Un Mundo Feliz: Cuando Terminator era Análogo.

Advertencia: El siguiente texto incluye múltiples referencias a la infancia de papá mono, datos biográficos que probablemente no le importen a nadie, reclamos de anciano cascarrabias y ganas de mejorar el mundo fliméfilo popcorn. También tiene spoilers de Terminator, T2, Terminator Genisys, Star Wars, Duro de Matar y Mad Max Fury Road.

¿Ustedes creen que ver películas malas es llegar y olvidarse? No señores, no es tan fácil. A veces ver una película mala significa pasar días, semanas o más pensando en lo lamentable de la pérdida, en lo que no fue, en lo que pudo haber sido. Muchas veces las películas se quedan con nosotros, pero eso no necesariamente lo originan buenas experiencias, es lo que trato de decir.

Si la película mala nos decepciona por cosas más bien personales, el “eco” que nos deja es peor. Se podría decir que las películas malas se nos repiten como empanada rancia. Y eso es justamente lo que me pasó con Terminator: Genisys, donde lo personal viene por lo mucho que me gustan las primeras Terminator. Lo bueno es que a veces de un sentimiento negativo nacen reflexiones buenas (o que uno jura son buenas), así que he decidido compartir las mías con ustedes. Les advierto que antes de las reflexiones me voy a poner autobiográfico, cabros, sorry, pero les juro que es para que entiendan mejor mis puntos. Nos fuimos.

Yo me acuerdo cuando estrenaron Terminator en los cines chilensis. Era muy chico para ir a verla, claro, pero había visto no sé si fotos o algo de Schwarzenegger con el ojo rojo de robot expuesto, y como buen péndex alucinado con los monstruos, la sangre y lo espeluznante (no tenía noción de lo que era la “ciencia-ficción” todavía) , LO ÚNICO QUE QUERÍA EN LA VIDA ERA VER TERMINATOR. Bueno la cosa es que mi mamá fue a verla al cine, y cuando volvió a la casa, se sentó delante de un cabro chico muy entusiasmado y procedió a contar toda la película. De principio a fin. Y sin saltarse ni un detalle.

Como la mamá de Forrest Gump, mi vieja se sentaba conmigo no a darme consejos sobre la vida usando analogías chocolatosas,  mi vieja me contaba películas que yo no tenía cómo ver, o películas que ella había visto antes de que yo naciera.

“Bueno hijo, entonces el Terminator se saca el ojo con un bisturí y luego va a la estación de policía a asesinar a la fuerza pública, alucinante”. (Recreación)

Tengo que darle crédito a mi vieja. Era seca para contar películas. Me contaba todo lo que tenía que saber para entender la trama, y después me describía con lujo de detalles todas las secuencias de acción, o de terror, o de aventuras. Yo por lo general me quedaba mudo escuchando su relato, pero a veces la interrumpía con preguntas, que casi siempre eran para que ahondara en más detalles sangrientos. Tan buenos eran sus relatos, que muchas veces cuando finalmente conseguía ver las películas que me había contado, yo sentía que ya las había visto. Los detalles siempre calzaban, y creo que la pillé engrupiendo como tres o cuatro veces nada más. Y la perdono, porque le ponía color para hacérmela más entretenida a mí.

Películas que mi vieja me contó con lujo de detalles y que yo no vi hasta tiempo después: Príncipe de las tinieblas, RoboCop, They Live, La Mancha Voraz, El Exorcista, Dos bribones tras la esmeralda perdida, Cobra, Rambo, Rambo II, Rambo III (le gustaba Stallone), etc. Y bueno, creo que Terminator fue uno de mis “cuentos maternos” favoritos. Ayudó mucho que mi vieja amara la película, porque le puso todavía más entusiasmo a contármela. Y yo lo pasaba tan bien que le pedía que me la contara de nuevo, o al menos que repitiera “escenas”. Me gustaba en particular el momento en que el Terminator salía de las llamas hecho un esqueleto metálico. Brígido.

(Una nota aparte merece el cómo me contaba las escenas de sexo, que de repente aparecían. Usualmente mi vieja decía algo como “aquí viene una parte que es para mayores”, pero en el caso de Terminator dijo “Y aquí ella pasa la noche con el jovencito de la película”. Claro, no podía censurar completamente la escena porque después teníamos que entender que John Connor había sido engendrado, así que me la contaba en versión para todo espectador. Qué querían que hiciera, yo tenía siete años).

Igual quiero aclarar que nosotros no éramos indigentes ni vivíamos aislados del resto del mundo en una cabaña en la pradera. Tienen que recordar simplemente que era una época muy distinta para los que nos gustaban las películas. En la época en que llegó Terminator a los cines ya había VHS, pero todavía no era masivo, ni había tanto videoclub. En mi casa no teníamos (todavía), no había cable, e Internet era un sueño en las cabezas de escritores de ciencia-ficción, por lo que la oferta no alcanzaba para satisfacer la demanda. Si queríamos ver películas teníamos que ir al cine, o esperar a que las dieran en televisión abierta. Esto les puede parecer prehistoria a los fliméfilos de esta generación, pero esa espera para ver las películas que querías ver era una tortura. Imagínense. Si antes del relato de mi vieja yo quería ver Terminator, después habría donado órganos por verla. (Porque eso es lo otro, cuando uno es péndex y quiere saber sobre las películas, no existen los SPOILERS, todo lo que uno sabía con anticipación era bienvenido).

