ODT: Fiebre de Amor.

Eso pos cabros. Quería diversificar un poquito el menú de Octubre del Terror así que me puse a buscar películas en Netflix y decidí echarle un lookie a su completa variedad de cine mexicano maestro de calidad. Ahí me encontré con René Cardona Jr’s Fiebre de Amor (1985), y decidí darle una oportunidad porque prometía mucho terror, sobre todo con su afiche rojo sangre. Y vieran.

Se trata de Lucerito (Lucero Hogaza León), una adolescente inocente y angelical de cabellera voluminosa que es ignorada por sus papás millonarios y tiene serios problemas mentales porque vive en un mundo de fantasía y no interactúa con ninguna persona salvo los papás millonarios que no la pescan. La película es un estudio sobre la locura porque casi todo lo que pasa son alucinaciones de Lucerito alrededor de un cantante juvenil onda Justin Bieber (encarnado por Luis Gallego Basteri), aunque después la comadre se involucra sin querer con unos traficantes de diamantes y ahí se transforma en un relato de supervivencia, incluso es testigo de un asesinato brígido, lejos la escena más terrorífica de la película.

La comadre anda deambulando por las casas lujosas de Acapulco esperando encontrarse con el Justin Bieber, cuando de pronto entra a una casa donde están estrangulando a una señora, y después encuentra un muerto degollado con los ojos abiertos parado adentro de una despensa, de esos que se caen encima de uno cuando se abre la puerta, clásico momento de Viernes 13 o Halloween. Ahí Lucerito empieza a correr por su vida, y el Justin Bieber decide ayudarla por lo que me di cuenta de que todo era una alucinación de Lucerito mientras ella estaba encerrada en un manicomio, onda Sucker Punch.

Porque verán, las fantasías de esta comadre no son las de cualquier adolescente que ve que su ídolo la ama y se la lleva a pasear a islas tropicales. No, la comadre alucina que el ídolo es un gil, que se cae torpemente siempre, y que no es capaz de responderle como corresponde en su Luna de Miel después de que se acaban de casar. Y son tan complejas sus alucinaciones, que en una parte la comadre tiene un sueño dentro de un sueño, exactamente quince años de Inception, para que no la miren a huevo.

Después de esta escena en que Lucerito tiene un sueño dentro de un sueño, me pasé el rollo de que TODA la película era una alucinación, lo que explicaría por qué la comadre puede acercarse tanto a la pista de aterrizaje del aeropuerto EN BICICLETA. También explica que no tenga ningún amigo, que vaya al concierto del Justin Bieber completamente sola y después pueda engañar a los guardias de seguridad tan fácilmente. Los asesinatos en verdad son una metáfora de los peligros del mundo exterior, pero el verdadero enemigo de Lucerito es su propia psiquis.

Hay muchas cosas inquietantes que parecen salidas de una pesadilla y que confieso me pusieron bastante nervioso. Hay una parte típica de pesadilla en que Lucerito escapa de los asesinos con el Justin Bieber, y los compadres pareciera que anduvieran en círculos porque vuelven a pasar por las mismas partes una y otra vez, y los asesinos siempre aparecen detrás de ellos. Acá la manager del Justin Bieber trata de ayudarlos pero se comporta como zombi y da miedo. También tiene música repetitiva que pareciera no terminar nunca y que empieza a dar náuseas, como esa música terrorífica de El Resplandor.

La otra escena brígida es cuando una señora triste aparece de la nada y le regala su perrita a una viejuja millonaria. La señora triste le dice a la millonaria que ya no puede cuidar a su perrita y que la quiere mucho (“como una hija”) pero que no puede llevársela por lo que debe dejársela a ella para que la cuide. La señora millonaria acepta, y después conversando con su empleado confiesa que va a usar la perrita para matarla, abrirle la guata y traficar diamantes en su cadáver. Y no hay que ser Sigmund Freud para darse cuenta de que todo esto es una metáfora sobre la pobre Lucerito, y cómo sus padres la abandonaron en el manicomio. El hecho de que después maten a la señora cuidadora de perros y a su empleado apoya mi teoría, obvio.

La otra clara señal de que esta película es una metáfora sobre la locura de Lucerito es el comienzo con puras niñas adolescentes felices vestidas de blanco que bailan y que tienen en su ropa distintas letras que hacen los créditos de la película. El Justin Bieber se pasea entre ellas cantando, y Lucerito no está por ninguna parte. Muy creepy.

No sé si esta película va a ser de todos los gustos eso sí porque tiene cosas demasiado extrañas, y las canciones no son tan buenas como las de Sucker Punch. La mejor canción lejos es Todo el Amor del Mundo que ocurre justamente en la escena que es sueño dentro de un sueño, y donde el Justin Bieber se comporta como un imbécil, porque ese es el nivel de soledad de la pobre Lucerito: Está tan pero tan sola, que hasta sus fantasías le dan la espalda.

No sé qué tan importante es esta película dentro de la historia del cine de terror mexicano, pero yo la encontré a toda raja. Lucerito lo hacía increíble, y las partes en que se ponía feliz por cualquier idiotez le daban toda la onda deprimente de ver a alguien tan inocente abandonada en su propia demencia. Yo cacho que esto mismo es lo que quiso hacer Alexandre Aja con Alta Tensión, pero en verdad no le salió. Así que eso sería. Ciento ochenta millones treinta mil dos calabacitas y un Cisne Negro Award a Lucero Hogaza León porque se las manda. Voy a buscar más películas de ella en Netflix, va a llegar lejos esta niñita lo vaticino.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=AvW0wKCZ-WQ]

Léanse todas las críticas maestras de ODT haciendo CLICK en el monito, hecho de don Andrés Padilla. Súperheroe.

Y háganse un donativo no sean amarretes.