Mi terremoto Titanic.

(Esta columna fue publicada en El Definido, el 28 de febrero).

Por estas fechas muchos comparten sus anécdotas y recuerdos y homenajes de lo que estaban haciendo para el terremoto, como si a alguien le importara. Bueno para no ser menos les voy a contar que esa noche, mientras algunos veían a Arjona cantando en el Festival de Viña, yo estaba viendo Titanic por millonésima vez en Cinecanal. No voy a hacer como que estaba aburrido y era lo único que había para ver, ni tampoco voy a inventar que perdí el control remoto, ni que estaba pagando penitencia. Estaba viendo Titanic porque me gusta Titanic, y porque Titanic merece ser vista cien millones de veces, con o sin terremoto, aunque preferentemente sin.

Cuando la estrenaron en el cine allá por el año qué sé yo, todo el mundo la fue a ver. Y por los chorrocientos millones de dólares que ganó, todo el mundo la fue a ver dos veces. Se ganó quinientos mil Oscars y la cancioncita de Céline Dion sonaba hasta en ascensor minero, y tenía versión zampoña, canto gregoriano y tecno trance party mix. A todas las comadres les gustaba el Leonardo Del Caprio flacuchento adolescente, y todas querían ser como Kate Winslet, especialmente cuando el otro la dibuja en Pelotillehue como a sus minocas francesas.

Lamentablemente pasaron dos días y de pronto todos empezaron a burlarse de Titanic. A todos les dio risa la historia y el romance, y se pusieron de acuerdo para decir que era pésima, de niñita, y que la abuelita nostálgica era una lata, etc. Incluso se olvidaron de que su director James Cameron hizo películas increíbles de acción ciencioficciosas pulentas como Terminator 2 y/o Aliens: El Regreso. “Pfffft, ¿James Cameron? No salva a nadie, mamón”. Pero la verdad es que Titanic es increíble, y voy a morir defendiéndola.

Igual como todo abogado defensor, yo debo reconocer que mi cliente, el acusado, no es perfecto. Muchos de los defectos que sus detractores le sacan son ciertos y no hay nada que hacerle: El romance es terrible cursi, el malo es un señor Burns joven que siempre está siendo despreciable y por lo tanto uno no se lo cree, el Leonardo del Caprio con la Kate Winslet se enamoran demasiado rápido, le sobran ciento veinte minutos de abuelita narrando, toda la historia de la búsqueda del diamante da lo mismo, la canción me tiene hasta la coronilla, etc. Pero una vez que el barco choca con el iceberg (spoiler), esta película no para.

No solo vemos toda la destrucción apoteósica del barco sino que además vemos lo que les pasa a un montón de personajes que el peliculasta se dio la lata de presentar en las quince horas anteriores. El capitán, el bigotón cazador de Jumanji, las viejas cuicas apestosas, la señora pobre con los dos niñitos, los distintos marinos, el buena onda Mr. Andrews, los de la orquesta que justo dejan para el final la canción más triste de todas para aprovechar de hacer montaje lacrimógeno, y obvio, la Kate Winslet con el Del Caprio.

En esta parte de la película da lo mismo el romance, que los dos no se conozcan, que todo sea una fantasía de adolescentes califa, o que la historia la esté narrando la abuelita. Porque pocas veces una película había mostrado a dos compadres haciendo tanto por salvarse el uno con el otro. Todos los que aplauden a la Catnip Evergreen de Los Juegos del Hambre por ser un “gran personaje femenino empoderado que las hace todas” deberían ver de nuevo Titanic y ver a esta otra adolescente que se las mandó y nunca se llevó el crédito. Durante la película la comadre no solo se rebela contra la mamá y el matrimonio arreglado con el señor Burns, también le para los carros a todos los viejos lateros, mandonea a los hombres que no le hacen caso, salva muchas veces al Leonardo del Caprio metiéndose en los pasillos inundados y rompiendo unas esposas con un hacha, le aforra a un gil que no la quiere ayudar, y hasta le tira el mejor pollo al cuico pelmazo. Y para que no digan que es asexuada, la comadre es capaz de tomar la iniciativa y atinar con el Del Caprio cuando a ella se le antoja, y después de sacarse la ropa para modelarle al artista, porque la comadre se sabe musa y qué tanto.

Y de nuevo tengo que volver al hundimiento del barco porque esa secuencia (casi dos horas de película) es maestra. El único motivo por el que los nerds del mundo no veneran Titanic es porque la cuestión no es una nave espacial. Pero si todo lo que se ve en esta película transcurriera en el espacio, les garantizo que habría convenciones nerds sobre Titanic, y en la Comic Con chilensis invitarían al actor que hizo de Marino #16 y todos lo tratarían como si fuese un ídolo. Primero el barco se empieza a inundar, los fierros crujen, la gente empieza a escapar y a entrar en pánico de a poco, y después empiezan a pasar las cosas de película de terror que a todo el mundo parece que se le olvidaron: Los pasillos por los que entra una ola gigante, las puertas cerradas con cadenas y las luces que se empiezan a apagar. Después el barco queda en posición vertical y todos los giles cayéndose como de un rascacielos, con un pobre cristiano chocando incluso con la hélice y de ahí en adelante cayendo girando como muñeco hasta que llega al agua. Y de ahí a que el barco se parta en dos ya no se puede creer. En todas las escenas está muriendo alguien, un pobre marino se está suicidando y a otro pobre gil le está cayendo un tubo encima (sorry, Fabrizzio). Todo esto durante casi dos horas de película. En serio, díganme qué otra película de acción y/o aventuras ofrece este nivel de Oh My God y de Ándate Cabrito.