La primera vez que vi Terminator por fin fue cuando la dieron en la tele, su buen año después de que mi vieja la viera en el cine y me la contara. ¡Un año con la historia en mi cabeza, con ganas de ver a ese esqueleto robot salir de las llamas! ¡Un año esperando ver a Sarah Connor derrotarlo! Y como yo era péndex las expectativas y la espera solo ayudaban a que disfrutara aún más la película. ¿Me gustó? Obvio que me gustó. Rallé la papa. Era todo lo que había imaginado y más. Para cuando la dieron en la tele ya teníamos VHS en la casa, así que la grabé de la tele, cortada y todo, y procedí a repetírmela una y otra vez. Este era el tipo de cosas que debía vivir el fliméfilo en la época análoga.

¿Se puede tener una experiencia así hoy en día? Está difícil, precisamente porque en la época digital todo es más fácil. Me acuerdo que en el colegio leíamos en alguna parte sobre unas películas de terror, y las buscábamos durante meses. Te la conseguías cuando hablabas con Juanito y él conocía a alguien que la tenía, y de repente te hacía una copia, pero te cobraba tres lucas, así que con los compañeros fliméfilos hacíamos una vaca y le comprábamos la copia, bajo compromiso de hacer copias para todos. La otra opción era encontrar un videoclub con películas más desconocidas y ahí uno se “hacía socio” solo para arrendar esa película en específico, y en el proceso te podías echar tres días, y toda la poca plata que tenías.

Hoy día es distinto. Yo les puedo recomendar la película más rara que se me ocurra, una joyita independiente de terror hecha para la televisión nigeriana, y en tres minutos la pueden tener en sus computadores en HD con subtítulos y sonido 5.1. Sin haber levantado el traste del asiento, y sin haber gastado un peso. No lo digo con ese resentimiento de abuelo picado que tenía que caminar diez kilómetros para llegar al colegio, no. Lo digo como alguien que está feliz de vivir en esta época, que todos los días está descubriendo cosas nuevas y que sigue sin poder creer que algo como Netflix exista… Pero también lo digo con preocupación. Y aquí es donde volvemos a Terminator: Genisys. (Por fin Hermes, vamos en la carilla tres, qué onda).

Sarah Connor, después de haber visto Genisys.

Hace unos días me repetí The Terminator, ya no con el relato apasionado de mi vieja sino gracias a un blu-ray pulentísimo que me regaló el Dr. Malo. Y lo que más me sorprendió de la repetición fue lo simple y compleja que es la historia, a la vez. Es simple porque se trata de dos compadres que vienen del futuro. Uno es bueno y otro es malo. Uno es humano y otro es robot. Uno viene a proteger a una comadre, otro viene a matarla. Partieron. Acción, secuencias filete, sorpresa al final. Fin. Ahí está lo simple. ¿Dónde está la complejidad? En los detalles. En que estos dos guerreros no podían viajar con armas, así que tienen que conseguirse. Ni siquiera tenían ropa. Desde el principio la contienda es desigual. Al robot no le importa nada, mata gente, tiene una computadora que le da múltiples ventajas, etc. El humano sufre: Se cansa, los golpes le duelen, no quiere hacerle daño a nadie en el proceso.

¡Y nadie sabe dónde está Sarah Connor! No existían archivos, así que el robot y el otro compadre van a la guía de teléfonos. Por pura suerte, la protagonista es la última en la lista, así que alcanza a alertarse de la amenaza cuando su nombre empieza a salir en las noticias. El soldado protector llega a ella justo antes de que el Terminator le meta una bala en la frente con su mira laser. Pero el soldado protector es un guerrero dañado que se comporta como sicópata, un veterano de guerra que está pésimo, y que no entiende el mundo al que llegó. Se mete la policía gringa, el cuento del veterano suena cada vez más loco y lo quieren internar. Hasta que llega el Terminator y se mete a la estación de policía y mata a todos y cada uno de los que se supone están para proteger a Sarah. Salvo al veterano de guerra loco. Y bueno así, ustedes me entienden.

Todas esas dificultades, esas vueltas, y esos procesos, son la clase de cosas que están desapareciendo de las películas hoy en día, porque son cosas que ocurren en el mundo real, tangible. En el mundo análogo, ustedes me entienden. No es malo que el mundo esté volviéndose digital en todos sus aspectos, para mí lo malo es que las películas se contagien con ese pensamiento digital, porque se traduce en flojera. Tal como los fliméfilos ya no tienen que buscar las películas que quieren ver, las películas nos muestran personajes que no tienen que recurrir a la guía de teléfonos para encontrar a sus víctimas.

