ODT: V/H/S.

Había leído muchas cosas buenas de V/H/S (2012) antes de verla. Que era a toda zorra, que la gente en el cine se desmayaba, que una señora la vio y después se tuvo que hacer un exorcismo en la cabeza, lo típico. Lamentablemente las expectativas me duraron como hasta los diez minutos de película, porque cabros, estamos ante un vacunazo fliméfilo y nadie debería creer ni por un segundo que esta cuestión es buena (spoiler de la crítica).

Parte con sonidos de alguien metiendo un VHS y apretando botones, y aparece la típica pantalla azul, la palabra “PLAY” y la típica interferencia que indicaba que la película iba a empezar, cuando en la tierra dominaba este formato y los dinosaurios. Y después de eso vemos a unos pelmazos liderados por Tomás González que andan haciendo maldades y grabándose. Rompen vidrios, acosan sexualmente a comadres en la calle, etc. Hasta que llegan a una casa a buscar una cinta de video que alguien (no se sabe quién) les pagó por recuperar. En la casa encuentran a un señor muerto (no se sabe quién es) delante de muchas teles, y los compadres empiezan a ver las cintas que estaba viendo el señor muerto, y así, cada cinta que ven es una historia. El factor común de las historias es que son todas hechas por camarógrafo protagonista y todas se ven como el soberano forro, para que a uno no se le olvide que es el material de los VHS.

Y cabros, esta es mi primera queja contra esta película. No sé ustedes pero cuando a mí me ha tocado tener una cámara casera en las manos, siempre hago lo posible por grabar bien y evitar que se mueva mucho. Qué yo, una vez le pasé la cámara a mi abuelita y la pobre se esmeró por grabar bien y apuntar a los lugares correctos y la grabación le quedó filete, y eso que tiene Párkinson y Epilepsia y estaba grabando en el Tagadá. ¿Esta cuestión en cambio? Casi toda la película de la sensación de que le amarraron la cámara en el cuello a una paloma y después soltaron la paloma en la jaula de los leones, y lo que quedó grabado lo pusieron en la película V/H/S. La dura, esta película hace que Blair Bitch Project parezca dirigida por Kubrick. Hasta parecía que los peliculastas estaban tratando de dejarme ciego porque incluso cuando la imagen no se zangolotea como si el camarógrafo estuviese siendo acribillado por mil metralletas, los compadres van y se molestan en agregarles interferencias varias a la imagen, como pixeles, rayas, hormiguitas, etc. Tortura. Y saben qué esa queja daría lo mismo si las historias hubiesen sido buenas o si toda la cochinada visual cinematográfica hubiera servido para dar miedo. Pero no. Fail.

La primera historia se trata de tres pelmazos apestosos que andan buscando agarrarse minocas y lo único que hacen es comportarse como giles. Consiguen llevarse dos al hotel, pero una de ellas es toda extraña y tiene ojos saltones y uno sospecha de ella al tiro. Igual me entretuvo esta historia y me sorprendió, pero como es la primera todavía no estaba con ganas de sacarme los globos oculares con una cuchara.

La segunda es de una pareja de pololos que anda de paseo y de pronto alguien empieza a grabarlos en la noche mientras están durmiendo. En retrospectiva creo que esta es la mejor historia de todas, pero es también la más simple y la más piola así que no quiero hacerle demasiada publicidad. Es la única que no produce epilepsia con el peliculismo y es la que tiene personajes menos insoportables y más normales. Y claro, viendo los créditos caché que este corto es de mi compadre Ti West, director de House of the Devil y de The Inkeepers, ambas películas a toda zorra. Aunque es la que más me gustó de todas, creo que es lo peor que ha hecho este peliculasta así que no le tengan demasiada fe.

¿Y las otras? Una es de otro grupo de personajes pelmazos que van al bosque y los ataca un asesino cuyo superpoder es generar interferencias en el VHS. Otra es de una pareja de pololos que habla por chat y a la comadre se le aparecen fantasmas, y la última es de unos pelmazos que van a una fiesta pero se encuentran con una casa embrujada. Y ahora que leo las descripciones les juro que las estoy haciendo sonar más interesantes de lo que son, así que no me hagan caso.

Igual reconozco que hay ideas buenas y momentos sorprendentes, pero en general debe ser una de las películas más despelotadas y apestosas que he visto en mucho tiempo, así que no pienso darle estrellitas ni por el esfuerzo. Lo peor es que mientras más avanza uno más espera que todo tenga sentido, pero saben qué esperen sentaditos porque las pinzas. La historia de los pelmazos que van a la casa a recuperar la cinta por ejemplo, atraviesa toda la película, pero nunca se cierra, y tiene el efecto plop más grande de todos.

Yo cacho que lo peor de todo es que la idea no es mala y tiene buenos momentos, pero en general está tan mal hecha que uno se siente el doble de estafado. O sea no es como esa aberración Piranha 3DD que uno odia non-stop. Esta calienta la sopa con que algo bueno va a pasar, pasa algo bueno, después pasan mil cosas malas, después uno se desmaya de lo mal que se ve todo, después vuelve a pasar algo buen, etc. hasta que termina DOS HORAS DESPUÉS y el efecto plop no lo exorciza ni Jesús. Así que mi consejo es que se alejen de esta cuestión como si les fuera a pegar una enfermedad, a no ser que no les importe ver historias de pelmazos mal actuadas y como si las hubiese grabado un señor ciego con problemas motrices en una cámara mala. En ese caso les va a encantar. Pero a mí no. Setenta calabacitas no más.

Ah y aquí les quería mostrar a los peliculastas un invento revolucionario que les va a volar la cabeza. En serio, imaginen las posibilidades, señores:

Usted, futuro peliculasta. Úselo.

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