Igual me da pena que Michael Bay haya intentado hacer lo mismo con el bombardeo de Pearl Harbor en su película Pearl Harbor protagonizada por Ben Affleck (Pearl Harbor). Se nota demasiado que el compadre quiso hacer lo mismo: Una película basada en hechos reales terribles con muchos muertos, con un romance entremedio para que las escenas de acción fueran más emocionantes, y metiendo todos los millones de dólares en las explosiones y los efectos especiales. Como al loco le falta el talento de James Cameron la película le quedó fomísima, el triangulo amoroso no le importa a nadie, y las escenas del bombaerdo son increíbles, pero dan lo mismo. Uno se sorprende viendo la cámara cayendo junto con la bomba, y los barcos partiéndose en dos, pero a nadie le importa quién muere, porque nadie nos cae bien ni le hacemos barra a nadie. Esto hace que el bombardeo parezca demo de empresa de efectos especiales y que toda su importancia histórica se vaya a las pailas. ¿Por qué? Porque uno está feliz y sin angustia, cada vez que un barco explota dan ganas de aplaudir y de sacar más popcorn.

¿Titanic en cambio? Titanic parece película de terror. Cuando la mitad del barco cae encima de todos los sobrevivientes que están en el mar para después volver a levantarse, no queda nadie vivo. Vemos guaguas muertas congeladas flotando en el mar. Sabemos que todos los irlandeses de la jarana la noche anterior están kaput. Y todo esto en el medio de la nada, en el lugar más terrorífico que pueda existir: El mar, de noche, con puro mar alrededor, y mar congelado más encima. Y está oscuro. Y hay cientos de muertos flotando alrededor. ¿Y mencioné que es de noche?

Aunque ustedes se rían de mí, la noche del terremoto tuve mucho miedo y fue por culpa de Titanic. Con tanta muerte y destrucción fresca en la memoria no fui capaz de dimensionar bien lo que estaba pasando, y estaba todo tiritón porque no soy ningún Del Caprio y mucho menos una Winslet. El acto más heroico de mi viejo fue afirmar el plasma, aunque durante el terremoteo era el plasma el que afirmaba a mi viejo, así que imagínense. Y yo soy de los que tuvo suerte porque no nos pasó nada y soy un imbécil por hablar de Titanic en relación con el terremoto, sorry. Pero qué quieren que le haga. De entonces en adelante cada vez que pienso en Titanic pienso en el terremoto, y viceversa, ambas experiencias hechas más brígidas gracias a la otra, fundidas para siempre en la roca de la memoria (metáfora).

A mí hay una sola cosa me molesta de Titanic, y es algo que nunca nadie ha dicho antes. Y eso es que tengo que creerme que la abuelita se guardó toda la vida el secreto de haber sobrevivido al Titanic, y que se comió al Del Caprio y que él le salvó la vida y el alma sacrificándose por ella y la cacha de la espada. Con una mano en el corazón, ¿existe algún abuelito en todo el universo que se haya guardado una historia buena? Mi tata Paolo nos ha contado setenta millones de veces la anécdota cuando le dio la mano a don Francisco. Y la cuenta pésimo además, tanto así que ahora cuenta que le dio la mano a Vodanovic. Si la abuelita de Titanic existiera de verdad la nieta estaría chata de tanto escuchar la historia, la contaría pésimo, y la nieta le diría Abuela por favor me tenís la cabeza como papa con tu Titanic no estoy ni ahí basta, y en el barrio le dirían la Titanic, y habría vendido el diamante qué rato, y los cabros chicos le tirarían hielo en la calle por mitómana. Sí. Ahora que lo pienso Titanic no salva a nadie, pésima.

10 Comments

    • Basttian Schulz
      8 marzo 2014

      Titanic es una pelicula que despierta emociones en conflicto cuando la veo … y tu describiste las razones perfectamente.
      pero! despues de tanto preambulo yo creo que nunca nos hemos sorprendido tanto con una pelicula en la que todos sabemos el final,y es porque tiene escenas tan terribles como la muerte del amigo de Di caprio ?? la pareja mayor inundandose de agua?? los violinistas?? el niño perdido ??el arquitecto mirando el reloj???e incluso la cursi escena final donde se ve a del caprio esperando vestido de gala …
      para mi titanic esta en dos partes
      y como la segunda parte es tan buena y sorprendente …merece ser considerada una buena pelicula

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    • Dani
      9 marzo 2014

      Nunca he vuelto a ver Titanic entera desde la primera vez que la vi. La verdad es que una vez que ya chocan con el iceberg la dejo de ver. Si, es como película de terror, pero a mi más que terror me produce una angustia tremenda. Y pena. No sé, pienso en toda esa gente que de verdad murió y en los papás despidiéndose de sus familias y los señores con bigote antiguo y las personas que iban en busca del sueño americano y vieron todo truncado y están cagados de frío y separados de sus familias y quizás sabían nadar. Uf. Sencillamente no puedo. La desesperación. No, demasiado.