La gracia de las dos primeras Terminators es que son películas de acción análogas. Toda la tecnología que existe es secundaria, incluso Terminator 2 que es la película de acción que empezó de alguna forma la transición a las películas de acción digitales, es análoga en espíritu. El T-1000 puede imitar a quien sea, pero el compadre primero tiene que robarle un computador a un policía, después pedirle una foto de John Connor a los padres adoptivos, y después ir y asesinarlos cuando John Connor se le escapa. ¿Y cómo lo pilla el T-800? Le tiende una trampa con el nombre del perro. Aquí tienen un ejemplo de dos personajes que vienen del futuro, pero que incurren en acciones que todos podemos seguir, que pertenecen a un mundo análogo, nuestro mundo. Nos podemos identificar con estos personajes, podemos darnos cuenta de lo inteligentes que son y emocionarnos, podemos gozar esta película porque son cosas que podrían pasarnos.

Para Terminator 3: Rise of the Machines las películas de acción (y la saga Terminator) ya se habían contagiado con el espíritu digital, y todo empezó a volverse más imposible, más fantasioso y más épico. Ahora los Terminators podían conectarse a “la red”, infiltrar sistemas de vigilancia, incluso la Terminatora podía propagarse como un “virus” y hacer que un millón de autos se manejaran solos para perseguir a John Connor y la minoca.

Y así de poco empezó a podrirse todo.

Si se fijan en las grandes películas de ciencia-ficción y espectáculo de hoy en día, todas las escenas climáticas cerca del final de la película son un despelote de efectos especiales donde se destruyen ciudades completas, donde cien millones de ultrones invaden Bosnia para levantarla y dejarla caer en la tierra, donde un man of steel se enfrenta a otro kriptoniano y transforman todo Metrópolis en Chuquicamata, o donde cien millones de orcos se enfrentan al ejército de enanos codiciosos que no le importan a nadie. Toda esta destrucción y despliegue de efectos especiales ocurre por un simple motivo: Porque se puede hacer. Y es lo que el público ha llegado a esperar (o lo que Hollywood cree que el público espera).

Pasa lo mismo cuando uno compara las Star Wars viejas (análogas) con las precuelas (digitales). Antes la gracia era que Han Solo llegaba a último minuto a ayudar a Luke, y el compadre decidía entregarse a la Fuerza en el momento más intenso. Boom. Chao, Estrella de la Muerte. Comparen eso con el final de Phantom Menace. Ahora hay efectos que lucir, ejércitos con millones de robots que mostrar, batallas increíblemente complejas con muchas naves, duelos de sables con capoeira y espadas laser dobles, triples, cuádruples. Antes al final de la película uno esperaba que el bueno fuera más pillo que el malo, y con eso bastaba. Cuando John McClane consigue ponerle el balazo a Hans Gruber y su cómplice con las únicas dos balas que le quedaban uno quedaba feliz, no quería ver que volaran a toda la ciudad, ni que McClane se subiera a un avión y destruyera toda la autopista central.

¿No les pasa a veces que encuentran que todas las películas terminan igual? ¿En un gran escándalo de efectos especiales y ruido donde nada importa mucho? Mi sensación es que las cosas ya no les pasan a personas de carne y hueso, no les pasan a personajes inteligentes y sensibles (como nosotros), todo pasa a gran escala, con robots destruyendo todo, con monstruos peleando contra pixeles. Y con razón todo lo que pasa nos importa una raja.

El ejemplo que tengo más cerca hoy, claro, es Terminator Genisys. Con la original tan fresca en mi cerebro no pude evitar comparar la simpleza del mundo análogo vs. la complejidad apestosa e inútil del mundo digital. En la original el Apocalipsis comenzaba cuando la computadora Skynet cobraba consciencia, decidía que la humanidad era la principal amenaza para el planeta y BOOM. Nos tiraba nuestros propios misiles. Listo, chao. Bienvenidas pesadillas de Sarah Connor en la plaza.

Como vivimos en el mundo digital, Terminator Genisys sintió la necesidad de cambiar esto, y transformar la amenaza en una cosa digital de nuestros días. “Skynet es Genisys”, es el mensaje confuso que recibe Kyle Reese desde las profundidades de las líneas temporales. Y desubrimos que “Genisys” no es otra cosa que un sistema operativo. Al principio lo encontré aceptable. Esta película iba a hacer el puente entre el mundo análogo de las originales y el mundo digital actual. Por un momento me entusiasmé porque pensé que podían hacer algo pulento con esto. ¿Skynet vuelve a la humanidad en su contra mediante Internet? ¿Cómo? Sorpréndanme, peliculastas.

