ODT: The American Scream.

Este es un documental sobre unas familias que al igual que los Sawyer de Texas Chain Saw Massacre, llenan sus casas de esqueletos y abominaciones donde cada uno coopera de alguna forma y donde cada miembro de la familia tiene su rol más o menos definido. La idea es que los que lleguen a la casa griten y se asusten y lo pasen pésimo, ustedes entienden. A diferencia de los Sawyer, estas familias no son caníbales ni matan a nadie ni usan sierras mecánicas para faenar jovencitas (que yo sepa), y su único crimen es que les gusta tanto Halloween que se dedican a trasformar sus casas en atracciones de parque de diversiones, todo para abrir sus puertas la noche de Halloween y dejar que todos los que quieran entren y recorran y se saquen fotos y todo.

Como esas familias chilensis que salen en las noticias en diciembre porque llenan sus casas de adornos navideños incluyendo luces, pesebres gigantes y/o viejos pascueros, al punto de que gente de toda la ciudad va a ver sus cosas y lo convierten en panorama. Bueno, estas familias hacen lo mismo, pero con adornos terroríficos y cosas relacionadas con Halloween, lejos la mejor festividad inventada por Dios para nosotros sus ciervos.

Yo sé que la onda hoy en día es basurear Halloween porque no es una festividad intrínsecamente chilena a diferencia de las otras festividades que los chilenos acuñan sin problemas como Navidad, Pascua de Resurrección y/o El Día de San Valentín, y por lo tanto hay que combatirla porque el alma chilena no puede contaminarse con cosas gringas qué se han creído ANTES MUERTO QUE COLONIZADO YANKIS GO HOME. Pero una fiesta que celebra el terror, que hace que todo el mundo se disfrace y que más encima promueve la ingesta de dulces, yo la acuño para siempre no me importa de qué país venga.

Bueno este documental da todavía más motivos para amar Halloween. Porque vemos cómo estas familias se desviven por decorar sus casas y armar el evento, sin ninguna recompensa salvo la satisfacción de ver que todo sale bien. Los compadres gastan la plata que no tienen en utilería, sacrifican una mejor calidad de vida trabajando gratis, y hasta arriesgan sus relaciones familiares por la tonterita. Al principio uno piensa que están todos locos y se ríe de ellos, pero de a poco los empieza a admirar, y hasta entender.

Esta entrega de Octubre del Terror ha estado muy personal y autobiográfica así que perdónenme esta referencia. Hace poco hicimos con mi novia una fiesta para celebrar el final de Breaking Bad. Y viendo este docu entiendo el sentimiento. Lo nuestro no fue ni por si acaso tan producido ni tan laborioso como lo que hacen aquí, pero es el mismo espíritu de ponerle todo el pino a un evento de algo que te gusta, solo por la buena onda de hacerlo, no sé si me entienden.

Acá se ve un compadre que tiene a su hija de ocho años decorando zombis y pintando monstruos. Otro que anda como con siete cabros chicos buscando en basurales cosas que les puedan servir para las decoraciones. Y un compadre que vive con su papá que está tan loco que da hasta miedo. ¿Pero qué tanto miedo te puede dar si lo que quiere es hacer feliz a su barrio decorando su casa? ¿Qué hai hecho voh ah?

Como les dije uno se encariña con todas las familias que salen aquí, y espera que todo les salga bien. Es un documental que hace sentir bien y que hasta inspira, porque no todo es egoísmo. Y cabros, ese es el verdadero espíritu de Halloween, que debemos amar al prójimo y asustarlo como Dios manda, en la Biblia. Juro que cuando tenga una casa voy a hacer lo mismo, y voy a salir en las noticias. Loser, sí. Pero loser feliz. Trescientos millones quinientas mil calabacitas y un Leatherface Award al compadre demente que reta tanto a su papá.

Nota: Este documental está en Netflix, pero no aparece en las páginas de navegación, tienen que BUSCARLO. Y búsquenlo, ya les dije que está bueno, porfiados.