Columna Fliméfila: Los 8 especímenes que hay que evitar en el cine.

(Esta columna apareció en El Definido, el 17 de enero).

Ir al cine es la cumbia. No importa las pulgadas de la tele que hay en la casa, ni el sistema de sonido que uno tenga, ni lo cómodos que sean los sillones del living. Nada se compara a sentarse en una sala oscura con mucha gente a ver una película maestra en pantalla gigante, sin interrupciones, y de corrido. Lamentablemente ir al cine por estos días es una experiencia cada vez más charcha, desalentadora y apestosa. Y no hablo ni de la calidad de las películas, ni de los precios de las entradas/cabritas, ni de lo incómodo de los cines.

Hablo de lo apestosa que está la gente que va al cine.

No sé si soy yo el que está más mañoso o si de verdad la gente se está poniendo cada vez más irritante apestosa insoportable. Porque ni les explico lo mal que lo pasé a última vez que fui al cine. Era la última función de El Lobo de Wall Street (maestra) y me senté en las últimas filas, al lado del pasillo. Y cabros, ni les explico. A un lado tenía a un gil que no silenció jamás su teléfono y recibió unas cuarenta alertas de Whatsapp, dos llamadas y siete alertas de Facebook. Delante había una señora que no paró de hablar con su acompañante en toda la película, salvo durante los créditos finales que fue cuando decidió callarse, no sé si por respeto a los que trabajaron en la película o porque estaba deshidratada de tanto hablar. Y detrás de mí tenía a una pareja haciendo un show de efectos sonoros que iban desde botar las cabritas al piso y después pisotearlas durante la película, hasta darse besos jugosos que en mi oreja sonaban como dos pulpos peleando en una piscina de aceite de oliva. Y ojo porque estamos hablando de una de las películas más entretenidas del último tiempo, donde todas las escenas tienen algo interesante, o un chiste, o algo brígido con lo que sorprender. Nada de eso fue suficiente para calmar a los trogloditas, y quedé pensando.

¿Soy yo el que estoy mal por querer VER las películas que voy a, eh, VER al cine? Porque ir al cine es el medio cacho. Hay que escoger sala, película, hora y compañía, hay que comprar entradas, saber llegar a la hora, etc. Uno pensaría que la gente quiere que todo ese esfuerzo tenga la recompensa de ver la película, pero al parecer soy minoría. Porque de todos los espectadores que tenía al lado esa noche yo era el único que hacía callar y que estaba apestado. Y eso que ya había visto la película y me la estaba repitiendo. Era yo el amargado, el latero, el relax, loco, si es una película no más.

Y porque sigo picado que decidí hacer un compilado con los 8 especímenes de pelmazos que uno se encuentra en los cines chilensis por estos días. Para que reconozcan al enemigo, y para que sepan combatirlo. Si conocen a alguna persona que caiga en estas descripciones háganselo saber, y así iremos combatiendo lentamente a los giles que nos hacen pasarlo mal en el cine, y que van a terminar haciendo que gane la piratería. Porque si ir al cine significa que me voy a encontrar cada vez con estos especímenes, de verdad prefiero quedarme en la casa.

Vamos viendo.

1.- El Zorrón.
Suele ser varón, sorry. Y ya sea porque quiere impresionar a su acompañante, o porque quiere que el mundo sepa que nada está sobre él, el Zorrón quiere dejar claro que NADA en la película lo conmueve/asusta/impacta/fascina/etc. Se ríe de todo, apunta con el dedo a la pantalla cuando algo no le parece (siempre), dice “Pffft” para burlarse de las intenciones de los peliculastas, y su resistencia a pasarlo bien hace que uno llore lágrimas de sangre de pura rabia. Son especialmente apestosos en las películas de terror, porque, si hay algo que no pueden soportar, es que la gente piense que algo les da miedo, así que se ríen de todo, dicen muy fuerte que algo les pareció falso, y se hacen los chistositos durante las escenas de susto. Lo peor es que si uno les dice algo, los Zorrones echan la foca de vuelta y apelan a la libertad de expresión y otros privilegios civiles para justificar que son unos giles. Si tienen cerca a un Zorrón, lo mejor es cambiarse de asiento porque el Zorrón no razona. En serio, lo leí en National Geographic.

