Las Naranjas de Star Wars

Ustedes saben que una de las principales repercusiones del estreno de Star Wars The Force Awakens, fue que de pronto pudimos comprar ABSOLUTAMENTE CUALQUIER COSA relacionada con Star Wars The Force Awakens. Las tiendas se llenaron de juguetes, el supermercado ofreció máscaras de Chewbacca, y hasta en las farmacias vi disponible figuritas de Kylo Ren. Pero pronto empezaron a circular este tipo de fotitos en Internet… Y ahí es cuando supimos que la cosa se había salido de control.

¿Fruta Star Wars? ¿En serio? Todos sabemos que las garras de Disney quieren dominarlo todo, pero ¿no es esto un poquito mucho, señores? ¿Qué puede tener que ver una manzana con Darth Vader? ¿Qué tiene que ver una naranja con The Force Awakens, aparte de lo redondo que es BB-8?

Nada, esa es la respuesta. Star Wars no tiene nada que ver con una naranja. Tal como Star Wars no tiene nada que ver con cereales, hamburguesas, helados, ni con cuanto producto exista que haya pagado la licencia para poner esas palabras y personajes famosos en sus etiquetas.

Y díganme iluso, pero en mi opinión la “fruta Star Wars” es un paso adelante en el camino correcto. Porque ya es hora de que alguien por favor piense en los niños.

Como obeso en rehabilitación que soy, doy fe de la completa omnipresencia del azúcar y de toda la comida que nos hace daño, en todas partes. Comida que según la ciencia es realmente adictiva y produce una dependencia real, comparable a la de adictos a la heroína y la cocaína. Actualmente vivimos en un ambiente tan hostil y tan poco regulado, que es justamente esa comida tóxica la que más atrayente les resulta a los niños. ¿Por qué? Justamente por el bombardeo publicitario especialmente diseñado para atrapar la mente del cabro chico.

Estamos hablando de una industria multimillonaria que invierte todos sus recursos en contratar a ídolos juveniles para hacer comerciales, pagar los mejores creativos publicistas, y comprar licencias de Star Wars para empapelar el pasillo del supermercado. Las mismas mentes brillantes que idean cosas como poner estantes con dulces en la farmacia. ¿Usted se da cuenta por qué debe inclinarse para sacar esos M&Ms que se le antojaron a última hora? Porque están puestos ahí para quedar a la altura de un niño.

Denle un ratito a esa para que aterrice bien…

Si yo les dijera que una empresa tabacalera quiere tener dibujos animados en sus cajetillas, o que comprarán horas de anuncios para correr durante los programas infantiles, o que usan sus estrategias de exhibición más agresivas precisamente para captar la atención de nuestros niños, ustedes probablemente exigirían la cabeza del responsable, y se escandalizarían. Y tendrían razón. Bueno pues la ciencia actualmente nos está diciendo que la epidemia de obesidad está haciendo tanto daño como el tabaco pero nadie está haciendo nada. Seguimos llenando al cabro chico de azúcar porque creemos que el supermercado es nuestro amigo.

¿Qué ayuda tiene esa pobre mamá que trata de convencer al cabro chico de que tome agua en vez de bebida? El cabro chico no tiene opción. Por un lado tiene a Katy Perry en comerciales de Pepsi o Bilz, donde sea que mire tiene logos inolvidables, y hasta en las películas los personajes cool toman bebida, usualmente en vasos gigantes porque gringos. Así siempre y en todas partes. ¿Y el agua? Pffft, esa cochinada sale de un tubo en mi casa, y no me quita realmente la sed, ¿dónde está la Fanta? No pues, niñito. La Fanta no te quita la sed, te sube el azúcar en la sangre que es lo que hace que tu cerebro se sienta satisfecho. Sientes eso porque has tomado Fanta lo suficiente como para crear una dependencia real.

Cuando estás acostumbrado a tener el azúcar alta en tu sangre, solo quieres mantenerla arriba. Por eso quieres comer constantemente. No eres tú el que no puede “resistirse” a comer alguna “cosita”, es tu cerebro enganchado. La ciencia ya se puso de acuerdo en esto: La adicción que produce el azúcar es idéntica a la adicción que produce la heroína y la cocaína. Y eso es lo que le estamos dando a los cabros chicos. Ustedes ya sienten que no se pueden resistir al azúcar. A ustedes les cuesta. Imagínense nacer en el ambiente que tenemos ahora, donde hay tanta azúcar que comprar, tan deliciosa, tan barata y tan ubicua. No siempre fue así, claro. Todos hemos escuchado a nuestras mamás y/o abuelas decirnos que antes la Coca Cola no venía en botellas tan grandes, y que con un dedal alcanzaba para toda la familia. ¡Eso era así por algo! Porque la ingesta de azúcar es dañina y su sobreproducción apenas estaba empezando. La gente lo intuía y trataba al azúcar como algo “especial” que se consumía de vez en cuando. Hoy la producción en masa, lo barato que resulta para el consumidor y lo omnipresente que es en la vida diaria, solo ha ido empeorando las cosas.