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    • Enzo
      10 marzo 2014

      Me acuerdo que unas primas querian ver Titanic… las entradas estban agotadisímas… asi que elegí otra películas nomás… Mr.Bean jajajjaa

      ese es mi recuerdo de Titanic..

      claro, despues la ví y es buena y yada yada… siempre me quedo pegado pero desde el iceberg… antes naaaaa
      saludos

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    • lina deetz
      12 marzo 2014

      Jajaja, si, pésima. No, en verdad muy buen tu crítica, aunque en verdad lo de Pearl Habor no lo comparto, porque enserio la encuentro seca, no porque sea mina, son las escenas de guerra las que me hacen sufrir! Además la primera vez que vi esa peli, la relacioné enseguida con Armagedon, y ni sabía quien era el director ni de una ni de otra, cuando chica no me preocupaba de los directores, solo de los actores minos. Además en Titanic, la mina no estaba ni ahí con el cuico pedante, en cambio en Pearl Harbor y en Armagedon, la mina adoraba a los dos minos, he ahí el dilema. Bueno, eso, me reí mucho con tu crítica y recordé todas las escenas que nombraste ya que vi la peli unas mil veces.

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    • Francisca Rojas
      12 marzo 2014

      Jajajajaja el comentario fue tan largo cmo la peli misma…pero yo I ? titanic!!!…vez q la dan la veo..me gusta la parte del icebeeg y cuando juegan futbol cn un trozo de hielo…me fascina

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    • Gunther
      13 marzo 2014

      Sabis que mas hermes?? Siempre pensé que Titanic era un bodrio de pelicula y que por culpa de esta es que a del caprio no le van a dar jamas el oscar (esto ultimo aun lo pienso), pero un dia muy tarde estaba solo en el living haciendo zapping la agarré poquito antes del guaracazo con el iceberg… Y me quedé pegao viendola hasta el final!! Ahora al leer tu critica entiendo por qué me pasó eso y dejaré de sentir culpa por haberla visto.
      Definitivamente la historia es pésima, pero todo lo que pasa post choque hace que valga la pena… Jamas pensé q diria esto pero cuando la vi por primera vez tenia 18 años y mi idealismo me impedía ver mas allá de lo obvio, ahora a los 34 las cosas se pueden ver de otra forma.

      Saludetes!

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    • Colt
      18 marzo 2014

      Esta película cambió la forma de pololear en el mar y/o en una embarcación para todos los que teníamos más de 20 para esa época………………..

      Eso no mas te digo

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    • Pabloncho
      19 marzo 2014

      Wena Hermes!.. en verdad Titanic no es una mala película, se necesita mucha experiencia y peliculismo para hacer narrar una historia de esas proporciones y mantener intacto su toque épico.
      Pero lo que no comparto es la idea de Cameron de no haberla transformado en una película de género (solamente de catástrofe) sino que prefirió algo más complejo y al mezclar el romance y la catástrofe queda el disgusto… porque uno se da cuenta que el romance queda medio forzado, personalmente la pareja Di Caprio y Winslet (por muy buenos actores que sean) no me transmitió química y como tu decias, hay mil detalles en ese aspecto que uno los encuentra demasiado cursis y que lo hacen salirse de la pelicula (y lo digo con propiedad, porque generalmente igual me gustan las películas románticas cursis)

      Igual uno que es nerd, le da rabia que haya ganado todos los Oscar, porque uno es chaquetero y le carga que algunos ganen todo y el tema de la justicia en los Oscar y bla,bla bla…

      Saludos!

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    • Ando Con Los Monos
      27 marzo 2014

      Yo fui a ver Titanic en plan romántico con quien se convertiría en mi esposa, así que tanta mamonería igual sirve. Te dejo un link a un gag de Saturday Night Live con un final alternativo (incluye cameos de Bill Paxton y James Cameron), para que veas que no eres el único que encuentra latera a la vieja.

      http://youtu.be/Vk1r9nlnl3U

      Una anécdota extra: mi hijo de 5 años pilló de casualidad Titanic y yo no quería que la viera pero él insistió mucho, así que la vimos juntos (así podría explicarle lo que pasaba y por qué). Y él quedó impresionadísimo, transmitió con la peli por varios días. Al final me preguntó que por qué la vieja botaba el diamante al mar, yo le expliqué que era porque el mar representaba al amor que había perdido años atras. Él me dijo: “yo jamás haría eso y se lo habría regalado a la siguiente persona de la que me enamorara”. Sabiduría infantil.

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