Flimelómanos: Los Bunkers, un documental by Sonar.

Hace un rato ya que terminó la última edición del Inedit Nescafé 2011, espacio obligado para los flimelómanos militantes que por diez días llenó sus corazones de estrenos impresionantes y grandes momentos gracias a una estupenda organización, hay que decirlo.

Partamos esta veraniega revisión con la ganadora del cocido, Los Bunkers, un documental By Sonar… De partida escribir la mención comercial del título ya da un poco de cosa, un soplo de pudor porque si bien es una cinta donde el placement pasa piola (¿o será que nos acostumbramos al plano de la zapatilla ADIVINEN DE QUÉ MARCA en el pedal de la guitarra como parte del imaginario rockero?), el auspicio desde el título ya confunde sobre algo crucial en un documental: la mirada. ¿Vamos a ver una propaganda editorial o una historia épica sobre una de las bandas nacionales más exitosas de este tiempo? Con más dudas que certezas, lo que siempre es bueno sobre todo a la hora de ver pelis, parte el documental en un Nescafé de las Artes hasta el tope. Y lo que uno se encuentra en los 97 minutos siguientes es un recorrido en directo tras los pasos de los penquistas en Mexico y Estados Unidos: Las casas nuevas al otro lado del continente, las masas que los siguen y les gritan y todo el éxito cosechado en el histórico escenario del Club Roxy, con el traspié que sufrieron en el festival de Coachella incluído. Todo normal y bien, con bonitos colores y planos acertados, poniendo justo la cámara donde tenía que estar.

A Pascal Krumm, el director de la mediocre MP3 (otra producción “By Sonar” y cuya crítica puedes ver ACÁ) le volvió a quedar grande el poncho. No entiende que no saca nada teniendo una fotografía infartante si construye un relato inconsistente desde su sillón de director. Porque, claro, en un documental lo que va pasando por definición es un tanto incontrolable y, sobre todo en este caso, Los Búnkers iban a la aventura. Ahora, una cosa es valerse del payaseo del vocalista o del temperamento del baterista, y otra cosa muy distinta es tener intenciones de contar una historia y aportar una mirada a las acciones que se te ponen al frente, cosa que acá no pasó. Krumm se valió del anecdotario de la banda, de la personalidad de sus protagonistas y del destino para pegotear gags dignos de Perla o algún docureality promedio y no de un grupo que se está sacando la cresta en un país lejano. O, peor aún, para una cinta compitiendo en el festival de documental musical más importante que tenemos por estos lados.

Más que un manejo para retratar los conflictos y la intimidad de Los Bunkers, lo que hay en el documental es, derechamente, una utilización de la sinceridad y la fortuna de los protagonistas. El peso y las ganas de ver lo que sigue está en saber qué pasará con estos cabros buenos en tierras ajenas y a veces ariscas con lo extranjero. Desde el tráiler en adelante hay ganas de ver cómo en una de esas se agarran a combos después de todo lo que se dicen. Es casi morboso cuando lo que puede establecerse como relato se afirma en lo que uno le dice al otro y encómo el otro queda en un intento de rockstar, o como el piola o como sea. El factor reality show termina entreteniendo, pero a la vez es medio penoso que a eso sea lo que se llega teniendo una cámara en momentos tan claves.

El documental no se afirma ni en lo bien que suena (hay unas secuencias en interiores que se escuchan como si vinieran del wáter), ni en planos emotivos o impactantes. Hay planos buenos, pero superficiales y la banda se ve más guapa que épica (pareciera que Krumm todavía no cacha la diferencia entre una película y un videoclip). Si la película se sostiene, lo hace gracias a la disposición natural de Los Bunkers para mostrarse cercanos al fan que los extraña. No sé si tanta proximidad funciona con gente que no le interesa o no le importa saber tanto, incluyendo lo que pasa con los hijos, las peleas en la sala de ensayo y las composiciones malas del vocalista.

Ya no está disponible para descarga desde el sitio oficial, pero demás la encuentran en alguna parte. Si quiere conocer a una de las pocas cosas prometedoras del próximo Festival de Viña desde un punto de vista fliméfilo, ésta es la mano más reciente (hay un par de documentales previos, si quiere algo en serio bueno busque el que acompaña al DVD del Teatro Teletón de 2006), pero más utilidad que ésa no hay.

No es un flim que pueda llegar a importar demasiado.

-Totis.

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5 Comments

    • PIojo
      23 enero 2012

      Oiga Totis, le faltó verla drogada!!!

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    • otrew
      23 enero 2012

      Buena critica, aparte de las criticas que haces, yo encontre que unos de los grandes problemas de la narrativa, es que no se moja el potito al elegir entre una camara invisible o si meterse, ya que pasan varios minutos sin que la cámara se note y de repente llega alguien y saluda al director/camarógrafo o al camarógrafo,a mi eso me molesto, ya que si queria una cámara invisible es cosa de decirle a los bunker y sus amigos no más, asi funcionan los documentales, por otro lado si queria intervenir y hacerse notar, lo deberia haber explotado mucho más. El otro problema es que casi todo lo interesante lo escuchamos por entrevistas, en vez de verlo, lo que funciona en documentales como el de Geroge Harrison, por que el tipo está muerto y no hay posibilidad de seguirlo con la ´camara ( no me digas), pero en este documental se pudo haber visto en escena, no digo que la entrevistas esten mal, ya que es interesante cuando hablan de los otros, pero se abusa de ellas. finalmente el gran problema lo veo en que el director parece ser demasiado amigo de los bunker (lleva haciendole videos por años), haciendo que la dirección paresca muy timida por la «etica».

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    • Jorge Alvarado
      23 enero 2012

      Osea, No hay nada nuevo bajo el sol (8), jeje!! Una nube cuelga sobre este documental.

      Saludos.

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    • Rolo
      24 enero 2012

      concuerdo, el documental sirve mas de booking que de documento, esta bien hecho, es bonito, los clips de las canciones en vivo son geniales, pero le falta sangre

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