Justicia Fliméfila: A.I. Inteligencia Artificial.

Bienvenidos sean a una nueva sección maestra de su página favorita del universo, Flims. Me aburrí de la injusticia y de las sentencias fliméfilas mal hechas, cabros. No quiero escuchar ni un basureo más a películas que en verdad son maestras. Se acabó el atropello a las virtudes cinematográficas y al buen gusto, etc. Porque en Justicia Fliméfila vamos a repasar todas esas películas que deberían estar en libertad, gozando del respeto y admiración de la gente, pero que cumplen condena en cárceles donde se las trata de “malas”, “bodrios” o qué sé yo. Aquí defenderemos esas películas incomprendidas por la gente, y corregiremos los errores que nosotros mismos hayamos cometido cuando vimos alguna película y la miramos a huevo. ¿Les ha pasado o no? ¿Que ven una película, la encuentran mala, se lo dicen a todo el mundo, pero después ven la peli de nuevo y se dan cuenta de que era buena? Bueno, este es el lugar donde haremos borrón y cuenta nueva, cabros. El lugar donde defenderemos a los indefensos, donde enfrentaremos a la opinión pública y les mostraremos la verdad. Así, es señores. Aquí haremos… Justicia Fliméfila (fanfarria).

El flim con el que inauguraremos la sección es el que da título al post y que está en el póster aquí arriba, así que no sé para qué le pongo suspenso. A.I. Artificial Intelligence (2001) se llama y para que sepan de dónde viene mi sed de justicia, les voy a contar. Primero, una vez estábamos en un paseo de curso comiendo choripanes cuando uno de mis compañeros empezó a decir que había visto la peor película de la historia, y que no podía ser tan mula y fome. Cuando le pregunté cuál me dijo que no se acordaba, pero que se trataba de un Robopéndex que lo programaban para ser mamón. ¿Inteligancia Artigicial? le pregunté yo, y ahí saltaron todos los demás con que sí, que era entera de mala, y se rieron del final y todo, mientras yo me hacía el leso porque para qué me voy a poner a pelear con los cavernícolas. Desde entonces he escuchado a mucha gente basurear esta película, incluyendo un abuelito experto en guiones llamado McKee que vino a Chile a darle unas charlas a los peliculastas chilensis para que aprendieran a escribir guiones mejor (no lo hicieron). Por lo que me contaron el abuelito estuvo como diecisiete horas trapeando el suelo con esta película, mojando el trapo con la sangre de Spielberg, y después enjuagó con el aceite del Robopéndex (metáfora). Pero ya basta.

Inteligencia Artificial se trata del futuro en el año chorromil, cuando los humanos pelmazos tienen robots hasta para corchetear fotocopias (el Corchetrón 3000). Hay tanto modelo de robot dando vueltas, que un científico va e inventa el Robopéndex para las señoras que no puedan tener hijos porque en el futuro Angelina Jolie adoptó a todas las guaguas del universo. En el caso de esta película, el Robopéndex termina en la casa de unos compadres que tienen a su hijo en coma en la clínica, así que se compran al androide cibernético computarizado para no perder la práctica.

El problema es que el científico le puso amor.exe al Robopéndex y, como se ve el resto de la película, es lo PEOR que le pudo haber hecho al pobre. Primero porque el hijo en coma de pronto despierta, y resulta ser pelmazo con P de Puchaelcabroinsoportable y le hace bulin al Robopéndex hasta por si acaso. No sólo lo basurea delante de los amigos y le dice “ponte las pilas, Robopéndex” o “erís una lata, Robopéndex” o “podís mandarte cambiar con seguridad, dispositivo Robopéndex” y en fin, ustedes cachan, lo peor es que le hace bulin compitiendo por el amor de la mamá, y eso sí que es mala onda. Incluso hace que la mamá le lea Pinocho para que el péndex bicentenario se sienta mal porque no es un niño real. Mala onda.

La cosa es que la mamá se aburre del Robopéndex y decide devolverlo, pero como ya le activó el amor.exe y lo registró y todo, lo único que pueden hacer con Tierninator es destruirlo, y a la comadre le da lástima así que prefiere abandonarlo en el bosque junto a Teddy, el oso de peluche robótico que tiene voz de abuelito y es el personaje más tierno de la historia. Ahí el pobre Amorositripio se engrupe con que tiene que encontrar al Hada Azul del cuento de Pinocho para que lo transforme en un niño real, porque así la mamá lo va a querer, y en el camino conoce a un Ciberprosti (Jordi Castell) que anda fugitivo también y que decide ayudarlo de puro aburrido. Ahí los tres viven caleta de aventuras, que incluyen la visita a la casa del científico pelmazo y también la espera del pobre Robopéndex durante tres mil años que es el final WTF del que todo el mundo se queja, porque el mundo no sabe por qué quejarse.

Bueno, ¿y qué tiene de bueno esta cuestión? Yo les voy a decir: Todo. De partida los efectos especiales modernos son a toda raja. Los robots son todos medios friquis porque les brilla la cara como a Nacho Gutiérrez, pero cuando se rompen se les ven los alambres y es brígido. También hay una parte en que salen unos robots vagabundos igualitos a los robots chatarra que salían en el capítulo de Beck de Futurama, y la embarró que dan pena. Y yo cacho que eso es lo más heavy de esta película, que los robots son los personajes más solos del mundo.

