¡Post Colectivo! Bandas Sonoras Pop: Cuando los músicos famosos se meten al cine.

Nota: El concurso para ganarse los parlantes Edifier está al final de este post. Y este post es terrible de largo, así que apliquen scroll de una si quieren puro concursar. Interesados.

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Cuando supe que Daft Punk iba a hacer la banda sonora de TRON Legacy, se me prendió la ampolleta (de bajo consumo) y me puse a reflexionar cosas profundas: ¿Por qué los peliculastas no les piden más seguido a los músicos famosos que hagan toda la música de sus películas? No estoy hablando de que hagan una canción para la película, o dos, no, estoy hablando de TODA LA MÚSICA de la película, enterita.

Habiendo tanto grupo maestro, tanto cantante zorrón, y tanta música increíble que uno escucha en la radio, ¿cómo es que nadie más hizo la de TRON Legacy? Pero claro, la tecnología Google en combinación con IMDB demuestra al tiro que igual había pasado. Y caleta de veces.

Según yo, el primero en atinar fue el director de El graduado. Hasta esa película todos usaban compositores especializados en musicalizar flims (sin contar las películas musicales onda las de Elvis, obvio) pero a él le encantaba el grupo Simon & Garfunkel, así que decidió usar pura música de ellos en la película. Y fue increíblemente la zorra… Una porque todos los que vieron la película quedaron para dentro con lo original que era, y otra porque Simon & Garfunkel la llevan. La cosa es que de ahí en adelante no sólo muchos empezaron a usar música más pop en las películas, sino también porque muchos se la jugaron y llamaron a músicos famosos nada que ver con las películas a componer música fliméfila.

Y en estos cincuenta años ha habido de todo. Desde cosas hippientas experimentales voladas ashí que usaban Pink Floyd, hasta películas colorinches ochenteras maestras que usaron a Queen, llegando al rapero de The RZA musicalizando a Ghost Dog, etc. Y si uno se fija en la lista de músicos y directores que colaboraron, se cacha al tiro que siempre son peliculastas independientes y jugados, que quieren hacer cosas distintas y que muchas veces lo consiguieron. Hacer cosas distintas y maestras, con sonidos que nunca se habían escuchado y que varias veces hicieron historia (fanfarria).

Así que de eso se trata este post colectivo. Cuando propuse el tema por Twitter hace tiempo varios empezaron a ofrecerse a escribir de distintas películas y yo acepté porque si no nunca iba a terminar de escribir el artículo. Aunque quedó eterno de largo, igual faltan ene cosas así que en una de esas hacemos el Volumen 2. Pero por mientras prendan los parlantes, y prepárense a leer con los ojos y escuchar con las orejas porque les incluí YouTubes de todo y la selección está la zorra.

Les aviso que hay de todo en el post, desde lectores maestros que saben caleta de música y se lo comentaron todo (zzzz) hasta giles que hablan un poquito no más y no aportan nada (yo). Debajo de cada músico y su película encontrarán el nombre del autor del comentario, para que lo feliciten en los comentarios por ser tan buena onda de colaborar con Flims. Gracias, señoras y señores, se pasaron. Si debajo del título dice «Por Papá Mono» es porque adivinen quién escribió.

Ah y si no tienen parlantes dónde escuchar todas estas bandas sonoras, bajen hasta el final del post (un kilómetro más abajo) porque los amigos de Edifier se rajaron con unos parlantes tan buenos que son los mismos que tengo yo. En serio.

Ya, nos fuimos.

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Simon & Garfunkel: El graduado (1967).
Por Emilio Garrido.

En términos culturales, 1967 fue el año más importante de aquella década. En un contexto de florecimiento artístico impresionante, aparece Mike Nichols con una obra maestra cinematográfica: El graduado, la notable película protagonizada por Dustin Hoffman y Anne Bancroft, que cuenta la historia de Benjamin Braddock, el joven graduado que llega de vacaciones a la casa de sus padres e inicia una relación “clandestina” con la Señora Robinson, para luego enamorarse de la hija de ella, Elaine.

Para quienes no la han visto la historia puede sonar demasiado sencilla o cliché. Pero el tratamiento de Nichols y su guión hacen que la película sea un testimonio de la sociedad en los años sesenta, transformándose en una obra que traspasa generaciones y que no pierde su vitalidad (nótese su importancia en 500 days of Summer).