Pero no me sorprendieron. Porque la idea llega hasta ahí no más. En la película, Genisys es un sistema operativo que le permite a la gente tener todos sus aparatos sincronizados (así lo describen), y es algo que por alguna razón resulta muy excitante para todos, al punto de que hay “cuentas regresivas” en todas partes. Incluso los doctores están felices mirando sus iPads en el hospital, esperando poder usar Genisys. ¿Y cuál es la idea? ¿En qué afecta esto a los demás personajes? ¿Cuál es la misión que tienen nuestros héroes? La idea es nada. El sistema operativo solo afecta a los personajes porque ellos mismos nos dicen que el sistema operativo es malo. Y la misión es apagar un computador. Literalmente, eso es todo lo que tienen que hacer. ¿Se acuerdan que los personajes de las precuelas de Star Wars pasan todo el día sentados, caminando por pasillos, mirando por las ventanas? Claro, después pusieron ciudades impresionantes de fondo, miles de naves siempre volando en el cielo, todo digital, todo sin alma. Eso es mucho más fácil de hacer. ¡Nunca habíamos visto cosas así! Es tanta la flojera que contagia a las películas, que antes si queríamos una Sarah Connor guerrera, la actriz se transformaba en una loca brígida, que sin dudas era capaz de hacer todo lo que hacía en la película. ¿Hoy día? Filo, los compus pondrán explosiones filetes de fondo:

(Foto comparativa de las Sarahs Connors por Vern).

Vuelvo a preguntarme. ¿El mundo digital tiene tan malacostumbrados a los peliculastas (y a nosotros) que ya no se dan la lata de pensar buenos conflictos, buenas escenas, buenas aventuras? ¿Cuándo se van a dar cuenta los peliculastas de que la conectividad y el poder digital que tanto nos impacta no sirve para hacer buen drama, el principal combustible de la ficción? ¿Cuántas películas más tenemos que mamarnos en que los malos son todopoderosos gracias a los computadores, y la misión del héroe consiste en apretar un botón en medio del carnaval de los efectos especiales donde, literalmente, no salva a nadie?

He pensado mucho en películas análogas vs. películas digitales, y curiosamente llegué a la conclusión de que puede existir en el equilibrio. Terminator 2 es una de ellas, y el otro equilibrio es The Matrix. Lamentablemente son dos películas noventeras, cuando lo digital todavía era nuevo, bueno y fascinante, donde los peliculastas encontraron herramientas nuevas, pero el cerebro aún lo tenían en análogo. Por eso el climax de T2 consiste en tirar a un robot a la lava, y en Matrix en Neo Dewán corriendo para contestar un teléfono. Las secuelas de The Matrix (como las de Terminator que siguieron) se perdieron en el abismo digital y lo único que tenían para ofrecernos eran batallas aparatosas donde no importa nada ni nadie. Como dice el personaje Ian Malcolm en esa otra maravilla análoga que es Jurassic Park: “Estaban tan ocupados pensando que podían hacer todo esto, que no se preocuparon en pensar si DEBÍAN”. Si los peliculastas dejaran su cerebro y su corazón en el mundo análogo, todo sería más emocionante para nosotros los espectadores, porque recuperarían el lado humano que tanto le falta al cine de espectáculo hoy en día.

¿Saben quiénes mantienen su espíritu en el mundo análogo pese a chapotear en pixeles y maravillas digitales? Los de Pixar. Por algo estrenan una película increíble que jamás habría sido posible hacer sin la tecnología actual que se trata LITERALMENTE de los sentimientos. Y ahí tienen Intensa Mente, una de las mejores películas del último tiempo, animadas o no.

¿Saben quién también es análogo? George Miller, el director de Mad Max: Fury Road. Por eso el énfasis está en los humanos, y el climax nos muestra a un villano siendo derrotado con ingenio, y a un personaje decidiendo cambiar el propósito de su destino sacrificándose en un choque apocalíptico. Choque apocalíptico que no vemos, por cierto, porque el peliculasta sabe que da lo mismo. Lo importante ya lo vimos. Nux, Furiosa y Max se redimieron, así que aquí tienen un plano en cámara lenta del comienzo del choque, y del volante con el símbolo de Immortan Joe volando hacia la cámara… Ahí está todo. Guarden su festival de efectos digitales cansadores para el final de la nueva Transformers. Atte., George Miller. Además, ¿quién necesita ver más destrucción cuando ya vimos todas esas secuencias alucinantes, donde siempre SIEMPRE siempre lo importante eran los personajes metidos en la acción, y no la acción en sí misma?

Yo creo que es hora de dar otro paso en la evolución fliméfila. Escúchenme con atención, Hollywood. Ya explotaron demasiado la era digital de no pensar mucho las cosas y de hacerlo todo solo porque pueden. Ya entendemos que pueden destrozar planetas completos de manera fotorrealista, y entendemos también que esa fórmula ha traido dividendos. Pero ahora demos vuelta el péndulo un poquito para el otro lado. Hagan una película de Superman en que el compadre derrote al malo con ingenio y que el final signifique algo, no terminen la película solo porque ya pasaron diez minutos de destrucción y tenemos que irnos pa la casa. Hagan otra de Batman en que el final sea él solo conversando con dos compadres más. Quedó tan lindo en Dark Knight, ¿no encontraron?

Si siguen yéndose al chancho y calcando fórmulas sin pensar tanto en lo que nos lleva al cine (el alma), me temo que la flojera digital va a terminar matando las películas. O peor, nuestro amor por las películas. Ya no habrá niños que pidan que les cuenten las películas y no será porque habrá mucha oferta de flims para ver. Será porque dará lo mismo, y no habrá nada interesante, inteligente ni emocionante que contar.

