Octubre del Terror: El Clan

Uno le tiene fe a las películas argentinas. Será que las que nos llegan son siempre buenas, o será que los argentinos simplemente nos dan guaraca en cuanto a películas se trata. Sea lo que sea, siempre dan ganas de ir a ver lo que nos manden allende Los Andes, actúe o no Ricardo Darín. Y ya sé que es difícil de creer pero les juro sobre la tumba de mi Primo Feto que en El Clan (spoiler) no actúa Ricardo Darín. Sorry fans de Estrellita Mía, pero deben saber la verdad. Obviamente, la no participación de Ricardo Darín generará confusión en algunos espectadores que no conseguirán comprender que esta película sí transcurre en Argentina, pero a ellos les digo que si se concentran igual pueden disfrutar esta película, o al menos pueden tratar, no sé.

El Clan se trata de un señor llamado Arquímides Puccio que tiene entre otras cosas un nombre inolvidable que los críticos de cine ni siquiera tienen que Googlear para recordar. Aunque es un gran nombre para hacerle bulin, nadie se atrevería a molestar a Arquímides Puccio porque el compadre es un monstruo abominable del infierno, que durante años se dedicó a secuestrar gente y matarla, con el apoyo del turbio gobierno argentino que en la época en que pasó todo esto era corrupto y oscuro, no como ahora. Pero lo peor es que el famoso Arquímides Puccio hizo todo esto además con la colaboración de su familia.

El Clan del título es esta famila piola, donde todos se ven buena onda y muy normales, y que discuten porque la hermana chica no está ayudando a la hermana grande a poner la mesa mientras el hermano pelmazo ve tele sin sacar las patas de la mesa y la mamá cocina arroz con pollo. El hijo mayor es un rugbista que le va bien y que tiene muy buen futuro en el deporte, y su rutina incluye entrenar, salir con la polola, y después distraer a algún compadre millonario mientras el papá aparece con una capucha, le pone una pistola en la cara y se lo lleva al sótano de su casa. Brígido, es lo que estoy tratando de decir, y todo tan piola y tan normal que es imposible no sentirse tenso y angustiado todo el rato.

¿Saben de qué película me acordé mucho viendo El Clan? De mi regalona Zodiac de David Fincher. Son muy distintas porque esta película es desde el punto de vista de los malos y no de los que están investigando, pero ambas tienen esa misma sensación de miedo que empieza a crecer cada vez más, donde el terror lo ponen compadres muy normales que podrían ser perfectamente tus vecinos, y que te angustian precisamente por su capacidad de hacer el mal sin ninguna consideración por los demás seres humanos. Las dos son de época además, y con ambientaciones que uno se cree completamente, así que bien ahí, El Clan. El otro factor que levanta esta película, en mi opinión, es que es completamente impredecible (igual que Zodiac) porque al tratarse de hechos “reales” los peliculastas están obligados a salirse de las cosas típicas, y te muestran el asunto como fue, y uno con así cada pepa.

De todas maneras no los voy a engañar, cabros. Esta película tiene un montón de cosas charcha que no me gustaron ni me convencieron ni por si acaso (a ustedes les hablo saltos temporales injustificados y confusos). Pero la HISTORIA ES TAN BUENA E INTRIGANTE que no queda otra que rendirse y ver toda la película con así cada pepa. Cuando funciona FUNCIONA MUY BIEN, y eso es principalmente todo el cuento todo funciona igual gracias a la actuación increíble que se mandó el compadre que hace de Arquímides Puccio.

Ahora mismo estoy teniendo un infarto porque acabo de darme cuenta de que el actor se llama Guillermo Francella y es el mismo compadre que hacía de amigo borracho buena onda en El secreto de sus ojos. Su transformación es tan buena que yo consideraría a este compadre para Mejor Actor en los Oscars, así de cuático.

En resumen, una película buenaza que te recuerda que el verdadero terror no está en los efectos especiales sangrientosos, y que los monstruos no son otros que los argentinos. Cuatrocientos millones quinientas mil dieciocho calabacitas y un Darín Award al compadre, por seco.

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