Y hay que decirlo: El graduado no sería tan indispensable sin la música de Simon & Garfunkel, uno de los dúos más grandes de la música del siglo XX. Hacia 1967, ya poseían un prestigio como íconos generacionales, sin embargo la inclusión de sus temas en la película consagró definitivamente a Paul Simon como genial compositor y Art Garfunkel como una de las mejores voces.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=BDLgmBeqtz0]

En la primera escena suena de fondo “The Sound Of Silence”, que es de esas canciones que pasan a ser parte importante de la vida, con una letra grandiosa sobre la falta de comunicación e incapacidad de expresión entre las personas. Otra de las grandes composiciones de Simon que aparecen en la película es “Scarbourough Fair”, una pieza que contiene una tremenda armonía vocal y que encaja perfecto en una melancólica escena de Benjamin. Y por cierto, hay una canción que merece especial atención: “Mrs. Robinson”, un emblema de la época. Al momento de que Nichols solicitó la presencia del conjunto en el soundtrack, Paul Simon tenía una primera versión del tema denominada “Mrs. Roosevelt”, con el objetivo de contar la historia con el famoso deportista Joe Di Maggio. Pero Nichols, al escucharla, le pidió a Simon que cambiara “Roosevelt” por “Robinson” para usarla en la película. Y el resto es historia, “Mrs. Robinson” se transformó en un clásico de todos los tiempos, y a pesar de que en el soundtrack no aparece completa, la versión original la pueden encontrar en el álbum “Bookends” de 1968.

En síntesis, la banda sonora de El graduado es tan grande como la película. Ambas se potencian logrando una conjunción perfecta entre cine y música. Para definir ambos elementos con un concepto, sólo puedo decir: notables.

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Pink Floyd: More (1969) y Zabriskie Point (1970).
Por Fernando Alarcón Medina.

Pink Floyd siempre estuvo cerca del cine. Desde experimentos psicodélicos a mediados de los ‘60 donde la banda proyectaba imágenes abstractas en sus conciertos, a proyectos que nunca vieron la luz -como cuando quisieron hacer la música de 2001 Una Odisea en el Espacio– hasta misteriosas y perfectas sincronizaciones entre algunos temas y escenas de películas, como en El Mago de Oz y Alicia en el País de las Maravillas.

Pocos saben que The Committee fue la primera película a la cual Pink Floyd le puso música. Una verdadera rareza, un film surrealista de 1968 muy difícil de encontrar y un soundtrack que nunca se editó, porque eran seis temas que duraban 15 minutos en total, pero donde se pueden encontrar las primeras maquetas de los temas Careful With That Axe Eugene, un temón psicodélico que recién sería estrenado meses más tarde, y Main Theme, que aparecería un año después en el soundtrack de la película More.

Soundtrack From de The Film More y Zabriskie Point, son los dos siguientes trabajos de Pink Floyd en el ámbito cinematográfico. Ambos discos tienen una clara similitud: Suenan mejor y se comprenden mejor fuera de cada film, ya que ambas películas son débiles experimentos hippies de dos excelentes directores que retratan a la generación de fines de los años ’60 y la búsqueda constante por encontrar un mundo distinto. Mucha droga, sexo y viajes hacia un túnel aparentemente bello, pero que no tiene salida.

Cuento corto, More es un film francés que trata de un tipo que de puro california sigue a una misteriosa mujer a Ibiza, donde ambos experimentan con las drogas. El disco es un álbum de transición dentro de la discografía de Pink Floyd y el primero sin Syd Barret. Acá se puede apreciar el inicio de la transformación que el grupo realizaría unos años después, con el álbum The Dark Side of The Moon. Ya no son las drogas las que inspiran. Inspira lo que le sucede al ser humano después de que el efecto de los alucinógenos pasa y se ve a sí mismo. A solicitud del director Barbet Schroeder (Mujer Soltera Busca) fue grabado en marzo y editado en julio de 1969.