Y ese amigos, será el verdadero triunfo de Skynet.

43 Comments

    • Clauts
      7 julio 2015

      Excelente análisis Hermes!!!!
      Es una pena lo que ocurre con el cine hollywoodense actual… y sin irme mucho en la voláa con la música ocurre algo similar.
      Le tengo otro ejemplo actual. Transcendence y Her. Dos películas que van exactamente de lo mismo pero una es buena porque tiene alma y es análoga y otra que pura mierda de efectos especiales y que no salva a nadie.
      Siempre es un gusto leerlo don Hermes.

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      • gabo
        7 julio 2015

        es verdad, con la música pasa exactamente igual!

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      • Bastian
        8 julio 2015

        Dios mio que mala es Terminator Genesys, es todo lo que dices, una y otra vez la misma escena de destruccion sin sentido, ¿y los momentos emotivos? resultan graciosos … Que buenos ejemplos de cine analogo son los que nombraste como The Dark Knight, Die Hard y Mad Max Fury Road …

        PD: tienes razon con lo de los niños, hace un mes fui a ver Jurassic World y yo la disfrute como un niño mas, por sus referencias y su escena final me hizo casi llorar de alegria, cuando termina le pregunto a mi primo de 10 años si le gusto y me dice: “Mmmm igual buena” con un dejo de : “Meeeh” … Si un niño de 10 años no engancha con dinosaurios peleando es porque como ya vio todo eso antes, ahora le da exactamente lo mismo! y eso, es una pena, no por mi ni por los que disfrutamos y nos soprendimos en su momento, sino por las nuevas generaciones que ya no tendran esa capacidad de asombro porque saben, que eso “ya lo vieron”.

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        • Bastian
          8 julio 2015

          Me equivoque con responder a Clauts porque queria hacer un comentario para el Post … de todas formas concuerdo con lo que dices Clauts.

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    • Seymour
      7 julio 2015

      Hermes, simplemente diré “sublime”.

      Eso igual pasa con las pelis de terror, si no hay un mono chacalon de ultratumba digital las pelis de ahora (casi la mayoría) valen callampix.
      Toda la trama se centra en el gran susto, y si no existiese la tecnología, o los recursos de producción, para renderear el mono de la peli simplemente no hay peli.

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    • Cesar Morales
      7 julio 2015

      Puta que lindo, hermes! Que cierto. Tus textos tienen el alma que pides y esa humanidad que lloras. Y esa alegria, que no se de donde cresta sacas estando con esa sensacion de tristeza. Igual me dio penita leer que le diste entrada a la tristeza (imagino que tu consecuencia con las peliculas hizo que la revelacion fuera traida a ti por cortesia de pixar) y ahora estas en un proceso sanador. Me recordaste la epoca de mi divorcio y entiendo mucho la sensacion. 🙂 Lo mas increible es que tus textos siguen siendo alucinantes! Tus relatos son como el relato que te hacia tu mama, ya que perfectamente se me actuan en la cabeza! Felicitaciones gigantes a ti y a tu mama por seca… y animo! Abrazo! 🙂

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    • Cristian Ramos
      7 julio 2015

      ¿Hay algo más maravilloso que la interacción que tuviste con tu madre sea análoga a la del abuelo (Peter Falk) con su nieto (Fred Savage) en The Princess Bride? Incluso se da el conflicto entre análogo (libros) versus digital (television) tambiénn.

      La vida da vueltas.

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    • Sarita Ahumada
      7 julio 2015

      Hermes querido: Recordé a mi madre (acaba de fallecer hace un mes y algo) contándome psicosis, ante mis reiterativas peticiones.de niña filmefica, sin edad para ver esa película. Unos pocos años después, la vi en la tele (cine en su casa) A escondidas obviamente. Pero descubrí que el relato de mi madre era apasionante y muy cercano a lo que ví y entendí. Sus relatos me hicieron amar el cine desde siempre. Amarlo como la fábrica de sueños que es. Y seguir amándolo, a pesar de las tecnologías sin corazón.
      Gracias por compartir este post. Gracias a tu madre, por cultivar ese amor filmefico en ti.

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    • Nuevededos
      7 julio 2015

      Ceteeme Tremendo manifiesto que te mandaste mermes. Mándalo a joligud pa ver si atinan.

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    • patogonzalez
      7 julio 2015

      al final todo era un a excusa para tirarle más flores a Goerge EL-PUTO-AMO- Miller y MAD MAX… excelente

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    • Pabloncho
      8 julio 2015

      Maestro, increible volá. Toda la razon.. Todo es tan epico actualmente, que todo termina dando lo mismo.. Tantos elegidos, tantas humanidades salvándose! Ojalá los peliculastas se pongan las pilas , saquen la pantalla verde y se pongan a pensar en la formas más allá del fondo.

      Un abrazo!

