El Planeta de los Simios: Confrontación.

Estimados lectores maestros. Vayan por un refresco, elonguen y apaguen el teléfono que esta crítica me quedó larga y vamos a estar aquí harto rato. Lo siento pero hay que entrar en detalles y ustedes saben que nunca me ha gustado ser breve. La crítica está dividida en cinco partes, pero si están apurados y quieren leer solo sobre la película y sin SPOILERS, lean solo los puntos III y V, y dejen los otros para después.

Si no quieren leer absolutamente ningún spoiler, entonces les recomiendo este post con las 8 Cosas que deben saber antes de ver El Planeta de los Simios: Confrontación que los va a dejar listos para la película.

Pero si ya vieron la película y quieren leer a fondo mis opiniones (maestras) sobre esta película y esta saga, entonces lean no más con confianza. Nos fuimos.

I.- Prólogo. Sáltense esto si son impacientes (giles).

Les voy a contar algo de mi vida íntima privada personal secreta, que creo nunca les había contado. Si ya les conté y me estoy repitiendo háganse los lesos como yo cuando mi Tata Paolo empieza a contar su historia de cuando conoció a Germán Riesco o no sé qué presidente del año uno, y uno ahí, haciendo como que se sorprende. A medida que pasa el tiempo, además, le va agregando detalles mula a la historia, como cuando le agregó que lo conoció en la guerra mientras iban los dos saltando en paracaídas (a esas historias les decimos las Ediciones Extendidas de mi Tata).

Bueno pero mi historia no es tan fantasiosa, aquí va: Cuando yo era un lactante, mi mamá me contaba películas. Así tal cual. Yo le preguntaba por alguna que me interesara, y si ella la había visto, me la contaba. De principio a fin. Con lujo de detalles. Para mí era como escuchar un cuento, y me quedaba inmóvil con así cada pepa mientras ella hablaba sin cesar, y la interrumpía solo para hacerle preguntas de lactante hipnotizado, queriendo saber más detalles, o que me contara de nuevo las partes emocionantes. Lo hizo con muchas películas que yo no podía ver porque era muy chico, o porque las películas eran viejas y yo no tenía cómo verlas, etc. Le ponía color mi vieja, y muchas veces me pasó que vi las películas después de haber escuchado la versión narrada de mamá, y eran prácticamente iguales, con los detalles descritos a la perfección, haciéndome sentir que ya había visto las películas y que me las estaba repitiendo. Mi mamá (sin querer yo cacho) me hizo amar las películas antes de siquiera poder formar en mi cabeza el pensamiento de que me gustaban las películas, ¿se entiende?, y obviamente esto me marcó para siempre porque aquí estoy yo, contándoles películas a ustedes. Más o menos.

Como me gustaban las cosas de terror espeluznantes con muchos monstruos y cosas sangrientofantasiosas, siempre le pedía que me contara ese tipo de películas. Me contó El bebé de Rosemary, por ejemplo. Muy fiel a la película porque cuando llegó al final y me describía la escena, no me inventó nada que no salía en la película. Yo quería saber cómo era la guagua, pero ella muy tranquila me decía “No se ve, solo dicen que tiene los ojos del diablo”. Y yo ahí, sin poder creerla. Me contó El exorcista también, detallando muy bien las cosas que hacía la péndex poseída pero suavizando las cosas más cuáticas para no traumarme. También me contó La mancha voraz y El príncipe de las tinieblas, con lujo de detalles, al punto de dejarme con miedo como si hubiese visto las películas. Y Terminator, antes de que la viera en la tele. Bueno siempre me voy a acordar de que una de las “películas contadas” que más me impactó fue El planeta de los simios, la de 1968. Yo era muy chico y leí algo de la película por ahí, probablemente el puro título, y quedé tan metido que le pregunté a mi vieja qué era eso. Y ella por supuesto fue y me contó la película completita. Me acuerdo perfecto. Cuando llegó al final de la película y me contó que el astronauta encontraba los restos de la Estatua de la Libertad mis mandíbulas chocaron con el suelo. No lo podía creer. Mi vieja hasta hizo una pausa para que yo digiriera la escena. “¿O sea que el planeta de los simios era…?” “¡Era la tierra!” completó mi vieja, y a mí nunca más se me olvidó la historia. Lo que estoy tratando de decirles es que me hice fanático de esta saga antes de ver siquiera una sola película.