El soundtrack es mitad letras y mitad instrumental. Tiene unos coqueteos con el Folk y los primeros solos de guitarra creados por el nuevo guitarrista, David Gilmour. Hace uso de flautas y bongoes, y unos piolas punteos flamencos en A Spanish Peace, pero un tanto ensuciados por una voz de fondo que lo único que hace es pedir tequila. Tiene unas suaves baladas, y un par de temas (The Nile Song e Ibiza Bar) son bien roqueros, lo que es difícil de encontrar en otros discos de la banda. También es un aporte el trabajo del fallecido Richard Wright en los teclados, principalmente en Cirrus Minor, Main Theme (que mencioné arriba) y en la bellísima Cymbaline. El resto del disco es mera experimentación e improvisación, por ejemplo, Up the Khyber es bien terrorífica y con el teclado me imagino a Jason Voorhees persiguiendo, machete en mano, a una chica pechugona por un bosque.

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Schroeder sólo usó extractos en ciertas escenas de la película, así es que es mejor escucharlo entero y solito. Insisto, es un álbum intermedio, a veces dejado de lado de la discografía oficial, supongo, porque la propia película no tuvo el éxito esperado. Se nota que la banda estaba en busca de algo, es mitad psicodelía, mitad terrenal, no es un gran álbum, es disparejo pues a veces es armónico y otras dan ganas de agarrarse a cabezazos, pero tiene sonidos y colores que se encontrarán en discos futuros. Tres temas, Seabirds, Hollywood y Theme (Beat version) sólo están en la peli.

Por su parte Zabriskie Point cuenta la historia de un joven pudiente que arranca de la policía y conoce a una bonita chica hippie que nunca se cambia de ropa y con la cual vive experiencias muy ricas en el desierto. Dirigida por Micheangelo Antonioni, (Blow Up) el disco fue editado en 1970 y en palabras de Roger Waters, bajista de Pink Floyd, hacerlo “fue un verdadero infierno”. Nada le gustaba al italiano, todas las correcciones eran vueltas a corregir. Más de 50 minutos de música “floydiana” quedaron fuera y sirvieron para futuros discos, y sólo tres entraron en el soundtrack final. Antonioni decidió rellenar incluyendo a otras bandas. Así se puede oír un disco variopinto, donde sin duda la mejor parte la sacan John Fahey, los Floyd y Jerry García, guitarra y voz de The Grateful Dead. Todos aportan extensos y bellos temas instrumentales psicodélicos, principalmente García con Love Scene, música que acompaña la escena de la orgía de sexo en pleno desierto, mientras en la ciudad el mundo se preocupa del sucio consumismo.

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Ellos aportan los acordes, los suaves punteos y los teclados perennes que uno querría escuchar si se picara a loco y se mandara a cambiar al desierto. En 1997 el disco fue reeditado y Antonioni aceptó incluir un segundo “cidi” con temas “sobrantes” de García y Pink Floyd. Sobrantes, mis polainas, son joyitas que debieron haber estado. Pura inspiración a seis cuerdas. Algunas cosas de Pink Floyd huelen al Dark Side… y al Wish You Were Here, álbumes editados varios años después.

Lo más charcheta de mono, es que el disco abusa del Folk -muy de moda en esos años- y de la música Country. Hay harto de esa música que me gusta, pero al revisar la película y el soundtrack es mejor quedarse con los temas instrumentales, pues reflejan de mejor forma lo que Antonioni quería contar: la decadencia y experimentación de un mundo que fue bueno, que tuvo su oportunidad, pero que no podía durar mucho. Se trata de canciones ligeras, compuestas por The Kaleidoscope, Patty Page, The Youngbloods y Roscoe Holcomb, y que acompañan los diversos viajes – literales y no literales- que los protagonistas realizan a través del desierto. Pienso que el director las incluyó para tratar de entrar más fácil en el mercado gringo, pero no le resultó.

Al igual que en More, la película guateó porque ambas usaban actores desconocidos y extensas escenas sólo aptas para mentes hippies y como estos estaban bien volados no llegaban al cine, y el disco debió reposar y madurar varios años antes de poder situarlo dentro de su contexto (de eso se trata todo ¿no?). La cosa es que los temas instrumentales le dan todo el sabor a una película “hippienta”, que personalmente encuentro rescatable, por la chica bonita sobre todo. Hay muchas guitarras suaves y pocos efectos, lo que se agradece pues le da otra poesía a los sonidos.

(Spoiler) El final es de antología. La chica bonita del desierto observa cómo una mansión llena de empresarios pasados a dólares estalla, mientras de fondo suena Careful With That Axe Eugene, con grito de Roger Waters incluido (Sí, la misma canción de The Committee, que mencioné al comienzo). La cosa es que creo que al director le daba miedito el nombre de la canción, por lo que sugirió que se le cambiara el nombre. Así, en el disco el tema se llama Come In Number 51, Your Time Is Up.