2.- El Narrador.
Este es el personaje que, sin importar lo obvio de lo que está pasando en la pantalla, siempre siente la necesidad de NARRARLO A SU ACOMPAÑANTE. Esto estaría bien si su acompañante fuese Stevie Wonder, José Feliciano y/o Andrea Bocelli, pero este no suele ser el caso. El Narrador o Narradora (puede ser hombre o mujer) está siempre haciendo comentario en vivo de lo que pasa, pero no aporta nada salvo resumir los hechos de la película. “Le está contando la verdad a su esposa”, “Pucha ahora lo están arrestando”, “Ay pobre la están matando” son frases que suelta este personaje. Y lo que uno quiere decirles siempre es “¡No! ¡¿En serio?!”. Consejo para ellos: Hagan un curso de locución y le quitan la pega a Morgan Freeman. Práctica no les falta.

3.- El Siempre Conectado.
Este es el compadre o comadre que no puede soltar el teléfono, y está toda la película mirando el Facebook, contestándole al grupo en Whatsapp e incluso jugando Candy Crush (he visto a varios). Uno podría pensar que está bien hacer estas cosas mientras las hagan en silencio, pero la verdad es que muchos de los Siempre Conectados no saben poner el teléfono en silencio. Y salvo que estén en la última fila, molestan a todo el cine con la pantalla que brilla como señal de Batman flotando ahí abajo. En serio, cabros: Ajustes. Brillo. Mínimo. Listo.

4.- El Piraña.
Nada en contra de comer en el cine, no soy de los que alega contra las cabritas ni las golosinas porque sí, al contrario. Nada como ver una película mientras se picotea algo rico. Pero hay personas que cruzan el límite que rompe el deseo, y esas personas son los Pirañas. Estos son los individuos (hombres mujeres y niños) que lo devoran todo haciendo EL MAYOR ESCÁNDALO POSIBLE. Mastican con la boca abierta, rasgan envolturas ruidosas, hacen crujir papeles, destapan latas y botellas, y antes de sacar cabritas se aseguran de revolverlas como si estuvieran buscando el premiado en la tómbola. Lo peor es que ni siquiera esperan los momentos ruidosos de la película para hacer alguna de estas cosas, porque les da lo mismo. Una teoría científica asegura que los Pirañas son incapaces de oír los ruidos que hacen, y esa es la única explicación. Provecho.

5.- Los Amigotes.
Estos se comportan como pelmazos simplemente porque andan en patota. Suelen llegar tarde más encima, y se gritan entre ellos buscando asiento como si no hubiera nadie más en el cine. Cuando se instalan empiezan a repartirse las cosas que compraron para comer, y apenas miran la pantalla se largan las tallas internas que no le importan a nadie. Ejemplo: Aparece cualquier cosa y dicen “¡Igual que el Richie guajajajjja!” y se matan de la risa. No hay cómo hacerlos callar porque son apatotados y echan la foca colectiva. No tienen límite de edad ni de sexo, y da la impresión de que están en el cine porque les quedaba más cerca que la plaza. Viva la amistad, pero para la otra vayan a los taca-taca.

6.- Los Tórtolos.
Estos suelen no molestar tanto porque escogen asientos en los rincones y/o en las últimas filas. Pero si quedan cerca de una parejita: Cooperaron. Están toda la película agarrando y susurrándose cosas y riéndose, y uno ahí tiene que hacer como que no existen aunque les llega a salir vaporcito a los muy cochinones. Son secos para patear asientos y acomodarse además, y no quiero saber por qué. Por último que escojan la película que nadie quiere ver así tienen más privacidad, digo yo.

7.- La Pescada Dory.
Este personaje suele ser mujer (sorry pero es verdad) y sufre la misma dolencia que la pescada de Buscando a Nemo: Es la comadre que está toda la película preguntando cosas que acaban de pasar, porque en cuanto algo pasa, se le olvida. En vez de tratar de solucionar sus dudas en privado, le preguntan a todo volumen “¿Qué pasó?” “¿Qué dijo?” “¿Y ese quién es?” a su acompañante, que muchas veces lo pasa pésimo y se ve mortificado, como el pescado Marlin. Igual todos nos hemos perdido en una película y le hemos preguntado al de al lado, pero las pescadas Dory del mundo se van al chancho. A comer pasas y Omega 3, chiquillas.