Y la voy a querer por siempre, nada que hacerle.

II.- Rise of the Planet of the Apes.

Con todo este cariño simio y amor gorila fui el 2011 a ver El Planeta de los Simios (R) Evolución y quedé para dentro. La historia de César y los demás monicacos se sentía como algo completamente nuevo, pero calzaba perfecto con el espíritu de las películas viejas y con esa sensación Oh My God que daban. Los efectos especiales modernos de computación digitalizada virtual 2.0. estaban filete, y los peliculastas consiguieron que los monos ACTUARAN increíble, con una expresividad muy real que ni siquiera lograron los efectos especiales de maquillaje maestros que don mister Rick Baker hizo para la película de Tim Burton de 2001.

(Paréntesis, la película El Planeta de los Simios de Tim Burton fue escogida hace poco por los científicos de la NASA como la peor película de la historia del universo, y pido disculpas por recordarles a mis lectores que existe. Esa abominación contra Dios y todo Su reino tiene solo dos cosas buenas: El maquillaje de efectos especiales de Rick Baker, y la banda sonora de Danny Elfman. Todo lo demás pertenece en el infierno, junto a Hitler, Saurón y mi primo Feto, gracias).

El Planeta de los Simios (R) Evolución tenía además ese ingrediente tan esquivo que tienen que tener los remakes: Amor y respeto por las originales. A diferencia de Tim Burton a quien claramente solo le gustaban las máscaras de mono y los sets, los de El Planeta de los Simios (R) Evolución le pusieron todo el amor del mundo a la historia, y no solo la llenaron con detallitos para los fanáticos de la saga (como les contamos en ESTE ARTÍCULO), sino que además le pusieron mucho corazón y sentimiento, al punto de que uno se identificaba con César, el simio, y no con los humanos.

Después de Rise estaba todo listo para que siguiera la saga. Los simios se habían organizado y habían peleado una batalla emocionante en la que claramente demostraron podérsela contra los humanos, y más encima el vecino pelmazo ese terminaba esparciendo el virus simio por todo el mundo. En otras palabras, estábamos pedidos. Y yo quería que puro estrenaran la segunda parte.

III.- Dawn of the Planet of the Apes (Aquí empieza la crítica, impacientes).

Si tengo una crítica que hacerle a El Planeta de los Simios: Confrontación, es que quiere ser deprimente y oscura, cuando no tiene para qué. Todas las películas de la saga mona han sido siempre pesimistas y con mensajes oscuros sobre la raza humana, pero nunca han dejado de ser divertidas de ver. Entretenidas. Para aplaudir, emocionarse y gritar. Pero esta Dawn empieza con el mismo mapa que terminaba la película anterior, mostrando cómo avanza el virus por el planeta, integrándole imágenes de las noticias y etc. De a poco se van apagando las “luces” que indican la población humana viva (o así lo entendí yo), y de a poco las noticias empiezan a hacerse más silenciosas, todo con un pianito triste para suicidarse a la luz de las velas en una cabaña en el bosque mientras llueve. (Más sobre esto en la sección Spoilers de más abajo)

Pero del pianito deprimente abrimos a los ojos de César, en plena tormenta, observando todavía-no-sabemos-qué. Hay truenos y lluvia, y el camarógrafo se empieza a alejar de a poco, y resulta que César no está solo. A su alrededor hay muchos simios, todos con pintura de guerra en la cara, trepados en los árboles, esperando. Aquí la música se llena de voces gritonas, transformando automáticamente la escena en el principio de 2001 Odisea en el Espacio, aunque estos monicacos no necesitaron monolito para evolucionar y hacerse inteligentes, solo un poquito de Antídoto para el Alzheimer marca James Franco ®. Lo que los monos están haciendo es cazar venados, y toda la secuencia es para mostrar lo organizados que son, y cómo funcionan como sociedad.