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Bob Dylan: Pat Garret and Billy the Kid (1973).
Por Stephanie Sandoval.

Lo primero que hay que saber de este soundtrack es que la película es un western dirigido por Sam Peckinpah. Este compadre es conocido porque hace un tipo de western más depresivo que otros como El bueno, el malo y el feo o los de John Wayne, porque sus películas son acerca de la decadencia del lejano Oeste, y los vaqueros son viejos y echan de menos la juventud y la época en que no tenían que ir a la municipalidad a sacar un permiso para poder batirse a duelo con el otro vaquero. Eso es lo que muestra en Pat Garrett & Billy the Kid, estrenada en 1973 e ignorada en Chile porque acá estábamos más pendientes de las películas de guerra.

Cuando Bob Dylan hizo la música para la película durante 1972 ya había pasado por todo un período de éxito en los años sesenta, incluyendo los problemas que tuvo por ponerse a tocar rock and roll después de haberse hecho conocido como un cantante que hacía folk de protesta o con contenido político. A pesar de todo lo que había hecho nunca se había aventurado con un soundtrack, y como le gustó el guión de la película no sólo hizo el OST sino que también hizo un mini papel como un tal Alias que es un poco perno pero usa un sombrero bacán:

Las canciones del disco tienen todas un toque medio melancólico, que me hacen pensar en lo bacán que era ir a tomar helado con mis abuelos cuando chico, o cuando se me murió mi primera tortuga (RIP para ella). No es como la típica música que se hacía para los westerns (que era medio country, bien rápida como con el banjo ahí bailando en la cantina). Este OST se basa más que nada en baladas, casi todas llamadas “Billy”, a excepción de algunas que quedaron para ambientar momentos específicos de la película. La idea es que a Bob le conmovía el personaje de Billy, porque es el personaje joven que no quiere cambiar con los tiempos y se mantiene fiel a sus principios, por eso es que la mayoría de las baladas están dedicadas a él y en las que tienen letra le advierte que lo están buscando. Pero también hay un par de baladas dedicadas a otros temas, por ejemplo (mi favorita personal) Knocking on heaven’s door, que suena cuando matan a alguien importante en la película

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Los Jaivas: Palomita Blanca (1973).
Por Carlos Tapia.

Palomita blanca, basada en la novela de Enrique Lafourcade, fue llevada al cine por Raúl Ruiz y la banda sonora corrió a cargo de Los Jaivas, un grupo de jóvenes de pelo largo que tocaba música hippie y psicodélica. Tanto la película como su banda sonora debían estrenarse a fines de 1973, pero debido a cierto episodio histórico no fueron estrenadas hasta 1992, mientras juntaban polvo en una bodega. La película cuenta la historia de María, una colegiala de clase baja, y Juan Carlos, un joven de clase alta, que se conocen en el Festival de Piedra Roja (el Woodstock chileno) y empiezan una relación, marcada por sus diferentes culturas y valores y su relación con el convulsionado ambiente social y político derivado de las elecciones de 1970.

Luego de ver las imágenes de la película, Los Jaivas crearon una banda sonora que serviría también de contexto para la trama. De esta forma a través de las canciones, perfectamente ubicadas dentro de la película, se va desarrollando una interacción entre los personajes y la música, pasando del ritmo alegre y nortino de “Huaynito de la Mañana” a la cotidianeidad y realismo social de “Dónde estabas tú” y “Tema de los títulos”. El tema central y que guarda una mayor relación con la misma historia es “Vergüenza ajena”, un bolero que habla del amor, y que además da nombre a la teleserie favorita de María, y que contiene su propia historia de amor con Juan Carlos. Completan el disco canciones como “Tema de las clases”, “Tema del colegio” e “Himno del Liceo Guillermo Vergara de Viña del Mar”, que oscilan, como la misma carrera de Los Jaivas, entre el rock de improvisación y los ritmos andinos. Tanto el disco como la película son un documento de historia social, a la vez que un documento de la historia personal de Los Jaivas, quienes más tarde convertirían la improvisación de sus primeros discos en el rock progresivo-andino de su juventud.

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Queen: Flash Gordon (1980).
Por Francis Jiménez.

