ODT: Magic.

Así con los viajes temporales, cabros. Ahí arriba dice que esto lo subí el 31 de octubre, pero en realidad lo escribí a principios de diciembre. Así es, soy el único crítico famoso que domina el espacio-tiempo, para que cachen con la chichita que se están curando (váyanse por la sombrita).

¿Y qué mejor manera que usar mis poderes temporales que criticar una película del año 0001 D.C. con Aníbal el Caníbal todo joven haciendo de mago loco dominado por su muñeco diabólico terrorífico? La película se llama Magic y me la recomendaron caleta cuando les pedí sugerencias para octubre del terror (maestro), así que aquí estoy.

The Quique Neira Experience.

Se trata de un mago todo loser (Aníbal) que no le achunta a ni una y que siempre que trata de hacer un acto, el público lo abuchea más que no sé qué y el Chacal de la Trompeta le toca la fanfarria mala onda de una. Más encima no es ni chistoso como Tamarís ni hace trucos impactantes con efectos especiales como el Mago Oli, así que en verdad la gente lo pifea heavy y le echan pericos hasta cuando lo contratan para cumpleaños en el Colegio de Autistas.

Pero de pronto hay un salto temporal (igual que yo con esta crítica, pero para adelante) y resulta que el compadre ahora es famoso y todos están vueltos locos viendo su acto maestro. La única diferencia ahora es que tiene uno de esos muñecos satánicos de madera que tienen la piel brillante igual que señora con cirugía, pero nunca tan inexpresivo. El muñeco se parece a él, pero es más cabezón, y tiene piernas flacas lacias de inválido. Y da lo mismo porque Aníbal le mete la mano en la espalda y se lo sienta en las rodillas y entre los dos tiran la talla y hacen reír a la gente (la típica).

¿Qué mirai? La caremono que te gastai.

Claro que en realidad es el mismo Aníbal el que hace hablar al mono (spoiler), porque cambia la voz y habla moviendo apenas la boca porque es ventrilocuente. Igual se nota que Aníbal anda amargado aunque es famoso, porque lo que sigue gustándole más es la magia y anda frustrado. También lo pasa mal porque el muñeco maldito es mil veces más apestoso que Pimpón, Chucky y Melón o Melame combinados, porque no para de hinchar y es entero puntudo con el pobre Aníbal.

Aquí uno empieza a cachar que en realidad este ventrilocuente está bien loco, porque conversa con el mono aunque nadie lo está mirando, y el mono lo molesta y él se pica, y en una parte el mono se va y lo deja como gil hablando solo. Así que un día decide irse de la ciudad (con el mono), y llega a arrendarle una cabaña a una minoca que es como su ex polola, y ahora está casada con otro, así que drama. Pero a la comadre el marido no la pesca, así que igual se come al Caníbal y tiene cien años de perdón.

Clon de los pobres.

Cuento corto: Puros atados. El mono empieza a molestar a Aníbal porque tiene polola, Aníbal lo amenaza con regalarle una colonia de termitas, el mono le dice presta la cara de loco, y Aníbal pone Pinocho: The Movie en la tele y retrocede las partes tristes y se ríe, etc. En otras palabras, Aníbal y el muñeco puro pelean, y lueguito se pone violenta la cosa porque es de terror. Muere alguien, hay sangre, uno se urge, etc.

Igual me gustó la película, principalmente porque Aníbal es seco para hacer personajes locos y una se la cree toda, y segundo porque se pone bien brígida. También actúa Burguer Meredith, que es un abuelito que anda siempre con la mitad de la cara arrugada y que hacía de entrenador de Rocky en Rocky 1, 2 y 3, y de flashpack de Rocky en Rocky 4, 5 y 6 porque lo mataba Mario Maraco (spoiler). Acá es el manager de Aníbal, y es igual de pesado que el entrenador de Rocky, pero más materialista porque puro piensa en el dinero.

No lo salva ni Rocky (spoiler). PD Artístico: Esta foto me recuerda a esta pintura.

«La muerte de no sé quién». Artista no sé cuánto. Óleo sobre tela.
(En este blog también hay cultura, cabrito).

Les advierto eso sí que son poquitos personajes y pasan bien pocas cosas, pero lo mejor es lejos lo loco que está el compadre, y lo peludo que se puede poner todo. Porque cuando uno más se empieza a urgir, es cuando todos juran que el compadre es normal y no se dan cuenta de lo mucho que le patina. Y está bien porque el compadre es hasta simpático cuando no está pelando el cable ni con la magia ni con Melón o Melame.

También es heavy porque hasta uno se empieza a volver loco, sobre todo cuando de repente muestran que el mono se mueve solo, o que le habla a gente aunque Aníbal ande en otra parte. Ahí uno se hace tres preguntas muy importantes:

a.-
¿En qué quedamos, película?
b.-
¿Aníbal es ventrilocuente demente con esquizofrenia de personalidad múltiple, o el mono de verdad tiene vida propia?
c.- ¿Ah?

(Nota: Las películas en las que uno se vuelve loco junto con el protagonista y termina todo confundido se llaman Thriller Sicológico y nada que ver con Michael Jackson)

Cuidadito que anda con antojo de hígado con Chianti.

También tiene una música terrorífica hecha por el mismo caballero maestro que hizo la música de La Profecía, así que calculen la onda. Aunque en vez de coros satánicos esta tiene una armónica apestosa que representa el tornillo que se le soltó a Aníbal, o algo así. Igual bacán. Ah, y también averigüé que el peliculasta de esta película es el mismo viejito de blanco que hacía de Farkas en Jurassic Park, y que también dirigió Gandhi, Chaplin y alguna otra película con título de una palabra de dos sílabas.

En resumen, recomiendo esta película a los fanáticos de Aníbal, a los que les tengan miedo a los muñecos satánicos y a todos los compadres que estén en época de PSU y que estén considerando dedicarse a la ventrilocuencia: Al principio es bacán, las minocas se les andan ofreciendo, etc., pero igual la demencia es un poco cacho, encuentro. Ciento diez millones quince mil catorce estrellas y un Comisario Woody Award al muñeco, por maestro.

(Gracias a los que me la recomendaron, buena onda cabros, etc.)

© Hermes Antonio, el único crítico con condensador de flujos (para que vean)

1 Comment

    • Valeria De Seemann
      22 noviembre 2012

      Me encantó esta película, por la tremenda actuación de mi actor favorito (valga la redundancia) de todos los tiempos: Anthony Hopkins.

      A la gente que le gusta Metallica, como a mí, va a encontrar interesante que la canción «Sad But True» del Black Album está inspirada en esta película. Y por eso la ví, en realidad.

      Absolutamente recomendable. Buena trama, entretenida, un poco lenteja en algunas partes, pero es por la época setentera.

      Saludos!!!

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