ODT: Visiting Hours.

Lo único que sé de Canadá es que todos dejan las puertas sin llave para que entre Michael Moore, que son los culpables de podrirle la mente a los péndex de South Park, y que en los ríos y cataratas corre pura Canada Dry. Además de eso, hacen películas usando actores gringos para que uno se confunda y no tenga cómo cachar que la película en verdad es canadiense hasta que la googlea. Y eso es justamente lo que me pasó con Visiting Hours (1982) uno de esos llamados “slashers”, que son las películas de asesino con arma preferentemente cortopunzante, que va matando gente de a una durante toda la película para finalmente enfrentarse a una única sobreviviente que suele ser mujer.

El asesino mala onda de Visiting Hours es uno que está más loco que no sé qué, y es de esos asesinos misóginos (asesinóginos) que en verdad tiene un trauma con las mujeres, y por eso las anda matando. Otros asesinóginos pueden encontrarlos en El Silencio de los Inocentes, Dragón Rojo y/o Manhunter, Psicosis, las del Jason, Vestida para Matar, Peeping Tom, Frenesí, Dexter, Halloween, Texas Chain Saw 2, la que vi el otro día La Residencia, etc. Son tan típicos los asesinóginos en verdad, que no falta el breva que dice que son las películas y los peliculastas los misóginos, y que por lo tanto no hay que verlas. A esos brevas yo les pregunto: ¿A quién le hace barra uno en etsas películas? ¿Al asesino o a las víctimas? ¿Ah? Si uno le hiciera barra a los asesinos, las películas no serían de terror y no darían miedo. ¿Cómo tan brevas?

Bueno esta película se trata de la No Sé Cuánto, una periodista seca que trabaja en un noticiario y que es maestra porque es incisiva, inteligente, y habla de las cosas que importan. O sea que si esta película fuera en Chile, la comadre sería la… Esta eh… Bueno filo. La cosa es que un día la periodista está en su programa peleando con un abogado pelmazo diciendo que hay que meter presos a todos los asesinos y los que les pegan a las mujeres cuando TATE, muestran que en su casa viendo el programa está (CHACHÁN) EL ASESINO MALA ONDA. Así de simple. El loquito se enfurece con la comadre por pelar tanto a los maltratadores, y decide ir a verla a su casa, no precisamente para pedirle un autógrafo.

En esta parte fue cuando la película sacó las garras y me tiró el zarpazo en la espalda cuando menos lo estaba esperando, como si yo fuese una cebra que está de lo mejor tomando agüita en el estanque (sorry la metáfora salvaje, es que mi hermana chica estaba viendo El Rey León mientras escribía esta crítica). Porque el ataque que el asesino se manda en la casa de la comadre es a toda zorra, y digno de la mejor película con asesino acechante bueno para aparecer de pronto y acorralar a las pobres víctimas adentro del clóset.

Cuento corto: La periodista sobrevive y va a parar a la clínica, donde se hace amiga de una enfermera rubia linda y entera buena onda, y a partir de aquí el asesino picota empieza a acechar no sólo a la periodista, sino también a la enfermera, todo porque tiene problemas de agresividad el compadre y hasta usa una de esas pelotitas para el estrés que no sirven para nada, hay que decirlo. (Atención fans de The Office: La que hace de enfermera rubia linda es ni más ni menos que la que hace de mamá de Pam. Igual se conserva bien, hay que decirlo).

Y bueno de eso se trata esta cuestión. Pura clínica, pasillos, asesino escondido, etc. Por eso se llama Horas de Visita, por toda la onda clínica. Otros títulos posibles serían Tome Asiento Lo Van a Llamar, Olor a Remedio Guácatela, Vaya a Caja a Comprar el Bono, etc. Igual suena mejor Horas de Visita encuentro. Muy piola la película, pero qué quieren que les diga, cuando faltaban como quince minutos para que terminara lo único que hice fue pegarme gritos (varoniles), saltar y hablarle a la tele como idiota (en una de esas los personajes escuchan).

El primer punto a favor de la película es el actor que hace de asesino demente. Es el mismo que hacía de malo en Scanners y El Vengador del Futuro, además del soldado jefe en Starship Troopers (el que tenía mano robot). Es un actor conocido en el mundo entero como Jack Nicholson de los Pobres, y acá aprovecha toda la cara de loco que tiene, sobre todo cuando aparece atacando usando todas las joyas de la minoca y uno queda para dentro pensando que es el rey homogay ese de 300.

Que sea EL ASESINO no es SPOILER por si las moscas, porque lo muestran desde el principio. Además esta es de esas películas en que muestran al asesino en su vida diaria tanto como las víctimas, así que uno siente que lo conoce y por eso mismo da más miedo, como el de Manhunter/Dragón Rojo. Vive solo, escribe cartas a los diarios y los programas de la tele para reclamar (en esa época había que trolear por carta), y junta fotos de la gente que ha matado. Mientras acecha a las dos comadres igual ataca gente random, como una pobre abuelita que mata en la clínica de puro aburrido, como quien juega Culebrita en el teléfono. En otra parte también se lleva a la casa a una pobre minoca que jura pinchó, pero en realidad va a ser pinchada. Con un cuchillo. Ouch.

Durante toda la película estuve pensando por qué los peliculastas mostraban tanto al asesino, la periodista y la enfermera, y al final de la película se entiende todo. No porque haya una sorpresa, sino porque todos los personajes andan arrancando mutuamente, y uno ni respira. A toda raja lo que pasa el final, uno se indigna con los carabineros porque no ayudan a la pobre enfermera, o pega el medio salto cuando NO PIENSO DECIRLES. Felicitaciones, peliculastas. ¿Ah y eso que hace el asesino para colarse en la clínica cuando todos lo andan buscando? Seco.

Lo otro que me gustó caleta fue que las dos comadres que persigue el asesino son enteras pillas y no tienen nada que ver con monos. En ningún momento hacen tonteras de película de terror como ponerse a lloriquear y esperar que las salven, o botar las llaves del auto, o escapar por donde no deben. Y todo eso en una película ochentera igual es para darles diploma, opino. Las comadres son más despiertas incluso que el asesino mismo, y varias veces lo obligan a recurrir al plan B y lo dejan como chaleco de mono (guaja). Pero créanme, es buena la película. Así que si les gustan las de asesinos con buenas actuaciones y más clever que el resto, denle con esta. No es tan sangrienta ni nada, pero da lo mismo. Trescientas millones cuarenta y cinco mil ocho calabacitas y un Buffalo Bill Award a Jack Nicholson de los Pobres por adelantado a su época.

¡Hasta mañana! ¡Gústenme en Facebook! ¡Y ya viene el segundo episodio del FlimCast!

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