Clasificada como una space-opera, esta película dirigida por Mike Hodges está basada en el cómic de Alex Raymond publicado en 1934 trata de unos extraterrestres con apariencia humana (y sangre de distintos colores) que se proponen destruir nuestro planeta gracias a las órdenes de su majestad Ming, quien aniquila civilizaciones de puro aburrido. Él envía decenas de catástrofes naturales como terremotos, erupciones volcánicas y granizos calientes, otra teoría para el calentamiento global. Flash y su novia Dale viajan contra su voluntad junto al Dr. Zarkov (un científico no tan loco) para convencer a los atacantes y salvar la humanidad. Llegan a esa parte del universo que consta de un sin fin de colores nada sobrios, exagerados atuendos y habitantes con armaduras que parecen de plástico.

Las opiniones sobre esta película suelen estar muy divididas: unos dicen que es buena, otros que es la mejor entre las malas, incluso hay quienes la califican de joya Kitsch. Sin embargo, en lo que respecta a la banda sonora no existen discusiones. No podría ser de otra manera considerando que es obra de la banda británica liderada por Freddie Mercury, Queen, en colaboración con Howard Blake en la orquesta.

Queen que siempre se destacó por innovar y no quedarse en un solo estilo aceptó gustoso el reto de musicalizar la película. El resultado: un precioso disco –el décimo de su carrera- de 18 temas instrumentales, con segmentos de dialogo y otros interpretados íntegramente por la leyenda del rock. John Deacon se luce con el bajo sobre todo en el tema introductorio y el más conocido (Flash’s Theme). Freddie con su poderosa e inconfundible voz en la canción The Hero, ambas compuestas por el guitarrista Brian May, quien demuestra su indiscutible talento y majestuosidad en sus emocionantes solos como en The Wedding March un tema primo del tema de cierre en cada concierto llamada God Save The Queen extraído del disco A Night At The Opera (1975) que también incluía los clásicos You’re my Best Friend y Bohemian Rhapsody. En resumen, si bien Flash Gordon no será recordada por todos como una gran película, pero quedará en la historia por su impecable banda sonora.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=MS4_Z84-rRE]

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Peter Gabriel: La última tentación de Cristo (1988).
Por Papá Mono.

No cacho mucho a Peter Gabriel excepto por esos clipeovids de plasticina donde siempre está poniendo caritas, así que me sorprendí caleta cuando lo vi en los créditos de la banda sonora de La última tentación de Cristo, también conocida como El flim de Jesús que no le gusta a nadie porque Jesús es horrible y sale en Pelotillehue y le pone Wendy con María Magdalena así que vamos a quemar a Escor Cése.

Pero apenas empieza la película uno cacha que el compadre tiene su lado espiritual de música más ondera para quemar incienso, porque vieran los sonidos que saca en este disco (que se llama Passion y se editó en 1989). Si alguna vez me voy a caminar por el desierto en túnica, este disco me lo llevo entero en el MP3 porque tiene de todo: Desde sonidos árabes hasta cantos de un indio que están torturando (el zorrón Nusrat Fateh Ali Khan).

Entre esta música y el peliculismo de Escor Cése, la gente debería haber dado las gracias en vez de censurar la película, qué quieren que les diga. Y de todos los temas quiero que escuchen este, que es el track de siete minutos que ponen precisamente en la escena de la crucifixión de Jesús (spoiler). Cierren los ojos y échense para atrás, apuesto que entran en trance (pónganle oreja al indio zorrón):

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=o9-9TS0Iz9U]

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Neil Young: Deadman (1996).
Por Pedro Trullenque.

Describir la música de Neil Young parece ser una tarea sumamente compleja. Ha pasado por muchos estilos musicales, como el folk, el rock y el grunge. Sin embargo hay un adjetivo que califica todas estas etapas de manera total y conclusiva: su música siempre es muy emotiva. En el soundtrack que hizo para esta película de Jim Jarmusch sólo nos presenta sus improvisaciones con guitarra eléctrica, que a ratos es acompañada de algún otro instrumento, y en algunos tracks suena en conjunto con Johnny Depp leyendo trozos del poeta William Blake (nombre que también tiene el personaje de Depp en la película). Es una guitarra desgarradora y desoladora, que, con un sonido distorsionado, resuena a través de los tracks llamando a la muerte.