Nos enteramos de que César tuvo un hijo llamado Ojos Azules (bautizado así en honor a su abuelita Ojos Brillantes), que el mono pato malo Koba es algo así como el teniente de César (le salva la vida cuando un oso brígido los quiere atacar), y que el orangután Maurice está de profesor, haciéndoles clases de lenguaje de señas a los péndex. El chimpancé Rocket también anda por ahí dando vueltas (tuvo un hijo llamado Ash) y ningún gorila ha ocupado el noble lugar de Buck, que fue el que le salvó la vida a César sacrificándose y tirándose al helicóptero (maestro). Después de un rato de conversación en lenguaje de señas entre los monos en la que nos enteramos de que han pasado diez años desde la película anterior, aparecen los primeros humanos. Y Oh My God.

Porque los simios llevan dos años sin siquiera ver a una persona, y juran que están totalmente extintos. Entonces cuando un compadre que anda caminando por el bosque aparece y saca una pistola, es de verdad para invocar a Oh My God, más aún cuando aparecen más humanos y todos sacan pistolas, haciendo que los simios aparezcan en masa y que el César grite “¡Váyanse humanos flaites quién les pateó la jaula, a ver!” (paráfrasis).

Cuando César habla, los humanos quedan con diarrea (metáfora) y se convencen al toque de que los simios son una amenaza. Y tienen razón. Uno está acostumbrado a ver simios chistosos fumando puros, usando suspensores y/o dándose vueltas de malacatonche, pero la verdad es que los simios son brígidos. De entrada son todos campeones internacionales de parkour. Tienen superfuerza. Son malas pulgas. Tienen colmillos. Son inmunes al frío. Ven en la oscuridad. Fuman puros. Usan suspensores. Etc. ¿Y si más encima son superinteligentes y organizados, y tienen lanzas y un líder que habla? Diarrea.

El problema es que los simios viven justo en los alrededores de una represa, y los humanos necesitan la represa para tener luz y así poder cargar los iPads, enchufar el hervidor y/o planchar las camisas, y ambos bandos desconfían del otro, con razón. Los humanos están muertos de miedo porque aparte de lidiar con el Apocalipsis viral acaban de descubrir que hay monos que hablan en el bosque, y los monos porque conocen el lado más charcha de la humanidad, especialmente el mono pato malo Koba que de inmediato quiere atacar a los humanos y destruirlos, porque tiene fresca en su memoria todo lo mal que lo pasó siendo animal de laboratorio. César que es más piola y que sabe que no todos los humanos son malos (James Franco) le dice “Calma Koba, si los atacamos vamos a quedar como chaleco de humano. Es verdad que ellos son más peligrosos que hombre con navaja, pero no podemos ser tan persona para nuestras cosas”. En otras palabras César sabe que no puede confiar cien por ciento en los humanos, pero sabe también que no son tan malos y que quizás es mejor ayudarlos.

En el bando de los humanos, mientras tanto, el protagonista Not James Franco habla con el Comisionado Gordon y se entera de que los humanos también quieren atacar a los monos. Tienen muchas armas y se creen chorizos, y en verdad no saben con la chichita que se están curando. Pero como todo el mundo el compadre subestima el poder simio, así que están todos al borde de la guerra.

Lo bueno de esta película es que uno entiende a todas las partes, y ninguno es pelmazo por ser pelmazo. Obviamente entendemos a César y a Not James Franco, pero también entendemos a Comisionado Gordon y a Koba, así que todo es muy tenso y siempre al borde de la mansaca. Debe haber como cuatro escenas en que personajes de ambos bandos se enfrentan y uno ni respira, como el momento en que Not James Franco llega a hablar con los simios (aunque le dijeron que no volviera) y al compadre lo agarran los gorilas y aparecen setecientos millones de monos a mirarlo. O como la escena en que Koba se topa con dos rednecks cuando el loco anda espiando a los humanos, y el compadre evita la mansaca básicamente haciéndose el tonto. Es increíble esa escena por lo tensa que es, y también porque más adelante el compadre se va a hacer el tonto para lograr el efecto contrario. Brígido.