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    • ruben urrutia
      8 julio 2015

      La ví anoche en el cine, y hoy comentaba, que la idea era grandiosa, pero no podía creer que la peli se transformara en una sitcom, terminator haciéndonos reir en la sala cual comedia romántica.
      Terminator era un robot al cual le temí por años antes de mi adolescencia, es una pena, y mucha lástima por el cine de ingenio y creatividad, uno veía como aliados a todos estos loquillos inventando historias que nuestros padres las llamaban basura por que nos contaminaban la mente con sus relatos, y eso era lo mejor de todo, uno quedaba pensando que todo podría pasar… pero esta, creo que no le cambiará la vida a ni un puber.
      Nota extra: La pelea épica de los T-800 duró menos que un candy.
      No sé, le tenía mucha fé y la vi con ojos de espectador común,y aun así me pegué unos bostezos, lo peor es, que los trailer mostraron todo lo mejorcito!

      pd: A @Seymur le recomiendo The Babadook… es una apuesta sobre como los protagonistas superan el monstruo de terror a base del entendimiento de este mismo.

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    • Rodrigopro
      8 julio 2015

      Gracias totales Maese, totalmente de acuerdo. Se nota que Ud si sabe lo que sabe cuando sabe. Saludos

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    • Felipe González H
      8 julio 2015

      Chuta, despues de tu critica a Terminator genesys, 0 ganas de ir a verla… quizas debiera re ver las originales, pues no las veo desde que era chico y las daban en la tele. la de la terminatora nunca la ví, me acuerdo de cuando salió, pero no la fuí a ver.

      Debo decir tb, que encuentro maestra a tu mamá por lo que cuentas de su forma de contarte peliculas.

      Saludos!

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    • Maria Isabel Zúñiga
      8 julio 2015

      También mi madre tuvo mucho que ver con mi amor por el cine, el teatro y la series de tv, como ella no podía ir al cine, me daba plata para que yo fuera y le contara después, esto fue en los 70, en plena adolescencia y cuando la cantidad de estrenos era mucho mas reducida y las películas llegaban meses después, así que hubo un momento en que veía todo lo que estaba en cartelera. Mi mama dejó este mundo muy joven a los 49 años, el 81, pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado, no olvido lo fácil que me hizo las cosas y todo lo que apoyó esa pasión que sentí desde chica. Tu comentario me dejó muy nostálgica, con ganas de volver a vvor esos momento cuando llegaba de las películas y le contaba a mi madre las emociones que había vivido y ella me decía “

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    • Maria Isabel Zúñiga
      8 julio 2015

      se me fue el comentario….
      es vivir en vez de vvor
      bueno, mi madre me decía “hay que vivir las historias y los personajes como si fueran realidad, si no, no tiene gracia”

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    • racuna
      8 julio 2015

      “Internet era un sueño en las cabezas de escritores de ciencia-ficción”. Corrección: Internet era sólo para ñoños, que en esa época de verdad eran ñoños. 😀

      T.G. estuve a punto de verla, hasta me puse fanboy en Facebook. Menos mal que leí tu review… pa’ ver Skynet como un sistema operativo malo ya tenemos a Windows… y pa eso prefiero ver de nuevo Ghost in the Shell, ahí si que hay wena trama.

      Arnold Lotashwagger es ídolo de infancia, pero ni por eso la veo en el cine. Mejor espero que aparezca en Popcorn.

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    • Jorge A.
      8 julio 2015

      Me dio mucha tristesa tu comentario, porque uno ve los grandes éxitos de taquilla de los últimos años y sin precisamente lo que tan bien explicas.

      Trabsformers, Avengers, Avatar (al menos esta tenía la excusa de mostrar el nuevo 3D, Jurassic World.

      Pensar que hasta hace poco, las películas ultra taquilleras eran todo lo contrario. Tenían efectos muy bacanes (cada una en su época) pero eso era accesorio. Lo importante siempre fue la historia humana. Lo análogo como tu lo dices. Pensemos en Star Wars, ET y Titanic, que fueron lo más taquillero del siglo XX, éxitos rotundos, vistas por todo el mundo. Las 3 con efectos especiales muy buenos, pero también cuentan una historia alucinante, humana, conmovedora que se mueve en otro nivel en lo emotivo. Cine de gtan nivel.

      Al leerte ahora no dejo de pensar que el cine Hollywoodense de hoy ES el Indomunus Rex de Jurassic World. Un hibrido asqueroso creado porque sí. Porque se puede hacer, porque está el dinero, porque está la tecnología, pero que no tiene alma, y cuyo único propósito es incrementar las ganancias del Parque, vender más entradas, hacer más atractivo el show. Una mierda, al fin y al cabo.

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    • Jorge Reyes
      8 julio 2015

      Estimado Hermes
      Estuve genial tu análisis y la solicitud de ponerle alma analógica a las películas. También recuerdo la era de las películas cuando no existía Internet y había que esperar años para poder ver la película… ¡Y los spoilers eran bienvenidos!!!

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    • Pixelperro
      8 julio 2015

      Que tremendo post se mandó acá y buena reflexión sobre el cine actual y porque no la vida misma, pensar en un día sin internet ni celulares y que la vida sea románticamente complicada porque así como el cine lo entretenido esta en el drama y la tensión y pensar en que algo es imposible. Viva el cine análogo! Oiga hace rato no lo leía así que felicitaciones por este súper post!

