1001 Películas + ODT: Jacob’s ladder.

Ya saben pero igual: Esta es la sección donde veo un flim-que-no-haya-visto-antes sacado del libro 1001 películas que hay que ver antes de morir para hacerle su crítica y decirles si es cierto que hay que verla o no. Durante este mes, eso sí, he escogido puras pelis terroríficas para que encajen en Octubre del terror y yo no me muera de sobredosis de crítica fliméfila. ¿Les parece? Ya, nos fuimos.

Cuando empecé con el ODT 2010, varios me recomendaron esta cuestión de Jacob’s Ladder (1990) aunque yo hace poco la había mencionado en mi especial de películas De-mentes. Pero le achuntaron porque yo la había visto en la tele hace tiempo, y este es de esos flims que merece ser visto bien, y varias veces.

En Chile creo que le pusieron Alucinaciones del pasado pero deberían haberle puesto Pucha la película buena cabrito la embarró porque vieran. Se trata de ese compadre buena onda del Tim Robbins, el mismo que salía en Shawshank Redemption y que en las premiaciones de Hollywood sale al lado de Susan Sarandon. No sé qué tiene este loquito que siempre que lo veo siento que es amigo mío, y me dan ganas de pegarle la palmada en la espalda e invitarlo a tomar once. Además es grandote y medio torpe, y me tinca que es la reencarnación de Tribilín.

Bueno acá es un soldado que anda en Vietnam haciendo lo que hacen todos los soldados gringos en Vietnam: Tirar la talla feliz con los amigotes, hablar de snu-snu y pasarlo chancho hasta que aparecen los camboyanos y los hacen pebre a balazo y alguien muere dándole la mano, etc. Es heavy acá la escena eso sí porque a los pobres les tiran un gas tóxico y aparte de morir a balazos, muchos mueren alucinando pesado por el gas tóxico, y muestran que uno por ejemplo se da vueltas como enfermito, y otro mueve los ojos para allá y para acá. La guerra es lo peor.

Ahí saltamos no-sé-cuántos años en el futuro y vemos que Tribilín va en el metro, todo traumado, y que ahora es cartero. Para hacerla más deprimente todavía es en el metro gringo así que va desocupado y las luces se apagan a cada rato, y es todo flaite y da miedo. Da lástima al tiro el pobre Tribilín, y en una escena ve a un vagabundo tirado en el suelo, y de pronto pareciera que el vagabundo tiene cola de monstruo y ahí uno dice “Chúngale, qué onda los vagabundos con cola, loco” y Tribilín sigue su vida como si nada.

Y es bien triste su vida, porque aparte de andar pegado con los flash-packs vietnamitas nos enteramos de que se divorció y que perdió a su hijo favorito, que es ni más ni menos que Mi pobre angelito, pero cuando era más chico y cuando no iba por la vida combatiendo la delincuencia. También vive en un departamento todo piñufla, y vive achacado y todo mal, y ahí es cuando empieza a ver más cosas raras como el vagabundo con cola.

Porque entremedio de los flashpacks a Vietnam el compadre ve en una fiesta que aparecen murciélagos mutantes, o la luz estroboscópica hace que vea un demonio brígido bailando con su polola, incluso en una escena que me hizo saltar al techo con infarto al tromboso, SU PROPIA POLOLA se transforma en demonio. Y no en el sentido metafórico de cuando la polola de uno se transforma en demonio por alguna tontera, no, esta se transforma en demonio en verdad, cáchense:

«¡Te digo que no me pasa NADA!»

Y las cosas se empiezan a poner más cuáticas cuando en la calle un auto lo rapta, y cuando se encuentra con otros veteranos de Vietnam que andan viendo los mismos demonios por todas partes. Ahí uno dice “Ya po, Jacob’s ladder, qué onda. Son demonios, son alucinaciones, está metido el gobierno turbio, hasta cuándo Jacob’s ladder. Y no les pienso contar nada más porque esta TIENEN que verla.

Ya sé que siempre dejo el veredicto para el final, pero sí. Esta es de las que hay que ver antes de morir. Está diciendo. Es de esas películas medio tramposas también, que hacen que uno se crea algo y después ZUÁCATE salen con otra cosa nada que ver y uno para dentro. ¿Y saben de qué película me acordé viéndola? De Abre los ojos. Esa española del pelmazo millonario queda horrible después de un accidente y que está toda la película viviendo cosas raras y pasándolo pésimo, hasta que al final explican qué onda y todo tiene sentido. Bien copión el peliculasta, qué quieren que les diga. ¿Y saben de qué película NO me acordé viendo Jacon’s ladder? De Vanilla Sky. Como el forro esa, no la vean.

El peliculismo acá también es top ah. No es tan vieja la película pero parece de esas setenteras que eran enteras realistas y uno se las creía completitas. También tiene imágenes maestras que me hicieron pensar en esa Silent Hill que según todos es bacán por las imágenes y la cacha de la espada, y resulta que las mismas imágenes maestras las habían hecho aquí hace ene tiempo. Los demonios son todos cuáticos terroríficos y uno se pone tenso cada vez que aparecen, y lo mejor de todo es que uno no para de preocuparse del Tribilín, y le agarra cariño. Hasta mi lagrimita solté al final, eso que soy el más recio de todos (comprobado). Ah, también es chistoso porque en una escena sale George Constanza con pelo, y también el compadre que le manejaba la plaplipla a León Perfecto Asesino. Y Marsellus Wallace. Puros famosos.

¿Vale la pena verla antes de morir? Ya les dije, para qué preguntan tonteras. Véanla no más, con confianza, y ojalá que les guste. Quinientas cincuenta millones cien mil catorce calabazas y un Mejor Compañero Award a Tribilín por ser tan tela.

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