ODT: No-Do.


Hoy día venía más atrasado que no sé qué a comentarles la película terrorífica del día, pero Tranquilegger Schwarzenegger que aquí estoy. Por si vienen recién llegando al blog, les cuento que estoy celebrando el mes de Halloween viendo todos los días una película de terror terrorífica y minicriticándola al día siguiente, y ya me estoy aburriendo de explicar la misma cuestión a cada rato, pero así soy yo, preocupado de los pajarones.

La película de hoy se llama No-Do y creo que entró al libro de récords Alec Guiness por tener el peor título de la historia del flim. Yo al principio pensé que se trataba de un músico limitado, pero nada que ver. Tampoco es sobre una novicia rebelde negativa. Es una película de terror españolete que se trata de una comadre que está medio loquita y en terapia y la cuestión. Y como todos quieren que deje de estar loca, el marido no encuentra nada mejor que cambiarse a la casa más terrorífica del universo, después de la casa de la abuelita de Psicosis, y la del Tony Caluga.

No es comercial de tallarines

La loquita la hace la misma minoca que salía en Tesis, que se llama Ana Torrent y es hermana del famoso Bit. La cosa es que Ana llega con su marido (pelmazo), su guagua (llorona) y su hija más grande (spoiler) a vivir a la tremenda casa que esconde el medio secreto.

Al principio empiezan a pasar cosas raras (ruidos malditos, apariciones, etc), y para variar la única que cacha es la protagonista a quien nadie pesca por loca (el síndrome Mi Abueli). Estas partes son igualitas a La Huérfana, cuando la comadre lo pasaba como el ajo y nadie le creía por lo mismo. Acá es igual, pero en vez de ser una huachita satánica lo que molesta, son fantasmas apestosos que están de okupas en la casa, porque no les ha salido el subsidio fantasmal.

Gasparín go home!

Al principio, eso sí, no se cacha mucho el mote de lo que está pasando y hay más misterio que no sé qué. Porque pasan los minutos y el peliculasta va mostrando casi puras cuestiones que no tienen nada que ver con nada. Vemos un ratito a la comadre locateli, después a un cura ronco que habla como Gandalf gallego, después a una viejita que tiene demencia senil, y, entre medio de todo, puras películas viejas rayadas del año uno mudas y en blanco y negro, onda Chaplin pero sin Chaplin.

Al principio uno está más metido que no sé qué con la ensalada de cuestiones, pero después van explicando más y uno va armando el cuento y diciendo “aaaah” y haciendo ruidos de Sherlock Holmes deductivo maestro cada vez que se sabe una papa. Porque esta es de esas típicas películas de terror investigativo donde no se sabe todo hasta el final, y toda la película es investigación de libros viejos con fotos amarillas, recortes de diario, azoteas/sótano con polvo, flashpack, etc.

Arrurrú mi guagua, duérmete por Dios… que viene el fantasma con el Hipoglós.

Y aquí les tengo que contar la firme: Me maté de susto viendo esta cuestión. Tiene un montón de cabezas de pescado que en general no me gustan en las películas de terror (mucho efecto especial de computación, flashpack atadosos, etc) pero igual. Salté como tres veces y dije “Oh My God” a cada rato.

Porque creo que mezcla como cincuenta de las cosas más terroríficas que existen: curitas, monjitas, estatuas de iglesia, exorcismos, gente rezando, grabaciones que se dan vuelta con mensaje satánico, más de una cabra chica junta, arzobispos, manicomios, la virgen, obispos, películas caseras terroríficas a lo Blair Bitch Project, maniquís, sótanos, azoteas y casa que cruje. O sea, faltó Ronald McDonald y mi primo Feto para tener todo lo terrorífico que existe en el universo.

Que vengan los bomberos que me estoy quemando.

No les quiero contar mucho de qué se trata para no embarrarles las sorpresas, pero mezclen todas las cosas que les puse ahí arriba y se hacen una idea de lo que viene. Les advierto eso sí que de verdad estaba chato con los efectos especiales modernos computarizados, porque nada que ver. Está bien que sean fantasmas, pero no tienen para qué ser en blanco y negro o tener humo como el vampiro azul que se teletransportaba en X-Men 2. ¿No se acuerdan de los fantasmas de Sexto Sentido o El Orfanato? Daban más susto que nadie, y lo único que tenían que hacer era estar parados y listo.

Pero bueno, nadie es perfecto, menos los fantasmas. Al final igual le perdono esas cosas porque me dio caleta de susto, y de dónde vienen los fantasmas en esta película es heavy. Pero si hubiera tenido menos efecto especial moderno y chorezas de computador, ahora le estaría dando un Hermes Award a la Mejor Obra Maestra del Terror Terrorífico. Y en cambio se va a quedar con las puras ganas y con las trescientas millones ochocientas nueve mil dos estrellas. Igual bien. Ni cerca de El Orfanato, [REC], o El Espinazo del Diablo, pero igual maestra. Así que aprobada. Thumbs up. Prueba superada. Buena, españoletes, etc.


Hasta mañana.

© Hermes Antonio, el crítico que nunca va a vivir en casa antigua (nica).

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