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    • Adrián
      8 julio 2015

      Sí, Hermes, de concuerdo contigo totalmente. Y buena a mención a Duro de matar, que es una de las primeras películas de acción que incluye grandes explosiones, que luego fueron imitadas por todos. Bueno, sigue siendo una gran película por muchos motivos, uno de mis favoritos es cómo se ríe del FBI. Se echa de menos a McTiernan. Otra de sus pelis que es la raja es Depredador: mezcla mercenarios, ciencia ficción, buenos efectos especiales y una historia entretenida.

      Y da rabia que con tanto dinero no puedan hacer algo medianamente decente. Me pasó con Prometheus. Qué horrible basura, qué desperdicio de dinero y actores. Y, lo peor de todo, ¡por el mismo director de Alien! Indignante. Por eso y por muchas otras películas y dinero mal invertido comparto tus apreciaciones y quejas cascarrabias.

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    • otro
      8 julio 2015

      Heche de menos Interstellar, lo mas cercano que he visto ultimamente entre analogo y digital

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    • Takanaka
      9 julio 2015

      Basta de batallas con megaejercitos si no tienen una idea inteligente para terminarla.

      Basta de ejercitos drones que se desactivan completos al apretar un botón o destruir la nave central. (Amenaza Fantasma, Vengadores, Battle Los Angeles, Edge of Tomorrow, Terminator Genisys)

      Basta de peleas masivas que dan lo mismo (Matrix Revolutions, Transformers, GI-Joe, Immortals)

      Basta de soluciones tramposas como las putas aguilas de el Hobbit, u otros ejercitos salvadores de ultima hora!!

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    • Tomás
      9 julio 2015

      Grandiosa y análoga reflexión buen Hermes. Creo que la única forma de hacerle entender a hollywood todo esto es ir al cine solo a ver las buenas películas. Sería un mensaje claro y directo donde más les afecta: la billeteta. Lamentablemente el 90% de la gente va a ver precisamente solo lo peor del cine… así que si nos vamos por un camino bien profundo y complejo, quien sabe si la real solución para cambiar la percepción de la gente, mejorar su gusto artistico y abrir sus mentes (a cine de mejor calidad y no chatarra), sea mejorar la educación. Sólo por dar un ejemplo, en Francia y otros países europeos, mad max fury roads hizo mucha más plata que la competencia que tenía, a diferencia de lo que pasó en Ee.uu. y el resto del mundo. Porque sabes Hermes, si lo analizas bien, el gran problema que sustenta este sistema de cine cada vez más infame, son justamente todas las personas que van como ovejas a ver las películas más malas, sin tomar en cuenta reseñas o recomendaciones, ni menos una búsqueda propia para meditar si vale o no la pena ir a ver determinado film. Así que creo que el tema es por sobre todo del nivel cultural que estamoa teniendo en mundo, cada vez más digital como bien dices, o sea, vacío.

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    • panchocinepata
      10 julio 2015

      Sé que no es el tema principal de esta columna pero tiene que ver: me pasó mientras veía MMFR…les pasó a ustedes también que llegaron a sentir el olor a óxido, a fierro quemado, esa sensación de estar bajo un sol abrasador con la garganta seca y derritiéndose del calor?
      Bueno, así me sentí yo…la fabricación análoga del universo Mad Max me ayudó a comprarle totalmente.
      Cosa que no he podido decir de las escenas de climax de otras películas. Supongo que lo que estoy contando aqui apoya la teoría de Hermes…espero.

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    • Colt
      10 julio 2015

      Bender tiene más alma y estilo que toda esta panda de robots de Terminator Geneblablabla

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    • Bedo
      13 julio 2015

      Yo creo que esa es, precisamente, una de las cosas que me tiene tan emocionado con The Force Awakens, se huele a cine análogo, con corazón y amor por la saga.

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    • Fernando
      13 julio 2015

      hay una película que se me ha hecho imposible de conseguir, incluso en este mundo digital, demás que en santiago cuesta menos, pero por estos lares, la mítica Guaternator (si, la versión chilena de Terminator 2), no aparece en ninguna parte, y también eso es algo que se perdió con lo digital, ahora, si no está en internet, ya no existe ese “un amigo de un amigo mío la tiene”. es lamentable pero es cierto, en fin, aprovecho de comunicar que si alguien la tiene, se haga presente! saludos!

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    • Christian Gómez
      14 julio 2015

      había dejado incluso la lectura de este post…. no puedo estar más de acuerdo, son pocas las películas que hoy en día te importan algo. Lo peor de todo es que las buenas, las que si te dejan marcando ocupado muchas veces son alternativas, no tienen el marketing de las otras, va poca gente a verlas, muchas nunca se estrenan. Así menos aún recuperaremos las buenas historias.