Hace poco vi un especial de Jamie Oliver en que el compadre tomaba a un montón de cabros chicos y les iba preguntando cómo se llamaban las verduras que él les mostraba. Los cabros chicos no tenían idea. Pensaban que un tomate era una papa. Que una lechuga era una manzana. Cuático. Pero para mí el por qué es obvio: No se puede competir contra la industria alimenticia. Si al cabro chico no le enseñan de verdad y con dedicación las principales frutas y verduras, obviamente va a reconocer antes la lata de Coca Cola, el Snickers o el tigre de los cereales. La ensalada de la mamá le va a parecer un asco, y apenas pueda (en el colegio, con los amigos) se va a zampar el Super 8. O el Super 8 Chuaa XL. O ese balde de galletas que tanto les gustó.

Bueno, llámenme iluso de nuevo, pero para mí las naranjas de Star Wars son un paso en el camino correcto. No estoy diciendo que Disney debería comprar campos agrícolas y licenciar frutas y verduras, no. Ese es tema para otra columna. Lo que estoy diciendo es que las naranjas de Star Wars por lo menos igualan un poco la cancha a ojos del cabro chico. Quizás a la mamá no le cueste tanto convencerlo de llevarse de colación una naranja si es una Naranja Rebelde Star Wars BB8 The Force Awakens. Quizás el cabro chico mire la uva Yoda y diga: “Bueh, no es tan malo si es la comida oficial de Master Yoda ™”. Y de ahí estamos listos para que One Direction haga un comercial del Agua de la Llave con melodía pegote incluida. Y quién sabe, en una de esas los cabros chicos dejan de estar menos secuestrados por la comida que les hace tan mal.

Leí por ahí que en Inglaterra prohibieron poner comerciales de comida tóxica en la programación en horario de protección al menor. A mis ojos es un logro muy grande. Si hay niños con sobrepeso a los tres o cuatro años, no podemos ser tan desgraciados como para echarle la culpa solo a los papás. En la actualidad, donde hay pobreza, hay sobrepeso, principalmente en los cabros chicos. Si la cancha no está pareja, no es un problema personal de “cada uno”. Por eso es un problema de salud pública, por eso hay que empezar a ponerle trabas a la industria alimenticia. La cancha no solo no está pareja, está completamente rayada y dominada por la industria alimenticia. Una industria a la que no le importa cuánta azúcar te hace realmente mal. Una industria que centra todos sus esfuerzos en hacer la comida más duradera, más deliciosa, más adictiva y más barata. En resumen, una industria que no solo mata la comida, nos mata a nosotros en el proceso. Una industria a la que le conviene muchísimo que creas que eres gordo porque “no tienes fuerza de voluntad”, una industria que feliz te pone delante una variación “light” de algo que ya te hacía mal antes, pero ahora con diez calorías menos. De un total de cientos. Mucha mezcolanza química, pero ey, son diez calorías menos. Es “light”. Pongan el dibujito de una mujer esbelta. Si estamos dejando nuestros cabros chicos a disposición de esta industria, entonces estamos haciendo mal esto de la sociedad. O sea, la gracia es organizarse y mejorar la vida de todos, ¿o no? No dejar que un montón de viejos multimillonarios se forren mientras acortan la expectativa de vida de la nueva generación.

Perdón si se me salió el Pastor Soto, con este texto, pero estoy en un momento en que envidio los logros de la campaña anti tabaco. Ahora quieren que no se pueda fumar en parques, playas, ni lugares públicos. Y salvo los pocos fumadores mal genio, estamos todos de acuerdo. ¿O no? Nadie quiere que su guagua juegue a encontrar las colillas en la arena mientras está en la playa. Nadie quiere respirar humo mientras pasea al perro. Nuestra cultura hoy día nos dice que fumar es nocivo y asqueroso. Todos los Friends condenan a Chandler cuando fuma. No hay debate. Tírale humo a una embarazada, a ver cómo te va. Pero tenemos algo tanto o más dañino que el tabaco, y lo venden en los colegios. Lo encontramos en las farmacias (¡las farmacias!) a la altura de los ojos de los niños.

No sé cómo terminar esto. Yo quería soltar el sermón después de ver lo indignados que estaban todos con las naranjas de Star Wars. Están tan acostumbrados al ridículo marketing de la industria alimenticia, que verlo en una fruta les pareció inaceptable. Den vuelta lo que les parece inaceptable, y empiecen a indignarse con las cosas que importan. Identificar al enemigo es lo primero antes de la batalla. Podemos ganarle al Lado Oscuro.

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