos MUY graciosos y MUY persuasivos sobre estos asuntos.

Uno de los más famosos es uno que hicieron con el mensaje de voz que les dejó una clienta enojada que echaron cascando por estar usando su celular. Pero hay un montón más en que ponen pedazos de películas viejas y le agregan texto y mensajes graciosos del tipo SI HABLAS TE VENDRÁ A VER PIE GRANDE y ponen un clip de una película muy ordinaria en que Pie Grande mata a alguien en el bosque. Justo antes de la película ponen otro video que dice que SI TE PILLAN HABLANDO Y/O USANDO EL CELULAR TE HARÁN UNA ADVERTENCIA Y A LA SEGUNDA TE ECHAN SIN DEVOLVERTE LA PLATA. Invito a cualquier cine a experimentar con esta política.

¿Y QUÉ ONDA CON LA COMIDA?

Aquí es donde hay que aplaudir a los compadres del Alamo porque encontraron la manera de vender comida, servirte, cobrarte, y todo sin molestar al prójimo. Como les dije más arriba las salas se parecen a la ONU, y el espacio entre las filas es para que los meseros circulen. Las salas tienen harta pendiente entre filas, así que el mesero que está caminando delante de ti no te tapa la pantalla en ningún momento y ni siquiera lo ves. Y la comida que sirven es toda comible SIN servicios, así que tampoco hay ruido. El sistema para pedir y pagar también es muy poco intrusivo. Antes de la película no hay tráilers, sino como diez minutos de videos que van desde YouTubes graciosos hasta pedazos de películas antiguas. En esta parte tú puedes hablar con los meseros, y hacer tu pedido, y andan todos con maquinitas de tarjeta de crédito para cobrarte por anticipado. O sea, si llegas con tiempo, les pasas tu tarjeta, y todo lo que pidas en adelante te lo cargan a la tarjeta. Si pides cuando ya empezó la película el sistema es igual de pulento: Anotas en un papel, dejas el papel frente a ti y llega un mesero y se lo lleva. Yo he pedido ya varias veces así y los locos son ninjas, porque de pronto miro y el papel ya no está. Al rato me ponen mi plato (o vaso o lo que sea) delante y listo. Provecho. Si no pasaste tu tarjeta antes, los ninjas te dejan la cuenta como media hora antes de que termine la película, y ahí pagas o dejando la tarjeta, o dejando el efectivo, y pronto vuelven los ninjas con tu recibo, tu tarjeta, tu vuelto, etc. De todas las veces que he pagado hasta el momento no me han clonado la tarjeta ni me han estafado con el vuelto ni nada, así que tengo pruebas reales de que es posible un mundo mejor.

¿Y QUÉ TAL ES LA COMIDA?

Aquí es donde me empieza a dar rabia, porque la comida es demasiado rica. Esto al parecer es baluarte de la ciudad de Austin, pero si fuera a un restaurant a comer y comiera lo que he comido en el Alamo, saldría contento. Hasta ahora mi comida favorita ha sido un wrap de pollo a la parrilla con verduras varias y unas cosas como crutones de queso de cabra, que viene con nachos y con salsita. (Eso cuesta 9 dólares). Para tomar además hay copete, café, té, y bebidas, y como hay mesita de la ONU adelante algunos hasta te los sirven en tu propia cafetera/tetera. Mi bebida favorita eso sí es el agua, que es gratis, y te llevan un vasote gigante lleno de hielo y hermoso, y ahí solo les dejo propina a los ninjas porque el agua es gratis y nadie te mira feo cuando pides agua como en el PDALCLChUHLE.

¿Podría funcionar un cine así en Chile? Yo creo que sí, pero aquí trabaja MUCHA gente, y por sala deben ser sus diez meseros ninjas, mínimo, lo cual imagino haría el servicio más caro, o qué sé yo. En realidad no tengo idea de qué estoy hablando, pero ya el hecho de entregar tu tarjeta no funcionaría en Chile, opino, y por eso tienes a los meseros del Hoyts Premium entrando en plena película con la maquinita de Redcompra a molestar al prójimo porque PDALCLChUHLE.

NORMALMENTE ¿CUÁNTO VALE LA ENTRADA EN ESTE CINE?

No tengo idea. Yo vine por el festival y el sistema es que pagué mi “Badge” y eso me da acceso a todas las películas (hasta cinco diarias durante la semana que dura). No he ido como cliente normal a ver películas al Alamo, pero en general aquí las entradas son más caras que en Chile, pero deben andar por ahí con la entrada a nuestras vergonzosas salas “Premium”.

VEREDICTO.

Si les gustan las películas, vayan al Alamo apenas puedan. O abramos uno en Chile, por el amor de Kubrick. ¿Cómo no vamos a copiar lo bueno alguna vez?

Gracias por leer, cabros.
Hermes Antonio, corresponsal Flims en Austin, Texas.

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