El papá desconocido de Batman.

(Esta columna apareció en El Definido, el día 31 de enero).

Cuando chicos con mi primo Jano siempre jugábamos a Batman. Lo primero que hacíamos era comprarnos un Kino, después llevábamos a nuestros papás a callejones oscuros brígidos a ver si los asesinaban los flaitongos y después cortábamos bolsas de basura para hacernos capas. Las primeras dos cosas nunca resultaban, pero las capas nos quedaban filete, y el único problema era decidir cuál de los dos era Batman porque no podía haber dos Batmen en Ciudad Gótica al mismo tiempo.

Una vez inventamos que Batman no se la podía con la delincuencia y se clonaba en su máquina de clonación de la Baticueva, pero ahí peleamos igual porque nadie quería ser el clon. Al final el Jano se picó caleta y rompió su capa y le sacó la madre a la bolsa de basura pero justo estaba ahí sentada mi abuelita desgranando porotos y pensó que le había sacado la madre a ella y todos hicieron el medio escándalo y nunca más pudimos jugar a Batman, pero igual.

Lo que estoy tratando de decir es que siempre nos ha gustado Batman, y que se llame Bruce Wayne, y que tenga una baticueva, y que sea amigo del comisionado Gordon, y que luche contra villanos maestros como el Guasón, Gatúbela, El Pingüino, El Acertijo, etc. Ya sea en la serie colorinche de los años sesenta, o en los cómics, o en las películas, o en los juegos maestros, siempre es bacán ver a Batman, porque el compadre es el rey de los superhéroes, no digan que no.

Y bueno, cualquier nerd sabe que el creador de Batman es un señor dibujante llamado Bob Kane que hace casi 75 años creó el hombre murciélago que tanto nos gusta, así que gracias por eso, se las mandó, tatita. Los que se acuerdan de la Batman de Tim Burton saben que incluso ahí aparece un homenaje al tatita, cuando se ve un dibujo de un hombre murciélago y la firma es de Bob Kane. Cuando Bob Kane se murió, todo el mundo lo lloró. Era millonario y reconocido por todos, y tuvo funeral cuático y su lápida se ve así:

Ahí dice que él es el creador de Batman, hablan de Bruce Wayne, mencionan al “Dark Knight” y puro se quiebra Bob Kane con su creación. Y con razón, yo también me quebraría (obvio). Pero lo que no dice la lápida y lo que poco saben es que Bob Kane en realidad es el creador “legal” de Batman, porque lo único que hizo fue dibujar a un compadre que no tenía identidad secreta, que vestía un traje traje rojo, botas y antifaz, y que tenía alas de murciélago. Ni siquiera tenía el famoso logotipo de murciélago en el pecho, cáchense:

¿Entonces en qué minuto partió todo? ¿Cuándo se puso buena la cosa? Pues cuando el tatita Kane contrató a un señor que vendía zapatos y que quería ser guionista de cómics. Un señor llamado Bill Finger que llegó, vio el mono de Bob Kane y empezó a inventar cosas. Primero sugirió que cambiara el traje, que tuviera máscara con orejitas, que no fuera rojo por ningún motivo, y que tuviera una identidad secreta. Que fuera huérfano, millonario, que se llamara Bruce Wayne, que luchara contra enemigos maestros como el Guasón, como Gatúbela, como El Pingüino, como El Acertijo, que tuviera una baticueva, un batimóvil, que tuviera un socio carabinero llamado comisionado Gordon, que lo ayudara otro huérfano llamado Dick Grayson (Robin) y una de las cosas más bacanes de todas, que se le conociera no solo como Batman sino como “The Dark Knight”.

Cuenta la leyenda que Bob Kane escuchó todas estas ideas, modificó su dibujo original, y lo llevó a las oficinas de DC Comics y lo inscribió como su creación propia. Tal cual. Ahí el compadre se aseguró como creador de uno de los personas más la zorra de todos los tiempos y pasó a la historia como el genio que inventó al caballero oscuro.