Las “actuaciones” de los monos en esta película son todavía mejores que en la anterior, sobre todo por todos los rangos que alcanzan los personajes. Todo el mundo alaba a César y es increíble, pero para mí el que se roba la película es Koba. El compadre sigue siendo tan odioso y terrorífico como en la otra película, pero aquí además lo vemos como compañero fiel (cuando salva a César y su hijo), como enemigo terroroso (cuando se enoja), como manipulador maestro (cuando engaña a los humanos) y después de que se manda la gran Scar lo vemos como guerrero furioso, saltando en caballo por las llamas y con una metralleta en cada mano. La dura, un Oscar para Koba, en esta película alcanzó todo el potencial que prometía cuando aparecía por primera vez en Rise.

Obviamente la cosa termina en guerra, por culpa de los odiosos de siempre que deciden el camino violento en vez de transitar por las avenidas de la paz (metáfora). No les voy a contar detalles, pero digamos que Koba traiciona a César para que los monos lo apoyen, y de ahí no los para nadie.

Las escenas de batallas son caóticas y brígidas, y funcionan precisamente por eso. Uno entiende que los monos están siendo manipulados por Koba y no puede estar de parte de ellos. Y los humanos acaban de gozar como nunca porque Not James Franco consiguió dar la luz y están todos bailando y gozando en la colonia. ¿No podías atacar al otro día, Koba? Hay monos que solo quieren ver el mundo arder.

A los fanáticos de la saga original de El Planeta de los Simios les va a gustar caleta esta película también, porque toma los temas de siempre (ser violentos es nuestra naturaleza, vamos a autodestruirnos sí o sí, es demasiado tarde para nosotros), y los mete en una película a toda raja que no para nunca, y que nos hace saltar de un lado a otro con nuestros afectos. Odiamos al humano pelmazo que no puede dejar la pistola en la casa, pero también odiamos al simio que rompe la única regla que tienen los simios y hace que todos nos agarremos de las mechas… Filete.

Hay escenas en esta película que de verdad están dentro de mis favoritas del año, partiendo por la imagen de Koba con dos metralletas gritando y arremetiendo contra los humanos. Cómo los demás monos empiezan a inspirarse en su valentía y empiezan a atacar a los humanos con más ferocidad hace que se me paren los pelos. ¿Y cuando Koba salta a caballo por entre las llamas? ¿Y qué me dicen del momento en que la cámara se queda fija encima del tanque mientras Koba deja la mansaca? Propongo que cambiemos el dicho “Más peligroso que mono con navaja” a “Más peligroso que mono con tanque o no viste Dawn of the Planet of the Apes acaso”. No es tan pegote el dicho pero hay que darle tiempo al tiempo.

Lamentablemente, y después de mucho pensarlo (y de ver la película dos veces), he llegado a una conclusión que me tinca no va a ser tan popular, pero tengo que ser honesto con ustedes. Aquí va: Me gusta más la película anterior. He leído en todas partes que esta es la El Imperio Contraataca de los simios, la Dark Knight de los monicacos, la Padrino II de los changos, pero tengo que estar en desacuerdo. Para mí es una excelente continuación y una película a toda raja, pero no alcanza esos niveles de Oh My God que tienen esas otras secuelas, principalmente porque comete el siguiente pecado…

No aporta nada al universo de los simios, y deja a César exactamente en las mismas que estaba en la película anterior. Piénsenlo. Rise of the Planet of the Apes se las arregló para en una sola película presentarnos a César, transformarlo en mártir, empezar una rebelión y hacerlo hablar. ¿Qué hace esta película? Nada que no haya empezado en la anterior.

Si quiero seguir desarrollando mis inquietudes tengo que irme de tarro y soltar SPOILERS así que haré eso a continuación. Lea solo si ya vio la película o si no le importa.

IV.- El Planeta de los Spoilers: Confrontación.

Igual esto debí adivinarlo desde el título. En inglés Rise y Dawn son casi lo mismo, las dos palabras significan que algo está empezando, que es el comienzo, y con eso en cuenta hay que reconocer lo increíblemente POCO que pasa en Dawn. El cambio más significativo es que César violó la única regla por la que viven los monitos: Simio no mata a simio. Pero dado que la regla la violó antes Koba, y que era la única solución posible para unir de nuevo a los simios, tampoco es tan trágico ni tan triste. ¿O soy yo el insensible?