Y finalmente…

8.- Los Entusiastas.
Estos son los que gozan DEMASIADO la película, y no pueden evitar hacer todo el ruido posible para manifestarlo. Si la película es chistosa se mandan una carcajada que despertaría al niño Dios. Si es de terror gritan y saltan como si estuvieran en la silla eléctrica. Si pasa algo sorprendente sueltan un aullido gutural de gorila en celo. Y aquí tengo que confesarme queridos lectores y asumir mi culpa. Porque YO SOY UNO DE ESTOS (¡GASP!). Sí, cabros. Varias veces me han retado por manifestar mi entusiasmo, por haber soltado un “OH” o un “WAAAAH” demasiado fuerte, así que no tengo ningún derecho a reclamar contra los Entusiastas. Nunca tiraré la primera piedra contra estos compadres, ni haré callar a uno, porque nuestro único pecado es estar demasiado metidos en la película. Igual creo que podríamos controlarnos un poco, porque podemos molestar, y esa no es la idea. Todavía me acuerdo de la señora que chillaba y le pedía ayuda a Dios cada vez que atacaban los monstruos en La Niebla. Lo juro, en una parte muy terrorífica gritó “¡Dios mío ayúdame!” y todos en el cine nos reímos de ella y nos desconcentramos de la película. Y lo peor es que Dios no ayudó a nadie porque esa película tiene el final más maldito que existe, no digan que no.

Y bueno eso sería. Tampoco hay que irse al chancho y andar haciendo callar a alguien porque tose (me tocó presenciar eso un día también). Tratemos de no molestar, eso es todo. Y a todos los especímenes de esta lista les suplico: compórtense. Gracias.

14 Comments

    • Pauly
      4 marzo 2014

      Oh! que buen articulo, yo lo imprimiría y lo pondría en las entradas de los cines a modo ‘Vea si usted encaja aquí -y si lo hace, no entre-‘. Pero bueno, casi todos los de la lista jamás se dan por aludidos.

      A mi mamá le carga ir al cine conmigo porque siempre termino peleando con la gente, hasta incluso he dejado de ir a ciertos cines por lo mismo, cero respeto a quienes si nos interesa la película y tratamos de disfrutarla y si bien es cierto que hay quienes se emocionan demasiado, no considero que sea un pecado, de hecho yo grité en el Conjuro (y me llego un cachamal por lo mismo xDD) pero esa gente que va hacer vida social al cine, qué onda con ellos?, acaso son millonarios y van a botar la plata? porque yo tengo que rogar para que lleven (y no veo películas en 3D porque uso lentes, así que ni muy cara, tampoco), uno va todo feliz y no falta el -in-feliz que arruina la experiencia, pero yo al menos le encontré una solución (en casos extremos claro).

      Estaba con mi mamá y mi hermano viendo Life of Pi, la última función del día, poca gente, todo tranquilo, y nos sentamos en la penúltima fila y detrás se sentó un montón de amigos, todos piola, calladitos y justo detrás de mi, se sienta un individuo, que se quejaba de todo, que había poca luz, que el cine era flaite, que tenía hambre, que como eso va a hacer posible, que quería estirar los pies, etc, además en cuanto se callaba, le sonaba el celular, y yo por mi parte trataba de calmarme (y también porque a mi mamá le carga que yo me quejé de esas pequeñeces), lo dejé estar, pero llego el momento en el que se volvió insoportable. El compadre, no sé si odiaba a los Indios, los tigres o los animales en general, odiaba el mar o simplemente odiaba su vida, porque TODO, TODO le molestaba y no dejaba de criticar y hablando en un tono normal de voz, la gente de otros asientos le hacían Shhh y nada!, el hombre seguía y lo peor, hasta los amigos le decían que se callara y nada. Hasta que me hartó, le aguante media hora seguida de lo mismo. Y qué hice?, me pare de mi asiento, me di media vuelta y le dije, no muy fuerte, cosa que el me escuchara: Te puedes callar por favor?. Su cara fue épica, la de sus compañeros más aún, mi mamá estaba pálida, pero después de pasados unos segundos me contesta que el habla donde se le da la gana a lo que yo le digo: Muy bien. Entonces me dirigí fuera de la sala (ya tenía la película más que arruinada) y me fui con el encargado y le dije que había un caballero que no me dejaba escuchar, me molestaba y molestaba a los demás; qué podía hacer, si las reglas dicen que no se puede hablar en voz alta, el encargado me explica que el puede pedirle a la persona que salga (y una serie de reglas que no conocía, pero que se aplican), entonces volvimos a la sala y el encargado le pide amablemente al compadre este que se deja de molestar o se va a tener que ir, el tipo intento reclamar a lo que el encargado le dice que si el no esta haciendo nada malo, se quede tranquilo, pero que a la próxima queja se va a tener que ir. Y al final, no sé si el compadre entendió, se asusto o que, pero no hablo más, fue una tumba y yo por fin pude terminar de ver la película tranquila de una buena vez. Y si, fue molesta y hasta inoportuna la solución pero al menos habrá un tipo que ya no hablará en el cine ni molestara a nadie por un buen tiempo. (mi mamá después se indigno de que andaba armando pelea, pero me defendí porque solo moleste al compadrito y sus amigos. Hasta una señora me dio las gracias por hacerlo callar).