La dura, después de esta cuestión no me extraña que las máquinas se hayan rebelado contra los humanos en Terminator y Matrix, porque vieran. Los humanos pelmazos incluso hacen ferias para destruir robots, y es imposible no tenerles pena. Hay varias partes de esta película que me llegan al alma, y eso que yo soy macho recio. Ejemplos de las escenas que traspasan mi corazón de hierro:

  • Cuando Robopéndex, Ciberprosti y T-Eddy miran la Luna y se urgen porque creen que es el globo aerostático de los pelmazos destruye-robots. El Robopéndex mira a Ciberprosti y le pregunta si es la Luna real, y el otro le dice que no sabe.
  • Cuando la Niñera-bot ve a Robopéndex y entra al tiro en modo “Cuidadora de niños” y lo protege y le dice que todo va a estar bien, justo antes de que le derritan la cara con aceite caliente.
  • Y también cuando ¿en verdad necesitan una tercera escena, qué tienen en el corazón, un pedazo de carbón? Yo estoy pal gato.

Yo cacho que estos robots dan tanta lástima porque los pobres no pueden entender nada que no sea lo que los programaron para hacer, así que es triste igual que es triste cuando un perrito no sabe por qué tiene que ir al veterinario, o cuando mi primo Feto se mira al espejo y no comprende por qué es tan horrible. Otro ejemplo de los pobres robots no haciendo nada más allá de lo que los programaron para hacer, es cuando al Ciberprosti lo atrapan. Sabe que cooperó, sabe que lo van a hacer chatarra, pero lo último que le dice al Robopéndex es que le mande saludos al Hada Azul 1313. Porque es Ciberprosti y lo programaron para ser jote, igual que los giles que rondan a mi polola en Facebook.

Igual aparte de ser triste la cuestión sirve para que uno tenga reflexiones profundas sobre el amor, y lo que significa amar y la cacha del corazón. ¿O no? Por ejemplo lo primero que Robopéndex pregunta cuando lo programan para amar a la mamá, es si la mamá algún día se va a morir. Porque eso es lo primero que a uno le da miedo cuando ama, que la cosa se va a terminar, ¿o no? También me gusta lo que pasa cuando Robopéndex ve que hay más robots como él, que obvio son competencia por el amor de la mamá. ¿Se acuerdan? Robopéndex agarra un palo y hace pebre al otro robot idéntico a él. O sea, el amor lleva a los celos y al odio, porque el amor hace que nos creamos únicos pero no. O algo así, no sé, me enredé.

«David, te voy a programar para que me ames y te voy a arruinar los próximos tres mil años, ¿ya? Buena onda igual».

Al final termina en que Robopéndex se queda congelado delante de una estatua del Hada Azul pidiéndole durante tres mil años que lo haga humano, y aparecen unos Súper Robots Modelo 10.000 Steve Jobs OMG Edition, y le conceden su deseo, pero por un solo día. Y todo el mundo reclama porque cree que los Súper Robots son marcianos, pero nada que ver. Son robots evolucionados que andan haciendo arqueología  y para ellos el Robopéndex es como su Neándertal, así que le leen el disco duro y les da lástima o qué sé yo. Súper profundo todo. Y original también, porque nunca había visto naves espaciales que volaran así, quedé para dentro. Es cierto que cuando llega el final uno ya no quiere más guerra y pareciera que la están alargando mucho, pero ¿qué más iba a pasar? Es perfecto para la película el final, paren de reclamar tonteras. Así que tiene de todo: los medios efectos especiales modernos, cosas profundas que dan que pensar, actuaciones maestras (el Robopéndex es el mismo cabro chico que susurraba en Sexto Sentido y es seco) y cosas terroríficas tristes y friquis. ¿Qué más quieren, los perlas?

Sentencia: Inteligencia Artificial es LA ZORRA, muy inteligente y nada de artificial (¿vieron lo que hice ahí?). Si no les gustó la primera vez que la vieron, véanla de nuevo. Yo confieso que la miré a huevo la primera vez que la vi, pero ahora la encuentro mestras. Novecientos millones noventa y tres mil catorce estrellas y un Mecha-Gandhi Award por concientizar tan bien sobre los derechos robots. Y así se hace… Justicia Fliméfila.

Advertencia: El post anterior contiene SPOILERS, aviso ahora porque más vale tarde que nunca, gracias.

¡CONCURSO MAESTRO!

Cabros, se me ocurrió una idea loca. Para que esta sección sea todavía más pro, les quería pedir a los que fueran buenos para el dibujo, el Photoshop, el Illustrator y/o lo que sea que usen para hacer su arte, que me hagan una ILUSTRACIÓN para poner en todos los posts de Justicia Fliméfila. Puede ser un monito de la Justicia (la señora con túnica y balanza típica), pero a cada lado de la balanza tiene unos rollos de película, y al otro lado un popcorn, por ejemplo. Y no es ciega, obvio. Tiene anteojos 3D. O qué sé yo. Ustedes inventen. Mándenme el dibujito en jpg y ojalá no muy pesado a concursos@flims.cl de aquí a DOS SEMANAS, y gana el que más me guste. Simple, simple.

Y para que se motiven, el autor del dibujito ganador se llevará este estupendo cómic edición tapa dura de Tóxico, del señor Charles Burns. Si conocen de cómics saben que este caballero es seco, y el cómic es maestro. Si no conocen de cómics, se llevarán un libro la zorra, que es unitario y que apuesto les gusta igual. Todo cortesía de los amigos de Shazam Cómics. Si hay muchos participantes o hay empate, obvio que me consigo más premios. ¿Les tincó? Bueno, partieron a dibujar.

Y recuerden que si quieren comprar cómics en español, la mejor opción es en Shazam Cómics. Huérfanos 714 local 8, esquina Mac-Iver (frente al Pizza Hut) teléfono 633 35 02. Y también en Providencia 2198 Portal Lyon Local 49, teléfono 946 09 63. Reservas y comentarios a shazamcomics@gmail.com.