Lo único que hizo esta película fue empezar una batalla todavía más grande entre simios y humanos que desembocará en guerra, pero todo lo demás que pasó fue algo que ya se había anunciado en la película anterior. Y bueno, también tengo que criticar la falta de diversión que tiene esta película. Esos pianitos del comienzo y lo triste y oscuro que es todo, hacen que a los peliculastas se les olvide que esta es una película para pasarlo bien, y se toman demasiado en serio, encontré.

Piensen por ejemplo en la batalla final en el puente de San Francisco de Rise. ¡Era increíble! Uno conocía y le hacía barra a los distintos simios, sabía que Rocket era el antes líder ahora leal a César, conocía a Buck y su fuerza bruta, sabíamos de Maurice y su sabiduría y tranquilidad por lo que verlo en combate era muy tenso y nos importaba. Incluso le teníamos un poco miedo a Koba y no sabíamos cómo iba a reaccionar. Tiene tanto ritmo la batalla que cada simio tiene su momento, y es increíble cuando Buck decide enfrentarse a un carabinero a caballo. El compadre se planta al lado del caballo y lo frena con una mano. Después tira al carabinero al piso y está a punto de matarlo cuando César le dice que no.

Los simios además muestran estrategia, usan la niebla a su favor, se organizan de manera que los gorilas empujan un bus turístico para parar las balas, incluso César los engaña a todos escondiéndose en un caballo solitario. ¡Todo lo que pasa en esa batalla! Y qué me dicen del clímax, cuando el helicóptero aparece matando monos y Buck se sacrifica para que salvar a César… Lo que sigue es otro momento tremendo en el personaje de César… Jacobs (el negro malo) queda en el helicóptero colgando del puente, a punto de morir, y le pide ayuda a César. Pero César ha decidido que él merece morir, y le hace un gesto a Koba para que lo remate. Koba sin inmutarse, empuja el helicóptero y Jacobs se precipita a su muerte.

Para mí César ahí estaba listo. Había aprendido a sentenciar a la humanidad a muerte (excepto por James Franco) y era el líder frío capaz de mandar a los secuaces a hacer el trabajo sucio por él. Era prácticamente un líder en época de guerra. Y todo en unos quince minutos de película en que uno gritaba, aplaudía, se agarraba la cabeza y gozaba como mono en tabaquería.

¿Pero qué pasó con la diversión en esta película? Las batallas son a toda zorra pero les falta la emoción de la otra película. El único simio reconocible haciendo cosas es Koba, ¿dónde están los gorilas, los orangutanes? ¿Dónde está la estrategia? Es puro caos y explosiones, y monos y humanos muriendo a diestra y siniestra. De verdad eché de menos ese orden que tenía la otra película, de mostrarnos lo que pasaba con personajes que conocíamos y que nos importaban.

No me malinterpreten, encuentro a toda zorra el personaje de Koba, no crean que no. Si esta película es Dark Knight, Koba es el Joker. Estoy feliz con su presencia y todos sus momentos, pero la otra película me mostró que podíamos tener a Koba, y ADEMÁS tener a muchos otros simios más haciendo de las suyas.

¿Y qué pasó con César en esta película? Retrocedió dos pasos. De pronto considera que matar humanos es malo, y hace todo por la paz. Y todo eso estaría bien de no ser por la escena en que mandó a Koba a pitiarse a Jacobs a sangre fría en la otra película. ¿O no? Quizás todo hubiese sido distinto si en vez de Not James Franco de protagonista hubiese sido el mismo James Franco. Ahí entendería mejor el cariño y la disposición de César a ayudarlo y a confiar en él. Como se dieron las cosas, yo habría jurado que César estaba mucho más duro y dictador de lo que está en esta película.