      Y así como este me he topado otros, menos apestosos claro, pero seguí el consejo del encargado, que cuando alguien moleste demasiado mencionarles que van a ir por un encargado si no quieren entender y la verdad es que funciona y los tipos/as se calman y se callan, porque a nadie le agradaría que lo fueran a sacar de la sala o si?

      Esa fue, creo mi peor experiencia con uno de estos (descartaré la vez que un tipo pego un grito que me dejó sorda, sólo porque el grito fue en The Dark Knight Rises, y esa película se merecía muchos gritos, incluso los de los machos recios.)

      Así que muchas gracias por el articulo y se lo mostraré a mi mamá para que vea que no soy solo yo quién se queja de la gente que habla en el cine 🙂

      Reply
    • SERGIO FULCI
      4 marzo 2014

      siempre me senti como una vieja criticona porque me encanta el cine pero cada vez odio mas ir al cine:
      los giles que llegan tarde, los que se rien cuando no es gracioso, los que cuando es gracioso dicen » cuek», los que sacan pollo asado de la mochila, la que dice «por que le pega si es su amigo» tratandose de otros personajes, de los que lleban niños que no pueden controlar, de los que no apagan el celular, de los que «cuentan el final casualmente», de los que por pareser cool dicen «fome»,
      etc

      Reply
    • Gina
      6 marzo 2014

      Lo peor es cuando el pololo de la pescada Dory es un Zorrón. Insportable. He llegado a creer que fue por culpa de una de estas parejas que no me gusto 12 años de esclavitud…

      Reply
    • Colt
      7 marzo 2014

      Somos de lo mismos Hermes, cuando vi en el cine Irene, yo y mi otro yo literalmente me reventé de la risa, fui objeto de miradas de «donde sacaron este mono» o de «coincidí justo con el paseo del hogar de menores» pero la verdad que me descosí de la risa y mi polola (actual señora) pasó una vergüenza de aquellas, pero fue una terapia matrimonial ya que aprendió desde ese entonces que me gusta disfrutar del cine y que una buena película se debe disfrutar como dios manda.
      El resto de los personajes que describes los he conocido a todos, tanto es así que me casé con Dory, las risotadas que solté no eran gratis…………

      Reply
    • Jorge A.
      7 marzo 2014

      Yo me siento lo más adelante que puedo sin romperme la cervical.

      Es genial. No ves a nadie, se escucha poco lo que pasa al final, nunca te pillas parejas de erórtolos, y he descubiérto que el único que te puede arruinar la película es otra especie que no mencionaste en tu artículo, el pateador de respaldos.

      Cuando la cosa se viene fea, filo, me siento en la orilla y listo. Descubrí que la película generalmente se ve bien igual y que es más cómodo disfrutarla Alejándose de esos especímenes.

