The Walking Dead, episodio 2.11: Judge, Juror, Executioner.

Unos giles me contaron el spoiler en Twitter. Vi fotitos de lo que pasaba en Tumblr y alguien me spoileó también por Facebook. Sabía que Viejujo Gorro no iba a sobrevivir el capítulo, pero no esperaba quedar tirado en el suelo con tanta cara de Pink Floyd como quedé después de este capítulo, cabros.

No sé cómo lo hicieron estos peliculastas, pero lo consiguieron. Consiguieron que el personaje de Viejujo Gorro se ganara mi corazón justo antes de hacerlo pasar por el peor infierno. Le dieron toda la humanidad y esperanza que quedaba a don Gorro, le dieron toda la responsabilidad de mantener la cordura, y después un zombi flacuchento maldito lo despedazó sin que él pudiera defenderse. Y tenían que estar todos mirándolo. Daryl gritando desesperado, Andrea viendo a otro de sus seres queridos tener la peor muerte posible, Carabinero Rick de nuevo enfrentándose a la responsabilidad de apretar el gatillo cuando es lo único que puede hacerse. Y ese pobre Péndex traumándose de por vida al cachar que todo fue culpa suya. Qué pena, cabros. Sigo achacadísimo y tratando de pensar que son personajes inventados y que todo es mentira, pero nada. Igual tengo pena. Soy un mamón.

Pero no es culpa mía, porque los peliculastas se encargaron de hacerlo ESPANTOSO. Le pusieron todo el pino para que uno en verdad quisiera mirar para otro lado, HORRORIZADO. Uno ve tanta película sangrientosa y está tan acostumbrado que a veces pareciera que uno se desensibiliza a las cosas feas. Hasta la guagua zombi de Dawn of the Dead me dio lo mismo, y eso que era recién nacida. Pero no era yo, eran los peliculastas. Porque llega The Walking Dead y te muestra una muerte tan increíblemente macabra y la que lo parió, que no queda otra que quedar para dentro con ganas de darse una ducha espiritual para limpiar el alma (metáfora). En serio. No sé si voy a poder hacer el resumen que he hecho con los demás capítulos, porque todavía estoy marcando ocupado. Pero lo voy a intentar.

La escena pre-créditos mostró al Daryl sacándole la ñoña al compadre de la pierna porque Daryl necesita pegarle a algo, supongo. Lo heavy es que el compadre confesó que su grupo en verdad era una tropa de flaitongos asesinos y violadores, lo que hizo mucho más difícil el debate sobre si el compadre moría o vivía. Todos tenían claro que el Pierna debía morir, menos Viejujo Gorro que no entendía cómo podían ser tan carnazas todos.

Ya era triste el capítulo antes de que pasara nada malo, porque tuvimos que ver la constante decepción de don Gorro a medida que iba dándose cuenta de que todos querían matar a Pierna, incluyendo Andrea, Chinorris y Granjera Hot. Mientras él iba hablando con todos uno por uno, vimos que el Péndex tiene poderes de Spider-Man porque apareció en el entretecho del granero todo silencioso y habló con Pierna, que por supuesto trató de engrupírselo y ponerlo de su parte. Jake La Motta lo pilló y lo sacó cascando, y Péndex empezó a vagar solo por el bosque, demostrándole al universo que la muerte de Dora la Exploradora fue en vano. Gracias, Péndex.

Detalle terrorífico: El Péndex coleccionando balas, y la mamá Turnia que pasa cargando una pistola casualmente como si nada. No soy sicólogo de péndexes pero en mi opinión este cabro chico se está chalando. Anda todo insensible por la vida, le gritó cosas mala onda a la mamá de Dora aunque quién puede culparlo (vieja apestosa), y cuando encontró un zombi atrapado en el pantano se dedicó a inspeccionarlo todo morboso, y a tirarle piedras.

¿No encontraron que esa escena fue increíble? Era tan de péndex lo que hizo el Péndex, pero a la vez tan terrorífico y filosófico pulento. Me acordé incluso de Stand By Me y cómo todos los cabros chicos se quedan inmóviles frente a la muerte (un cuerpo). Acá la imagen de la muerte es un zombi flacuchento hocicón, pero el Péndex lo mira con la misma fascinación y respeto. Claro que los cabros chicos hoy en día son más brígidos que en los cincuenta así que después de un rato el péndex le empezó a tirar piedras y a faltarle el respeto.