Estos sonidos lentamente nos van sumergiendo en un trance largo y profundo, donde experimentamos en nuestro interior la hostilidad del Viejo Oeste. Nos transporta a ese mundo donde no se puede confiar en nada ni en nadie. Ese mundo que comienza o termina cada historia con sangre.

Finalmente también nos lleva a la soledad del desierto y la llanura. Esa soledad inmensa e infinita que vimos en numerosos westerns a través del tiempo, donde uno es uno con su caballo y su pistola. Esa época en la cual encontrarse con otro ser humano no era del todo seguro. Les recomiendo este soundtrack bien minimalista e instrumental a todos los que se sientan llamados por estos sonidos desérticos y fatalistas.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=n6aCMgy0ES4]

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The RZA y Ghost Dog (1999)
Por Luis Pardo Huguet.

Ghost Dog: The Way of the Samurai. Así se llama esta película de 1999 dirigida por Jim Jarmusch sobre un sicario negro que se rige por la doctrina samurái, y trabaja para la mafia italiana en Nueva York (¡qué combinación!). Hasta que por X motivo termina siendo buscado por la misma mafia que quiere matarlo. La banda sonora es producida completamente por Robert Fitzgerald Diggs, más conocido como RZA, que junto con ocho personajes más es parte de un grupo de Hip Hop de principios de los 90’ (que aún existe) llamado Wu Tang Clan. Como puede deducirse por el nombre, la banda ralla la papa con el Kung Fu y los Samuráis, tanto así que al lugar en donde crecieron (Staten Island, N.Y.) le dicen Shaolín. O sea, perfectos para Ghost Dog.

RZA es un cabro de la vieja escuela, no comparable con los ritmos actuales mas tirados a los kilates, los brillos de las joyas y esos dólares que caen del cielo. Su estilo, como dirían los más viejos en estas ligas, es más denso y orgánico. Primero porque la película no es ninguna comedia romántica, y segundo por la época en que se encontraba el hip hop cuando se hizo la película. La banda sonora mezcla beats duros y constantes, música negra de los 70’ y los sonidos característicos de la música oriental, más unos instrumentales que los van a dejar con la boca abierta. Imagínense a un negrito con todo el estilo, afro y con una espada samurái caminando al son del “bum bum pah, bubum bum pah”. Una mezcla extraña que crea un rap de excelente manufactura. Si no le gusta el hip-hop, le recomiendo igual que le eche una mirada a esta película y su soundtrack. Al menos conocerán algo bueno y distinto.

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Nick Cave: The proposition (2005) y The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford (2007).
Por Pedro Paredes.

La escena de la traición, en The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford, es de las mejores que he visto. Recién enterado de que los hermanos Ford no están siendo completamente honestos con él, Jesse mira a través de la ventana a su hija cantar. Una vida entera sin bajar la guardia lo ha llevado donde está, pero el precio a pagar lo tiene cada vez más cerca de la locura. La visión de su hija y la agotadora carga de vivir mirando sobre su espalda lo llevan al punto cúlmine de la película, en donde por primera vez decide sacarse sus armas y, bajo la excusa de tener que limpiar un cuadro polvoriento, se aleja de ellas. El acto de estar liberándose y al mismo tiempo eligiendo su muerte; la expresión de alegría contenida en la cara de Robert Ford; la forma culpable en como Charley Ford desenfunda su pistola; todo esto da pie para que Nick Cave y Warren Ellis acompañen esta escena musicalmente, quedando así completa. Completa y perfecta.

Un western muchas veces narra tanto un viaje exterior como uno interior, y escenas que resumen el sentido de una película pueden transcurrir con apenas un diálogo. Por eso la música juega un papel clave al ayudar a complementar lo que muchas veces queda mejor dicho sin palabras. La música es un elemento que no sólo crea el ambiente, sino que también está comunicando algo.

El western es un género que va más allá de una época y lugar específico. Va más allá de duelos y tiroteos. Más bien un western relata situaciones en donde un protagonista realiza un viaje (en el sentido más amplio de la palabra) a través de elementos que se contraponen y lo hacen cuestionar su papel en el medio. Un género en donde la música, fotografía y planos contrapuestos entre hombre y naturaleza ayudan a realzar su carácter existencialista.

