Monsters University.

Todavía me acuerdo lo bien que lo pasé la primera vez que vi Monsters Inc. Al principio es chistosa y uno se ríe con el mundo de los monstruos porque en una parte uno está leyendo el diario y estornuda fuego y quema el diario jajajja, o también porque hay otro que es como una gelatina y pasa por encima de una rejilla en la calle y quedan los puros ojos jajajja. Pero después aparece la péndex Bú y todo es mucho más gracioso y más tierno, y los amigotes empiezan a pelearse, pero los dos se encariñan con la péndex, y después aparece lo de las puertas mágicas y es increíble, y también lo de los monstruos desterrados, y al final incluso los monstruos consiguen cambiar todo su mundo descubriendo que las risas de los cabros chicos producen más energía que los gritos, y eso es a toda raja, pero no tanto como el final-final, que es cuando el Mike Wazowsky le muestra a su amigo Sulley que reconstruyó la puerta de la péndex Bú, y lo último que se ve es la expresión de pura felicidad y amor cuando el compadre abre la puerta y ve a la péndex, aunque nosotros no la veamos. Spoilers.

Los de Pixar ya habían hecho Toy Story, A Bug’s Life y Toy Story 2, pero creo que Monsters Inc. fue la primera en hacerme llorar y tocarme el alma heavy. Y ese final fue cuando uno supo que la animación computarizada moderna podía tener más sentimiento que cualquier otra película con actores de carne y hueso. Quizás ese final no sea la gran cosa comparado con el discurso de Dory en Buscando a Nemo, o con el momento que ustedes saben de Anton Ego en Ratatouille, o con todo lo que le pasa a WALL-E, o con la historia de amor de Up, o con el final de Toy Story 3, pero fue el primer momento de todas las películas de Pixar en que me sentí indefenso ante mis propias lágrimas y no me quedó otra que llorar como un mamasán. Y todo mal porque vi la película en un Tur Bus. El punto es, que Monsters Inc. es un clásico, encuentro yo.

(Ya sé que Toy Story 2 tenía la escena con la historia de la vaquera que también era para rajarse llorando, pero sigo prefiriendo el final de Monsters Inc. porque básicamente es un final feliz que a uno lo emociona por cómo está hecha, me entienden. Pura elegancia fliméfila emotiva de alto impacto).

Bueno han pasado chorromil años desde Monsters Inc. y ahora salió esta nueva que es precuela, o sea, cuenta cosas que pasaron antes de la otra película, aunque sin querer empalmar con la película antigua, ni tampoco querer contar el origen de los personajes para reencantar a las nuevas generaciones. O sea, no es ni Monsters First Class ni Monsters Begin, me comprenden. Son los monstruos Wazowski y Sulley conociéndose por primera vez y yendo a la universidad a estudiar para ser asustadores y así trabajar en una empresa como Monsters Inc., intentando además ganar las olimpiadas de monstruos para ganarse el respeto de las otras fraternidades y de la profesora, etc. Típica película gringa de universidad donde nadie se preocupa del crédito ni va a las marchas ni estudia salvo en secuencias con música de trabajo arduo, ustedes cachan.

La gracia es que cuando se conocen el Wazowski con el Sulley se tienen mala porque uno es loser y el otro un abacanado que viene de una familia de asustadores, y saben qué, todo da lo mismo porque esta película es ahí no más. Lo siento amigos de Pixar, siempre les voy a tener buena por haber hecho películas tan maestras pero con esta ya llevan tres guatazos en mi opinión, y todo mal.

Pero hay que ser justos igual. Si esta cuestión no fuese Pixar no diría que es un guatazo, porque es graciosa, hay harto chiste bacán y la animación es filete (sobre todo en esa escena en que el monstruo gordito baila, o con todo lo que hace ese personaje que tiene dos patas gigantes peludas), pero no pasa nada de lo que uno espera en un flim de Pixar. En el primer párrafo de esta crítica por ejemplo escribí todo lo bacán que es Monsters Inc. y créanme

que esta University no le llega ni a los talones, demostrando que el sistema educativo siempre va a ser inferior al sector privado.

De hecho esta película se siente como los primeros diez minutos de Monsters Inc. alargados. Así que si les gustan los chistes del mundo de los monstruos y con eso están contentos, vayan a verla con confianza. Además sufre esa enfermedad llamada “precuelitis” en que uno sabe cómo va a terminar todo así que da un poco lo mismo. Uno sabe que Wazowski va a terminar siendo amigo de Sulley, y sabe que van a trabajar en Monsters Inc. así que de alguna forma tienen que haberse graduado, etc. Así que ahí no más, sorry.

Si todavía tienen esperanzas y piensan ir a ver Monsters University al cine, mi consejo es que por el amor de Jebús bajen sus expectativas y traten de olvidarse de lo maestra que es Monsters Inc. Olvídense de la péndex Bú además, que para esta película debe ser puro material genético dando vueltas en sus respectivos padres. Es entretenida la peli y es divertido volver a ver a los personajes, pero viéndola me di cuenta de que los monstruos no es lo que más me gusta de Monsters Inc. Lo que más me gusta es la elegancia fliméfila emotiva de alto impacto, y eso no está acá. Ahora si lo que quieren es llevar al sobrino y reírse un rato, está bien, vayan no más con confianza. Ah y el 3D lo vi oscuro y charcha, así que tampoco caigan en esa. Es el consejo de su amigo Hermes. Doscientas millones quince mil cuatro estrellas y una Multa Fliméfila al Guateo para Pixar, no nos abandonen por favor. Y a propósito entréguenle el Oscar de Brave a Wreck-It Ralph, ustedes saben que no se lo merecían y los de Ralph sí, LO SABEN.

Voy a empezar a poner este LONK de nuevo porque NECESITO DONATIVOS CON URGENCIA, CRÉANME.