Ah y lamentablemente debo insistir: ¿Dónde están mis personajes simios secundarios? Hay varios simios que se pierden entre todos. No sé cómo es Ash el hijo de Rocket. ¿Y por qué la película ignora a los simios secundarios? De pronto durante la batalla aparecen los amigos de César encadenados en un bus, ¿por qué no vimos cómo los metieron ahí? Y el sindicato de gorilas debería demandar a los peliculastas de Dawn por ignorarlos de esa manera. Toda la saga de Planet of the Apes ha funcionado igual: Los chimpancés son los ciudadanos comunes, los orangutanes son los sabios, y los gorilas son los soldados. Me encantó cómo en Rise respetaban esta segregación y le daban tanta importancia a Buck y Maurice como el soldado y el sabio respectivamente. La escena en que César libera a Buck de su jaula para ganarse su lealtad es filete, pero aquí ni siquiera se molestaron en mostrarnos a un (1) gorila que tuviera participación en lo que pasó.

Finalmente si consideramos la saga original como base, hay una cosa que salta a la vista: Cada secuela se caracterizó por meter cosas nuevas: Personajes, ideas, giros. La dos incluye unos mutantes telépatas que idolatran un misil radiactivo. La tres mete viajes temporales y mucha comedia. La cuatro se va a un futuro donde los monos son esclavos. Y así. ¿Cuál es el gran aporte de Dawn a la nueva saga de los simios? Este, que… Eh… Viene una batalla brígida en San Francisco, y César está preparándose. Y sería.

¿Le estoy pidiendo mucho a la película? Quizás. Pero es porque amo esta saga desde siempre, y tengo un tatuaje que dice Simio no mata a simio en mi nalga. Estas películas son la zorra misma, y sé que pueden dar más. Me encantó que se tratara de una amistad y una traición, odié a Koba por mandarse la gran Scar matando a Mufasa y engrupiéndose a Simba, amé las frases para el bronce que se suelta César (“Koba, perteneces en una jaula” “Koba aprendió de los humanos solo a odiar” “Koba más débil”), y los pequeños momentos son la cumbia. Pero pudo ser mucho mejor.

Quizás estoy equivocado. Quizás César sí da un giro radical cuando aprendió a sentenciar a muerte a uno de los suyos. Quizás de ahora en adelante será un líder mucho más despiadado, y la humanidad está condenada. Pero de verdad encuentro que no. Los finales de ambas películas son calcados (batalla, despedida del humano bueno, mirada al horizonte esperando lo peor), y me habría gustado que fuera aún más negra la cosa. ¿Qué hubiera pasado si durante la película César hubiera aprendido que Koba tenía razón? ¿Qué hubiera pasado si los humanos mataban al hijo de César y él decidía que la humanidad debía morir y se transformaba en un tirano peor que Koba? Me carga pensar “qué hubiera pasado si”, pero imaginarme un final así me para los pelos, sobretodo cuando pensamos que en esta saga, la destrucción de la humanidad siempre ha sido el destino inevitable. Y ya sé que pedí que fuera más divertida la película, pero ahora estoy hablando del mensaje final, no del tono, y son dos cosas distintas.

(Solo para los fans de los simios: Esta discusión es re interesante porque resulta que el final original de la cuarta película [Conquest of the Planet of the Apes, 1972] terminaba con César sentenciando a muerte a un humano que era hecho pebre por los gorilas, y declarándole la guerra a toda la raza humana en un discurso muy terrorífico… Pero cuando le mostraron la película a la audiencia de prueba todos alegaron que era demasiado pesimista, y optaron por un final más buena onda en que César seguía defendiendo a los humanos y prometiendo compasión. Ahora era cuando, peliculastas, se la farrearon).

Y ya, basta de quejas y de spoilers.

V.- Epílogo.

Ahora no queda otra que esperar hasta el 2016, cuando estrenen por fin la tercera parte El Planeta de los Simios: Sustantivo. Cualquier consulta peliculastas aquí estoy, por el momento me quedo feliz con estas dos películas que nunca imaginamos existirían después de la destrucción total que se mandó Tim Burton. Esta película Dawn of the Planet of the Apes es increíble y merece ser vista solo por el nivel de los efectos especiales y la vida que consiguen meterle a sus personajes. Tiene tantos momentos buenos que es imposible encontrarla mala, y sé que la voy a ver mil veces. Así que eso sería, amigos de los simios. Novecientos millones setecientas mil catorce estrellas y todos los premios del mundo a Koba y César, por maestros. Todos suyos: El Monóscar, el BANANAFTA, el Screen Changos Guild, el Gorilla Globe, y por supuesto, el APES. Está diciendo.