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    • Pablo
      18 julio 2015

      Recuerdo que vi Terminator en la tele a los 10 años… quedé enfermo, qué argumento más extraordinario. Vi también a esa edad en la tele “el planeta de los simios”. Qué final más terrible. Esas dos películas marcaron mi infancia, rayé la papa, no podía dejar de pensar en ellas. Y fue por la potencia de la trama, no por sus efectos visuales ni porque los protagonistas fueran taquilleros… Eso se ha perdido en el cine actual. Ahora con mis hijas trato de ver cine del bueno, busco peliculas “analogas” como bien defines tú, para que entiendan que el buen cine es un arte, que uno siente e interpreta, para que desrrollen el gusto por la buena mesa cinéfila y no por la comida chatarra que se produce en cantidades hoy día… Y no me refiero a ver películas de cinearte búlgaro, me refiero a cine de verdad… Terminator 1 y 2, Mad Max, Jurassic Park, Tiburón, Encuentros Cercanos del tercer tipo, Godfellas, Ben Hur, Braveheart, Forrest Gump, The Godfather, Shawshank Redemption, En el Nombre del Padre, Alien, Volver al futuro, Star wars… Qué dificil es hoy día salir del cine rayando la papa como cuando uno terminaba de ver esas películas…¡Qué gran columna Hermes!

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    • Mario
      21 julio 2015

      Muy buena columna Hermes.
      Coincido plenamente en la diferencia de sustancia entre el cine de acción, aventura y ciencia ficciíón de hace unas décadas y el actual. El DeLorean funcionaba con una radio reloj como panel de una compleja máquina del tiempo. Lo importante para el público no era eso, era la urgencia de que Marty llegara a tiempo, pudiera volver, se encontrara con el Doc, etc.
      Ahí estaba, está y estará la película.

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    • Claudia
      23 julio 2015

      Excelente Maestro,
      buenisima columna y analogia.. (su madre es seca 🙂 )
      Tube mis buenos recuerdos de los vhs que veiamos con mi papa.. tandas de 2 a 3 pelis, tenia que ver de accion pues era las que arrendaba él (arma mortal, duro de matar, nico y todas las de steven seagal..) pero eso queda.. ahora es todo tan facil para los niños, pero no sé si les queda algo emotivo de ellas o solo la digieren como el azucar de las comidas del mall.. ojala disfruten igual…
      Comprarto contigo el amor por el cine y la mirada profunda que les das a las peli.. no es facil encontrar gente asi.. creeme, lo he intentado…

      Mil gracias por compartir tus analisis..

      p.d. la foto de sara connor despues de ver genisys.. jajajaj genial!

      😉

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    • Carlangas
      24 julio 2015

      … orale! … está weno el artículo, pero no pude leerlo completo porque aun no he visto Genyzyz

      … Con respecto a las esperas desde un estreno, en la actualidad lo más cercano ocurre con las películas de monos chinos. Los cines japoneses son bien estrictos, tener pirateos es imposibru, así que hay que esperar sus buenos meses antes de ver la version del bluray.

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    • Jaime
      24 julio 2015

      100% de acuerdo. Hoy en día es mucha acción, muchos efectos y pocos conflictos, y como dices, poco ingenio para solucionar los conflictos. Incluso hay buenas historias que llegan a la gran pantalla y la forma en que son narradas echan a perder toda la experiencia.

      Sin querer queriendo tu columna me recordó a Isaac Asimov, que si bien sus relatos son de ciencia ficción, todo el peso del desarrollo de las historias recae en los conflictos (muy simples y brillantes a la vez) y diálogos de los personajes.

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    • Outsider
      28 julio 2015

      Buenisimo.
      Últimamente me lo he pasado comprando películas antiguas, Zona Muerta, el Ultimo de los Mohicanos, Poltergeist, T1, T2, Todas las Alien, Robocop, etc… y pienso exactamente lo que tu Hermes.
      La era digital ha destruido los guiones, los ha convertido en el camino para mostrar la acción y los efectos que tienen a dispocision. las Transformers y en general las de superhéroes me parecen infumables, porque son un despelote de efectos que no tienen ningún sentido, uno sabe que puede pasar cualquier cosa porque no las luchas no tienen sentido. En cambio, Cuando Robocop descubre quienes fueron los que lo asesinaron, es algo que uno espera y… ándate cabrito. Uno sabe que la cuestión se pondrá buena.

      Por eso he optado ultimamente por ver películas mas independientes, por ejemplo, Ex_Machina, que vi hace poco, una obra de arte donde se explora la sicología del robot, como dices tu, una película digital hecha con el alma análoga…

      Saludos Hermes.

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    • Blaterius
      29 julio 2015

      Me sumo a su opinión maese, el cine ha ido perdiendo la magia, el encanto, la pasión,parece que la muerte de Ray Harryhausen, pesa más que nunca…

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    • Javier
      30 julio 2015

      Como siempre, gran crítica maese Hermes, aunque yo siempre he sido old fashion me parece insuperable la 1.

      Y a propósito de ardillas voladoras, aquí te envío un link de una microcomedia con comentarios sobre Cameron.

      https://www.youtube.com/watch?v=rHiR76smy2w

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