Póngale Play: Echo de menos los videoclubs.

Hace un tiempo escribí una columna sobre los videoclubs, y lo mucho que los echaba de menos. Bueno resulta que los echo más de menos de lo que pensaba. El otro día estaba viendo en Netflix la película de Schwarzenegger El último héroe de acción y me bajó una nostalgia que se las encargo.

La película se trata de un péndex que termina “entrando” a una película gracias a un boleto mágico que le dio Houdini (WTF). Tiene cualquier nostalgia la película, principalmente porque habla de un tipo de películas de acción que ya no existe, pero también porque es muy noventera en todo sentido.

Y en una escena, los personajes entran a un videoclub. Gigante, con pasillos llenos de películas, con afiches en las paredes y de esos carteles gigantes de cartón que ponían en el suelo. No me di ni cuenta y dije en voz alta “¡Oh, un videoclub!” como quien ve a un viejo amigo. Y más tarde me topé con este video que les comparto y casi terminé llorando.

El video es sobre un videoclub legendario que queda en Seattle llamado Scarecrow. Es famoso por ser uno de los videoclubs más completos de todo el mundo, con una colección de cientos de miles de películas, que sobrevive en este mundo de streaming y películas on-line. Es tan brígido este videoclub que se supone que fliméfilos como Tarantino son clientes, y van a buscar películas y se mueren de la impresión y emoción.

Vean el video y díganme que no se harían socios, y que no pasarían horas ahí buscando películas, leyendo carátulas y conversando con los demás clientes. Yo lo haría. Muero de ganas de que vuelvan los videoclubs.

[youtube:https://www.youtube.com/watch?v=9VMhEq6kxG4]