Nick Cave y Warren Ellis son el engranaje final que hace posible que The Assassination of Jesse James… funcione tan bien como un reloj suizo. Distinto es el caso para The Proposition (2005), en donde los australianos son también los encargados del OST. Mis expectativas partieron altas al ver como fotografías en blanco y negro de nativos del continente oceánico eran acompañadas por la excelente Happy Land, pero a medida que la película iba avanzando, la calidad de la banda sonora ya no era suficiente para cubrir las fallas en los otros aspectos. Malas actuaciones (la relación entre el Sheriff y su esposa, los nativos, Mikey, etc.), malos diálogos y malas escenas hacen que el resultado final termine siendo mediocre. Aunque la banda sonora sea increíble.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=Si0m1H2Hmqk]

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Johhny Greenwood: There will be blood (2007).
Por Papá Mono.

Los que vieron esta cuestión saben que la música es brígida, y se escucha como si el Diablo estuviera dirigiendo una orquesta de demonios, y todos tuvieran violines, palos y gatos torturados. La dura. Desde el principio uno se siente chiquitito mirando la pantalla, y es porque el peliculasta Paul Thomas Anderson muestra unos peladeros gigantes y nada más, y de fondo suena la música terrorífica del compadre Johnny Greenwood, que es el guitarrista de Radiohead, y es seco.

Leí en Wikipedia que toca como mil instrumentos, y es el encargado de todos los ruidos cuáticos que salen en los discos de Radiohead así que imagínense. Con razón toda la música de la película es entre triste y terrorífica (tristerrorífica), y tiene ruidos que a uno lo dejan loco, y que traspasan la pantalla y empiezan a taladrarle a uno el alma, y sale un chorro negro de sentimiento (metáfora). Banda sonora maestra para un flim ídem.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=wDdehSfPOTc]

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Karen O: Where the wild things are (2009)
Por Karina Santana.

La banda sonora de Where the wild things are la hizo entera Karen O, vocalista con-corte-de-pelo-increíble-lo-quiero-pero-nunca-me-va-a-quedar-bien de Yeah Yeah Yeahs, pero también cantan un montón de niñitos gritones. El trabajo lo consiguió porque era polola del director de la película Spike Jonze (pituto), aunque en el medio de todo esto terminaron. Igual sacaron el disco, así que Karen O merece doble mérito (no cualquiera la hace, un aplauso a la madurez).

Hace tiempo soy fan de Yeah Yeah Yeahs, pero cuando supe que su vocalista iba a componer la banda sonora para esta película me sorprendí. No imaginaba cómo iba a musicalizar un bosque con monstruos de peluche y un niñito con disfraz tierno, porque su música siempre me sonó más oscura y medio punk. No podía estar más equivocada, ya que al ver Where the wild things are (en el computador, porque no la estrenaron jamás en el cine) la música pegaba exacto. Las canciones son hasta tiernas, y dan la impresión de actuar como eco del bosque. Los gritos de niños evocan juegos, imaginación, y todas esas cosas bonitas de las que trata la peli, inmenso logro si consideran que generalmente un niño gritando desespera a cualquiera (a mi me evoca anti-maternidad).

De las canciones las que más me gustan son: Rumpus porque es pegote y dan ganas de cantar con los peques, otra que se llama Heads Up que si yo fuera gringa exigiría la hicieran cantar en los jardines infantiles (yo canté Sau Sau Leru), y All is Love que es la más bonita del disco y es perfecta para jugar a la sillita musical. Con este disco dan ganas de ser chico de nuevo, de hacerse un pan con manjar y salir a jugar a la pelota. Te deja feliz, y dan ganas de escucharlo veinte veces seguidas.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=c-Xu7giPO0I]

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Trent Reznor y Atticus Ross: The social network (2010)
Por Cristián Ramírez.

No es la primera vez que Trent Reznor colabora con David Fincher. Tampoco la primera en soundtrackalizar algún trabajo audiovisual. Una de las aficiones de la mente maestra de la banda Nine Inch Nails son los videojuegos, y fue la persona que le puso oscurantismo al soundtrack de Quake. Después conoció a esa mente retorcida llamada David Lynch y participó en su frikerio Carretera Perdida, y se encontró con Fincher por primera vez en Se7en, para la que hizo una re-mezcla especial de Closer que se usó en los créditos iniciales. Varios años y Halos después se volvieron a encontrar, en un proyecto muy curioso para ambos: una película basada en la creación de Facebook. Algo que en apariencia tiene muy poco que ver con Fincher y con Reznor, que aseguró odiar Facebook.

