ODT: Posesión Satánica.

Bueno cabros, esta es la primera vez que escribo una crítica maestra arriba de un bus en movimiento, atravesando las carreteras chilensis rumbo a Valdivia, a la segunda mitad del Festival de Cine, que este año está filete (ya escribiré sobre lo que vea). Así es, voy On The Road y qué sucede. Lo penca es que el azafato del bus ya cerró las cortinas y apagó las luces, pero yo a esta hora nunca me he quedado dormido y no voy a empezar ahora porque el otro tiene complejo de gendarme. Dónde la viste, azafato.

No tengo Internet, eso sí, pero por lo menos tengo computador con batería para rato y puedo escribir. Si subí esto la noche del jueves es porque pude usar el Internet del teléfono, y en ese caso muchas gracias queridos [THIS SPACE FOR RENT] por tener el mejor servicio, nunca me cambiaré de compañía, son lo mejor.

(Si hay condoros de tipeo también es porque voy en un bus que igual se mueve, escribiendo con el compu en las piernas, etc. No me pidan tanto tampoco, tsss, las quieren todas y ni donativos hacen).

«Mozo, creo que a esta comida le falta cocción».

La película del día es una que estrenaron justo hoy día (jueves) en los cines chilensis, para aprovechar mi especial Octubre del Terror, así que si les tinca, pueden ir a verla en pantalla gigante y comiendo popcorn y haciendo callar a los giles y todo. El flim se llama Posesión Satánica (The Possession, 2012) y se trata de una péndex blancucha toda buena onda e inocente que un día de la nada es (SPOILER) poseída por el demonio. Perdón por arruinarles la sorpresa pero no habrían adivinado nunca de qué se trataba la película si no les contaba y se la habrían perdido.

La primera escena es bien cuática y debo confesar que me pilló desprevenido. Una viejita está de lo mejor pasando el plumero en su casa cuando una caja horrible de madera de feria artesanal empieza a susurrar y a hablar en idiomas inventados. La viejita dice qué onda, caja, prende la radio, se le acerca a la caja, y de pronto Oh My God, la viejita sale volando y empieza a tener convulsiones e incluso se le quiebra la columna y CRASH termina azotando la cabeza contra una mesa de centro, de vidrio. Yo sé que todo esto suena chistoso y si estuviera en YouTube uno se mataría de la risa y se lo mostraría a todos los compañeros en el taller de computación, pero no. Les juro que es brígida la escena, y me dejó para dentro. Moraleja: Nunca hay que pasar plumero.

Después nunca más sabemos de la viejita ni de si pudo arreglar la mesa de vidrio, y conocemos a Javier Bardem Gringo, que es un entrenador de básquet buena onda con dos hijas péndex que se está divorciando. Y es el típico personaje de película que se está divorciando, ustedes cachan: Siempre con cajas, siempre peleando con la ex esposa por cualquier cosa, y siempre siendo buena onda con los hijos. Igual que Papá por Siempre pero sin el disfraz de señora.

Un día Javier Bardem Gringo e hijas pasan por una feria de las pulgas y la hija misteriosamente quiere que le compren la caja de feria artesanal de la viejita del principio. Y digo misteriosamente porque mis primas las Mellizas del Demonio o sus amigas (que tienen la misma edad que la niñita de la película), no mirarían NI POR SI ACASO una caja flaitonga de feria artesanal, a no ser que adentro tuviera un iPhone, un esmalte de uñas con chispitas, y una foto autografiada de Jonas Bieber.

La hija de Javier Bardem Gringo es más espiritual o qué sé yo, y le encanta la caja y le pide a Javier Bardem Gringo que se la compre, y él le dice para qué quieres esa caja si en la casa tienes mil cajas, y la hija le dice ya pos no seas tacaño Javier Bardem Gringo, así que el otro se la compra. Y claro, una vez que la péndex se lleva la caja a la casa, empiezan a pasar cosas raras. Primero empiezan a aparecer polillas, después la cabra chica empieza a ver cosas cuáticas, y después se empieza a volver mala.

Lo primero que me gustó de esta película es que da vuelta el género de la persona que se da cuenta de que está pasando algo sobrenatural. En todas las películas siempre son las COMADRES las que aceptan que lo pasa es sobrenatural, y después pierden ene tiempo tratando de convencer al marido / hombre. Onda La Huérfana. O Don’t Be Afraid of the Dark con Katie Holmes. O Poltergeist. O El Exorcista. O Chucky. O Pesadilla. O Witchcraft. O El Orfanato. O The Children. O Quién Puede Matar a un Niño. O The Innkeepers.

Bueno se entiende. La cosa es que esta es una de las pocas veces (junto con The Changeling ponte tú) en que es el COMPADRE el que se convence de que lo que está pasando no es normal. Y acá el pobre Javier Bardem Gringo está todo el rato tratando de convencer a la tontorrona de la ex esposa de que algo “raro” le pasa a la péndex. Claro, si supieran cómo se llama la película no se darían tantas vueltas, pero bueno.

Igual que en El Exorcista, a la pobre péndex la llevan a los doctores y le hacen exámenes y nunca cachan qué onda. Pero todos saben que en estas películas los doctores no tienen pito que tocar, a no ser que estén afirmándole la Biblia a los curitas durante el exorcismo final. La otra cosa nueva es que acá el demonio es un demonio judío y no un demonio católico, así que Javier Bardem Gringo tiene que conseguirse un rabino, que son esos curitas con barbas chistosas y patillas de Ricitos de Oro.

Saben qué, es bien típica esta película ahora que lo pienso, pero me gustó igual porque el peliculasta le pone cualquier color. O más bien, no le pone nada de color y esa es la gracia. El compadre hace ene planos desde el cielo, y pone pianitos piola durante toda la película, y cualquiera diría que está haciendo una película dramática sobre el divorcio y de pronto CHAN, pasa algo terrorífico. Me acordé de Sexto Sentido con eso, ¿saben? Que también era toda piola y seria hasta que salían los fantasmas. También me gustó que hiciera con el sonido cosas parecidas a lo que hacían en El Exorcista, que te ponía nervioso puro cortando entre una escena de mucho ruido, a una toda silenciosa. Ah y también tiene una escena a toda zorra donde lo único que se ve es lo que ilumina una luz que se prende cada cinco segundos. ¡Brígida! Aunque es igual que una escena en Shutter (la original), igual me gustó. Lo que estoy tratando de decir es que es copiona esta película, pero por lo menos le copia a películas buenas. Un punto por el esfuerzo.

En resumen, no es muy alucinante ni muy original, pero tiene varios sustos que me sorprendieron y me gustaron, así que voy a recomendarla a todos los fanáticos de películas de posesión diabólica que hay por ahí (yo sé que existen). Si esperan una película piola con sustos decentes que no es la gran cosa, pero tampoco hace llorar al niño Dios, esta es la suya. A mí me gustó, saben. Doscientos millones trescientos mil quinientas cinco calabacitas y un Ru Paul Award a Javier Bardem Gringo por estar tan en contacto con su lado femenino.

¡La fiesta no para en ODT! ¡Hasta mañana!