      Reply
    • Mauricio Molina
      7 marzo 2014

      Hermes, eres un maestro. Absolutamente todo lo que pusiste es lo que molesta a los fliméfilos de corazón como nosotros. En serio, hay gente tan ultra apestosa en los cines que la experiencia esta siendo cada vez más penca. Recuerdo una vez, que fui al hoyts agustinas a ver Super 8 y se sentó al lado mío un afroamericano gigante que le faltaba poco para ser King Kong, con eso no tengo ningún problema, lo malo es que este compadre era ENTERO RUIDOSO. No sé si era asmático o se estaba muriendo, la cosa es que no dejaba de hacer un ruidito como de gemido del infierno y además movía la pierna y como era un mastodonte, se movía la fila completa. Literalmente me arruinó la película y cada vez que nombran Super 8 es inevitable que me acuerde del doble de Huell de Braking Bad.

      Reply
    • victor Guzman Cofre
      7 marzo 2014

      Don Hermes, yo llegue a la conclusion que solo si voy en la mañana a la primera funcion logro distrutar del cine,
      asi es la vida para los cinefilos.
      saludos.

      Reply
      • Marco
        19 marzo 2014

        Bien Victor ,soy de los mismos y aveces e estado con 5 personas mas en el cine y es grandioso…!!!
        Casi todos los pelmazos van el la tarde,ya que son flojos para levantarse temprano..!!!

        Saludos
        (Esto No aplica para películas para Niños…!!)

        Reply
      • draak
        26 marzo 2014

        te apoyo!, con mi familia voy los domingos en la mañana, a esa hora si que lo disfrutas 😀

        Reply
    • alfred
      10 marzo 2014

      muy buena critica Hermes y son perfectamente reconocibles los especímenes que mencionas, sobre todo los que andan con el celular jodiendo o que no se callan nunca, como alguien lo menciona por ahí falto un tipo de espectador que es EL PATEADOR DE RESPALDOS de esos siempre me tocan y termino casi siempre llamándoles la atención, aunque con una mirada a veces se dan cuenta… osea puede ser el que esta adelante y se mueve como mono loco,dando saltos o el que se sienta atrás y te pasa a llevar el respaldo varias veces en la película, también de ese grupo hay unos que empiezan a mover las patas como si tuviesen pulgas los desgraciados, en fin son inaguantables…a quien no le ha pasado?

      Reply
    • sebastian castro
      10 marzo 2014

      te falto uno, son los que patean el asiento porque tienen piulle o no se que, cree que lleva el ritmo de la pelicula golpeando el asiento de adelante

      Reply
    • natii
      20 marzo 2014

      A mi lo que me molesta don Hermes, es que me pateen el asiento. uno de inmediato se desconecta de la peli.-

      Por respeto a mi pololo ya no echo la foca, porque él se incomoda, pero pucha que me molesta.

      Le faltó otro especimen: El Holmes…el que trata de deducir lo que va a pasar o si ese fulano es bueno o malo. Lo peor que no la hace piola, sino que habla fuerte para darselas de Holmes ante la mitad del cine…demostrando su bacanidad.- grrrrr

      Reply
    • Outsider
      26 mayo 2014

      Hola Hermes, bueno, perdón por llegar tarde a leer este post, que lo he encontrado muy bueno pues en efecto son los ocho pecados que no hay que cometer al ir al cine.
      Pero te cuento mi solución, ya que la mejor forma de no toparse con este tipo de gente es ir a la primera función del dia, bien temprano, si es antes de las 12 mejor.
      y porque a la primera?? simplemente porque a esa función van personas que de verdad quieren ver la película. No aburridos que no tienen adonde ir un Viernes o Sabado en la noche, ni tipos que creen que llevar a la novia al cine es lo mejor… Solo encontraras gente que se interesa por el film y quiere disfrutarlo sin molestias.
      Ademas de que estaras mas lucido para ver los detalles del film. Yo lo he hecho varias veces y resulta muy bien, además asi cuando sales te queda todo el resto del dia para escribir la critica fresquita.
      Saludos.

      Reply
    • @Calamardodduapo
      11 marzo 2015

      «todavía me acuerdo de la señora que chillaba y le pedía ayuda a Dios cada vez que atacaban los monstruos en La Niebla. Lo juro, en una parte muy terrorífica gritó “¡Dios mío ayúdame!” y todos en el cine nos reímos de ella y nos desconcentramos de la película. Y lo peor es que Dios no ayudó a nadie» JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAeso me hizo doblarme de la risa.

      Reply

Leave a Comment