ODT: The Fly (1986).

Si algo debiera haber aprendido a estas alturas el doctor Ian Malcolm es que hay puertas que no deberían ser abiertas, el hombre no debiera jugar a ser Dios, y con la genética mejor ni meterse. Porque en The Fly (1986) el compadre hace de un nerd que está trabajando ni más ni menos que en la teletransportación, según todos los científicos del mundo la única solución al Transantiago etc. El compadre tiene unas cabinas de teléfono de Alien, entra por una y sale por la otra, simple.

Claro que un día el compadre se mete a la cabina telefónica sin cachar que se le coló una mosca y ZUÁCATE: Fusión genética. Accidente que transforma al pobre Ian Malcolm en el PEOR SUPERHÉROE DE LA HISTORIA. Al principio sus poderes son básicamente como ser un adolescente: Se pone hiperactivo y califa (bien) pero después se pone hediondo y le empiezan a salir granos asquerosos purulentos (mal). También puede hacer todo lo que hacen las moscas, como aparecer de la nada a hinchar las pelotas, no dejar dormir siesta a los perros y/o chocar contra la ventana como gil. Pero lo peor de todo es que el incidente mosca no solo afecta su cuerpo sino además termina por transformarlo en un científico loco cuando el compadre empieza a filosofar sobre su metamorfosis, llegando a decir cosas tan tristes y poéticas como que él siempre fue un insecto que soñó que era humano, pero ahora le tocó despertar. Como esa novela famosa del compadre que despierta y la cucaracha todavía estaba ahí, de Monterroso.

Lo más trágico de esta película en todo caso, es que el pobre nerd justo estaba empezando una historia de amor con la Telma o Louise, que es una periodista que al principio no está ni ahí con el compadre, pero que después igual se impresiona un poco cuando cacha que el compadre es el responsable del avance tecnológicos más revolucionario de la historia de la humanidad. Ella al principio lo apoya en todo, pero a medida que el compadre empieza a degenerar no tiene otra que salir arrancando, y se nota que eso la deja destrozada. Pero brígido.

Si todo esto les suena familiar es porque la misma historia ya se había hecho antes en un clásico de todos los tiempos protagonizado por Bart Simpson: El especial de Halloween en que Homero se compra los teletransportadores y Bart termina fusionado con una mosca. Bueno esta es la versión asquerosa/gore/no puedo creer lo que estoy viendo de eso, dirigida por un peliculasta que disfruta mucho haciéndole cosas terribles al cuerpo y la carne, llamado David Cronenberg (fanfarria).

Y bueno aquí no me queda otra que empezar con la tormenta de flores (metáfora) porque esta debe ser una de las grandes películas de terror de todos los tiempos, y es tan buena que hasta cuesta encasillarla como película de terror. Primero, por lo triste y trágica que es la historia de amor. Es muy raro que uno quiera tanto a los protagonistas de una película de terror, pero eso es exactamente lo que pasa aquí. En entrevistas el señor don Cronenberg ha dicho que esta película la hizo para expresar lo que él vivió después de que sus papás se murieran de cáncer, así que es básicamente una película “de enfermedad” con todo el drama que le llevan ese tipo de flims. Pero también es una tremenda película “de monstruo” en que el compadre acepta la maldad de lo que es, sin importarle las consecuencias. No digan que no, cuando Ian Malcolm está todo repugnante caminando por las paredes y va a la clínica de abortos a secuestrar a Telma o Louise para evitar que ella mate al hijo de él porque “Es lo único de él que sigue vivo” es para decir OMG, CTM y WTF al mismo tiempo. Y el compadre incluso se la lleva en brazos como si fuera el monstruo de Frankenstein o el de la Laguna Negra o ambos. ¿Y lo que le hace al pobre pelmazo ex pololo de Telma o Louise con nombre de personaje de Game of Thrones (Stathis Borans)? ÁNDATE CABRITO. Más encima es una película muy piola, con tres personajes que se la pasan básicamente en una locación. ¿Qué otra película de terror consigue hacer tanto con tan poco?

Los efectos especiales de esta cuestión son OTRA COSA también, y me atrevería a decir que está dentro del Top #5 de EFECTOS ESPECIALES DE MAQUILLAJE DE LA HISTORIA, bien arriba, con American Werewolf in London, The Thing y Day of the Dead. Y démosle crédito a Ian Malcolm también por la capacidad de transformar todos sus tartamudeos en espasmos y Tourette cuando empieza a mosquearse. Increíble. ¿A quién más me falta tirarle flores? Ah claro, a Howard Shore, el compositor que todos los nerds conocen como el de la música de las Señor de los Anillos pero que acá se manda una cosa épica, triste y trágica, que no se te olvida más.

Lo que estoy tratando de decir es que The Fly es una de las obras maestras del terror de todos los tiempos, y deberían aprovechar este Octubre del Terror para echarle un lookie si es que no la han visto, o verla de nuevo para apreciarla como corresponde. Un solo consejo: No la vean comiendo, menos comiendo fetuccini con salsa de champiñones, se los digo por si las moscas. Setecientas millones quince mil tres calabacitas y un Hermes Award a Ian Malcolm por ser tan friqui sensible y maestro.

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