No estoy inventando esto, cáchense, un dibujante llamado Ty Templeton hizo este cómic, titulado: “¿Qué hubiese pasado si Bob Kane hubiera hecho Batman sin Bill Finger”. Es divertido, pero también verdad.

¿Y qué pasó con el tatita Bill Finger? Después de toda una vida de escribir guiones de cómics y de armar toda la mitología de Batman con sus villanos y conceptos tan maestros (además de ayudar a crear a Linterna Verde), se murió. Pobre. Sin fama. Solo. Ni siquiera tuvo un funeral, y fue enterrado en un cementerio sin lápida. No quiero arruinarles el día con historias deprimentes, cabros, pero es verdad. El señor que inventó prácticamente todo lo que nos gusta de Batman no vio un peso ni por la serie de televisión colorinche, ni por las películas de Tim Burton ni por nada. Y aunque fue él el que inventó el concepto y el título de una de las mejores películas de superhéroes de la historia (“The Dark Knight”), son muy pocos los nerds que lo conocen, y mucho menos el público general que le tiene el respeto que se merece.

Yo les quería contar la historia del tatita Bill Finger, porque el próximo sábado cumpliría cien años si no se hubiera muerto. Y porque hay una campaña para que Google le haga un Doodle especial ese día. No sé si la campaña va a resultar, o si los de Google van a hacer como el resto del mundo y no van a inflar al tatita Bill. Si resulta, mucha gente va a conocer al tatita ese día. Y, como yo cuando supe su historia, se van a sorprender y se van a enrabiar y después se van a emocionar. Y también seguro van a sentir pena por las injusticias del mundo.

Si les gusta Batman como a mí o como a mi primo Jano es porque les gusta la justicia. Y lo que pasó con el tatita Bill es una de las peores injusticias del mundo de los cómics y de la cultura plop. Hay varios que ya están luchando por él y porque la única heredera que tiene (su nieta) vea al menos algo de reconocimiento al trabajo de su abuelito. Un compadre llamado Marc Tyler Nobleman escribió el libro Bill the Boy Wonder: The Secret Co-Creator of Batman (Bill el Niño Maravilla: El co-creador secreto de Batman) y ya están hablando de hacer una película con su historia. Así que quizás se haga justicia finalmente, y todos conozcan el nombre del señor que vendía zapatos y que soñó con un encapuchado de orejitas parado en las azoteas luchando contra el crimen.

Hasta entonces, le mandamos un saludo al tatita Bill desde nuestras infancias. Gracias por todo, señor. Y qué pena lo de su funeral, nosotros habríamos ido felices con nuestras capas hechas de bolsas de basura. Palabra de murciélago.

4 Comments

    • Axel
      3 marzo 2014

      Qué puedo decir. Me emocionó mucho este artículo don Hérmes. Es cierto que no es la primera vez (y seguro que tampoco la última)que los escritores fantasma hacen ganar una fama inmerecida a algunos famosillos.

      Grande Bill Finger.
      Gracias por este artículo don Gérmenes.

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    • Mario Fuentes
      3 marzo 2014

      Super triste la historia. Aún cuando me consideraba un fanático de Batman no conocía la historia del Sr. Finger.
      Te hace pensar en cuántas veces nuestro trabajo ha hecho lucir a nuestros jefes.
      Mis mayores respectos al Sr. Finger. Ojalá le hagan un mísero homenaje en Google.

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    • Javier
      5 marzo 2014

      Estimado Hermes, estos casos son muy comunes en todos los ámbitos, por poner algunos ejemplos: Auguste-Jules Maquet/Alejandro Dumas, John Flamsteed/Isaac Newton, John Kemeny/Bill Gates, Xerox/Steve Jobs, y un largo etcétera.
      Nota aparte para los creadores de Superman que también murieron en la pobreza mientras la DC Comics hacía millone$$$.
      Que se va a hacer, Business son Business.

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    • claudia
      6 marzo 2014

      Oh, que triste historia.. quizas cuantos artistas no reconocidos andan por ahi!!
      No conocia esta historia.. gracias por compartirla, Maestro.

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