Casi se muere de un infarto el Péndex eso sí porque el zombi consiguió liberar un pie del pantano y casi lo agarró. Eso pasa cuando se agarra un zombi a peñascazos, Péndex. El cabro chico quedó blanco para el resto del capítulo y uno juraba que hasta ahí había llegado el episodio zombi del capítulo (no sabía nada).

La otra escena que me gustó caleta aunque por motivos más buena onda, fue cuando el Suegro aceptó a Chinorris regalándole un reloj con historia familiar, afortunadamente no de Pulp Fiction. Seguro el reloj no le va a servir de nada al Chinorrris, pero la gracia es que el reloj equivale al Granjero entregándole la hija (hot) en bandeja. Felicitaciones, Chinorris.

– Ningún hombre es lo suficientemente bueno para tu hija. Hasta que llega uno que lo es.

Aw.

Y después lo inevitable. Reunión en la casa del granjero con todos deliberando sobre qué hacer. Y aquí es donde yo digo: Denle un premio a Viejujo Gorro, loco. En esta secuencia se las mandó con su actuación, entero desesperado tratando de hacer que el grupo entrara en razón. Abriendo las medias pepas, suplicando hasta con las venas del cuello. Fue como ver esa película vieja (maestra) 12 Hombres en Pugna, pero donde nadie le hacía caso al abuelito, brígido. Finalmente consiguió que Andrea por lo menos cambiara de opinión, pero los planes siguieron tal cual.

La escena de la “ejecución” fue igual de intensa, con Pierna suplicando hasta por si acaso, y Daryl, Jake La Motta y Carabinero Rick encargándose del trabajo sucio. Estuvieron a punto de hacerlo de no ser porque a última hora entró el Péndex y le dijo al papá “Hazlo” como quien pide el Fatality en Mortal Kombat. Ahí el Carabinero Rick se fue a la pailas porque claro, todo lo que había dicho Viejujo Gorro era verdad, y ahí tienes al Péndex insensible para demostrarlo. Y a propósito: ¿Este Péndex se manda solo? ¿Nadie lo cuida ni se fija dónde anda? Ya pos, Turnia, a ponerse las pilas con la vigilancia materna.

Y bueno cabros, así llegamos al final que todos saben y que tan mal me dejó. Después de que decidieron no matar a Pierna se acordaron por fin del Viejujo Gorro y partieron a buscarlo, sin saber que el pobre andaba todo achacado en los pastizales buscando respuestas en el horizonte o que por último se le apareciera Mufasa en cielo, algo. Lo que se le apareció en cambio fue una vaca agonizando, destripada. ¿Y quién le hizo eso a la pobre vaca? Ni más ni menos que el mismo zombi flacuchento hocicón que se escapó del pantano gracias al Péndex. Indefenso como nadie, el pobre Viejujo no alcanzó a hacer nada con el rifle que anda trayendo siempre y el zombi se le fue encima, en la escena más espantosamente horripilante que se han mandado. Llegaron todos cuando ya era muy tarde, y se echaron al zombi flacuchento hocicón cuando ya no se podía hacer nada por Viejujo Gorro. ¿Y saben qué fue lo que más me embarró la onda de esta escena? Que los guionistas se aplicaron y no le dieron NI UNA SOLA PALABRA al Viejujo. Estaba asustado, muriéndose, y lo transmitió todo sin necesidad de mandarse ninguna frase. Cuando ni el Carabinero Rick fue capaz de apretar el gatillo yo estaba pal gato, y qué más se puede decir salvo eso. Sorry, brother.

Cabros, The Walking Dead es la mejor serie que están dando ahora en el mundo y no me vengan con la cantinela de que alargan el chicle, de que no pasa nada y que es aburrida. Si siguen creyendo eso es porque no han puesto atención. Y no sé qué hicieron estos peliculastas (creo que cambiaron a los guionistas, les quitaron presupuesto, etc.) pero por favor sigan haciéndolo. Aunque sufra, para eso veo la cuestión, para sentir muchas cosas y pensar un poquito mientras veo zombis zorrones dejar la grande. Y eso es justo lo que están entregando. Estos dos últimos capítulos están tan buenos o mejores que el capítulo 1, que seguía siendo el mejor de todos. Así da gusto ser fan.

¡Vamos Walking Dead, quedan dos capítulos!

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