Mucho recuerda a los últimos Halos de NIN llamados “Ghosts I-V” llenos de Dark Ambient y en el cual curiosamente co-produce con Atticus Ross. Una música ad-hoc para una película que trata de temas oscuros: el miedo, la envidia y la infelicidad. El primer track “Hands Cover Bruise” acompaña a un Mark Zuckenberg que acaba de ser pateado por su novia, para después volver a su casa y vengarse; ahí suena “In Motion”, perfecta para representar la rapidez con la que Mark manipula información, hackea el sistema de Harvard y de paso humilla a su ex. “A familiar Taste” recuerda mucho a Reptile de Nine Inch Nails y It catches Up with You no se queda atrás comparándola a Only: dos obras de Downward Spiral. Intriguing Possibilities abre una senda al sonido de 8 Bits, con ese tono de intriga y desesperación, pero sonido de Nintendo al final y al cabo. Y así se suceden los tracks hasta Magtenic, el momento más tenso de todos cuando Mark termina cediendo a su oscuridad. El tema final “Hand Covers Bruise (Reprise)” da un hálito de esperanza. No todo es malo, cualquier cosa es remediable y cualquier actitud es reparable.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=E87JSduSnVw]

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Daft Punk: TRON Legacy (2010).
Por Papá Mono.

Y finalmente llegamos a la banda sonora que inspiró el post. Los de Daft Punk son dos franceses que rallan la papa con los robots y la onda electrónica porque tocan música tecno y son terrible de pegados con las melodías. No los cacho mucho la verdad, pero me acuerdo de ese tema en que un robot canta Around the world around the world y no calla nunca porque es un monotemático.

La cosa es que les encargaron hacer esta banda sonora y todo bien porque estas películas de TRON (como ya saben si he hablado de la uno y de la dos) se tratan de unos compadres que entran al mundo cibernético de los computadores. ¿Quién mejor para inventar sonidos para este mundo que ellos? Cuando uno escucha la banda sonora sabe la respuesta: nadie.

Como dije en mi crítica la música es una de las cosas que más me gustó. Y eso fue principalmente porque me sorprendió. Obviamente tiene todos los sonidos electrónicos cuáticos que uno espera de Daft Punk (con zumbidos, bombos tecnos y circuitos haciendo bip-bip como el track “End of line” o “Derezzed”), pero además de eso tiene sonidos de banda sonora zorrona en la más Dark Knight. La dura, hay partes donde todo suena majestuoso terrorífico (“Rectifier”, la zorra) y otras que incluso son tristes y tienen más emoción que la película (“Adagio for TRON”). ¿Mi recomendación? Sigan dándole pega a los compadres de Daft Punk en las películas. Quiero más.

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=DSx_N18TWjs]

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Eso sería, cabros. De nuevo gracias a todos los colaboradores que mandaron sus textos. Ojalá les haya gustado. ¿Faltaron músicos y/o películas? Para eso Dios inventó los comentarios.

¡CONCURSO MAESTRO EDIFIER!
¡PARLANTES A TODA ZORRA!

Obviamente que el mejor amigo de las bandas sonoras son unos buenos parlantes a toda zorra (soy maestro para escoger dónde poner los concursos, la embarré). Parlantes a toda zorra como los Edifier que tengo yo… Y no se los digo por quebrarme (bueno también), se los digo porque esta semana navideña los amigos de Edifier se rajaron en serio y van a sortear LOS MISMOS PARLANTES QUE TENGO YO. La dura, cáchense lo maestros que son estos X3:

¿Cómo ganárselos? Fácil, tienen que hacerse fans de Edifier en Facebook y/o seguirlos en Twitter. Después dejan un comentario con nombre y apellido aquí en este post diciéndome que quieren ganarse los parlantes Edifier, para distinguir el comentario de los que quieran comentar el post (igual pueden hacer las dos cosas, no me enojo). El ganador será escogido al azar, pero se revisará que sea fan y/o follower de Edifier en la webs. Si no lo son se irán al agua. El concurso también está abierto para gente de regiones ¡Ejalé! ¡Suerte y regalen parlantes esta Navidad (además de celebrar al niño Dios)!

¡Actualización! ¡Concurso cerrado!

Ganador: Andrés Alvayay. Felicitaciones, producción se contactará con usted.

Lonks Maestros:

Los parlantes Edifier los encuentran en grandes tiendas y locales especializados. Más info en su página oficial.</