Birdman or (The unexpected virtue of ignorance).

No puedo hacerme el Bobby con este hecho, cabros, así que lo voy a transparentar ahora mismo para que no se me acuse de corrupción ni de ninguna otra cosa. Aquí va: Me cae mal Alejandro González Iñárritu. Obviamente no lo conozco, nunca he hablado con él, pero lo que se veía a través de sus películas me hacía creerlo pelmazo, tonto grave y sin sentido del humor, engrupido y pasado a cacatúa. Sorry pero esa es la onda que el loco tiraba en sus películas. Amores Perros estaba bien, pero con 21 Gramos salí un poco mareado de tanta miseria. Con Babel llamé a Help para que fueran al cine a hacerme muerte asistida, y creo que ni ganas me dieron de ver Biutiful, que tenía un tráiler tan deprimente que lo vio Flanders y se hizo gótico.

Así que entenderán que no le tenía mucha fe a Birdman menos aún cuando leí el título completo que era Birdman or (The unexpected virtue of ignorance). O en chilensis: El hombre pájaro o (La inesperada virtud de la ignorancia). Uno, qué onda esa frase pasada a cacatúa. Dos, qué onda la ubicación sin sentido del paréntesis. Tres, hasta cuándo González Iñárritu.

Y bueno toda esta vuelta es para decirles que (redoble de tambores) Birdman or (Etc.) me gustó caleta (sorpresa).

Se trata de un actor de sesenta años interpretado por Michael Keaton (Beetlejuice) que está chato de la fama que tiene por haber actuado en las películas de un superhéroe famoso en los años noventas llamado “Birdman”, así que hoy en día quiere hacer otra cosa para que los fans paren de gritarle en la calle “Birdman”, “Guru-Guru” y/o “Es cierto que haces caca blanca, Birdman”. Específicamente lo que quiere hacer es una obra de teatro toda prestigiosa en Broadway para ver si con eso recupera un poco el respeto artístico de los críticos y del público intelectual, o qué sé yo. El problema es que tener el respeto artístico de los críticos y del público intelectual es más difícil de lo que uno imagina, así que el pobre Beetlejuice está toda la película sufriendo por culpa de sus compañeros actores que no lo entienden, de su familia que no lo entiende, de los críticos que no lo entienden, y de todos los demás que no lo entienden. Un Beetlejuice incomprendido.

(Perdón, lo nombré tres veces, sorry)

Bueno pero volviendo a Birdman or (Etc.), da lo mismo de qué se trata porque la gracia de esta cuestión es CÓMO está hecha, y ahí sí que tengo que lustrar las medallas y ponérselas en la pechera a los peliculastas mientras el orfeón toca el tema de los logros en el campo de la excelencia (metáfora). En otras palabras, esta película es filete. Todo pasa como si fuera una pura toma ininterrumpida donde el camarógrafo nunca le pone STOP. Si pasa un día la cámara se va al cielo y el sol baja y sube la luna, y la cámara vuelve a bajar a mostrar qué está pasando ahora. O durante un ensayo de la obra de teatro, la cámara mira al público y de pronto está lleno porque de pronto es un día de función a teatro lleno. O sea, es un camarógrafo mágico que anda flotando en el tiempo y en el espacio. La música también le da toda la onda (baterías de jazz de un compadre que a veces aparece metido ahí tamborileando entre los personajes), y para cerrar el párrafo del estilo de Birdman también tengo que hablar de las cosas fantasiosas que pasan de pronto, como el personaje que le habla a Michael Keaton (su “ego”), o las “alucinaciones” en que los peliculastas no nos muestran lo que pasa realmente sino lo que el loco está sientiendo. Bien ahí.

Como les dije más arriba el otro gran poroto que se gana Birdman y que es nuevo en la flimbografía del González, es el del sentido del humor. Porque esta película tiene un montón de personajes muy caricatura que es imposible tomarse en serio y que son bien divertidos por lo apestosos, a diferencia de los personajes apestosos “en serio” de este películasta, como el Sean Penn en 21 Gramos. El Edward Norton puede que sea igual de apestoso pero es más divertido porque nos podemos reír de él, en vez de pensar que es un alma sufriente que está viviendo cosas importantes de alta profundidad, ¿me comprenden? Se supone que el Norton es un actor muy respetado y popular, y el compadre es tan engrupido y latero que llega a dar risa su compromiso con el arte. Igual que la crítica de teatro con su amargura, o que el manager con la prensa, y que todos.

¿Saben qué? Creo que eso es lo mejor de Birdman. A veces me da la impresión de que los peliculastas DE VERDAD se creen las cosas que dicen sus personajes apestosos, pero a diferencia de las películas “en serio”, acá es más fácil desconectarse y no pescar, y reírse. Y es lo único que uno puede hacer, porque la verdad es que no le achuntan mucho. Nunca he hecho una obra de teatro basada en un cuento intraducible de Raymond Carver (todavía), pero a juzgar por las cosas que dicen del cine de superhéroes (“genocidio cultural”) se nota que no cachan mucho. O sea, si cacharan de cine de superhéroes Michael Keaton sería el actor de dos (2) películas de Birdman y no de tres (3), y habrían hecho más películas de Birdman, y uno de los Birdmen tendría pezones y después habría habido otra trilogía mucho más maestra, etc. Así que no es para tomársela muy en serio.

De verdad encuentro que Ratatouille dice mucho más sobre estos temas profundos, y la maestrísima Whiplash también. Birdman es más chanturri y más graciosa. Y uno lo pasa tan bien viéndola y admirándose con el peliculismo, que todas estas cosas que tanto le importan al González dan lo mismo (guaja). No sé si merece tantos premios (yo le daría el Oscar al actor y al camarógrafo y sería), pero de que está buena, lo está. Así que vayan a verla con confianza. Trescientos catorce millones dos mil cuatro estrellas y un Beetlejuice Beetlejuice Beetlejuice Award a Michael Keaton, por maestro. Ay no.

¡CONCURSO MAESTRO!
Cabros tengo una figurita de Birdman para regalar entre los que comenten. Se supone que está pintada a mano y que solo hicieron 300, y es pulenta porque habla y dice frases de la película. ¿Quién dijo yo? La voy a sortear entre los que comenten (pongan su nombre y apellido, ya saben).