DEPREDADOR


Antes de ser alcalde de Hollywood, McBain hacía películas maestras (el año del telar). Había una que se llamaba Commando por ejemplo, en que salía llevando un tronco en el hombro en la más Lautaro, y después le secuestraban a la hija (¿Dónde está Alyssa?) y él dejaba la grande, etc. También hizo esa de guerreros musculosos He-Man donde andaban todos a guata pelada y para compensar la temperatura se hacían calzoncillos de peluche (Conan el Bacán) y en que al final el papá de Eddie Murphy se transformaba en culebra, onda Jafar.

McBain también hizo esa otra que no me acuerdo (maestra), y obvio, Terminator, la película que los diputados quieren prohibir porque según ellos el robot asesino del futuro musculoso es abortivo (es una película adelantada a su época).

El reloj es para cachar cuánto tiempo se demora en hacerte pebre.

De la que les voy a hablar ahora en todo caso es de otra, que tiene un poco de todas las películas que nombré. Le lleva escenas de guerra abacanadas con metralletas gigantes, le lleva McBain a guata pelada gritando arriba de los árboles en la más medieval, y le lleva monstruo terrorífico ciencioficcioso reptil tecnológico que los diputados podrían o no considerar abortivo. Ni más ni menos que El Depredator (obvio).

Lo primero que se ve cuando empieza la película es el espacio y una nave que pasa y tira algo a la Tierra (igualito que el principio de La Cosa). Después de eso vamos al planeta propiamente tal, y ahí conocemos al escuadrón abacanado de soldados que lidera McBain, y que se creen el azúcar flor del calzón roto porque andan todo el día mordiendo puros, con lentes oscuros y actitud de winner pelmazo aquí te las traigo Peter.

El hoyito en la pera también dispara.

En el escuadrón abacanado de McBain hay de todo porque es universal: un indio, un vaquero, Village People, Apollo Creed, un negro pelado que le dicen Aceituno y un nerd que da lo mismo porque muere de los primeros (spoiler). La cosa es que parten en una misión especial a la selva a rescatar a no sé quién, y como por quince horas la película es pura metralleta y explosiones, y nada de monstruo excepto el monstruo de la guerra (metáfora).

De izquierda a derecha: El alcalde, un árbol, la camboyana, Apollo y Aceituno.

Pero cada cierto rato se escucha un látigo y se ve todo en Depredator Vision™, que es como ve el Depredator: termografía colorinche con gráficos computarizados y ruidos tecno distorsionados de la selva con cardiograma y la cuestión. Es tan charcha el mundo a través de los ojos de Depredator que el pobre anda estresado y humano que pilla, humano que descuera y cuelga de los árboles como si fueran longanizas (humillante).

Porque resulta que el Depredator es en realidad un alienígena rasta-fari horrible ultra violento que anda en la Tierra vengándose de los humanos por meter su sangre en collares y pulseras ordinarios y venderlos a la salida del estadio (aparte de feo, rencoroso). Y todo mal para los soldados, porque además es como un Inspector Gadget galáctico, con garras de Wolverine, rayos láser, botiquín cuático, camuflaje sicodélico, y doble mandíbula maestra que le permite comer choclo y hacer un puzzle al mismo tiempo.

También puede tocar la armónica.

Al principio los soldados no cachan qué onda y se pasan cualquier rollo, pero igual van muriendo uno por uno hasta que al final queda el puro McBain que descubre un barro especial que le baja la temperatura corporal y lo hace invisible al Depredator, y ahí los dos tienen el medio duelo en la selva. McBain se aviva claro y hace mil trampas con hojitas y palitos, y uno con así cada pepa mirando la pelea, y con los pulmones vueltos locos pidiendo que uno respire.

Porque claro, igual es grandote el alcalde de Hollywood, y tiene los medios músculos, pero vieran el Depredator. Es tan grande el compadre, que si se para al lado de los afronegritos de la NBA, parecen Rasta Nieves y los Siete Negritos. Y una vez vio a Chubaca en la calle, lo apuntó con el dedo y le dijo Hobbit (tal cual).

«¡Feliz año!»

Para qué engrupo: Me encanta esta cuestión. La he visto caleta de veces y siempre compro. Lo mejor de todo es que están como tres horas calentando la sopa con el Depredator pero nunca lo muestran. Se le ve un bototo por ejemplo, o los ojos brillantes y el camuflaje cuático, y uno vuelto loco buscándolo en los rincones de la selva. Pero nada. Y cuando finalmente lo muestran da tanto impacto que hasta el camarógrafo se esconde detrás de los árboles y deja la cámara filmando sola.

Lo otro que me gusta es que nunca explican qué onda el Depredator. Al principio muestran que la nave tiró la cápsula a la Tierra y sería todo. Pero uno nunca cacha el mote. Aquí algunas de mis teorías sobre el Depredator:

a) Los de la nave lo tiraron a la Tierra para que los humanos lo adoptaran, onda Moisés. Pero en vez de caer encima de unas monjitas buena onda, o de los abuelitos Testigos de Jehová que adoptaban a Superman, el pobre Depredator cayó en la selva y se encontró con puros soldados peleando. Él empezó a hacer lo mismo para pasar piola y ya saben: Mal.

«Miguitas de ternura yo necesito. (Y hasta cuándo hacen pulseras con mi sangre, giles)»

b) La nave iba con drama, y Depredator tuvo que eyectar. Anduvo perdido en la selva tratando de encontrar un teléfono público, con tanta mala suerte que los terrícolas no lo entendieron. Porque en su cultura alienígena el cortar brazos, sacar la columna vertebral de cuajo y reventarles las cabezas a los negritos en realidad es como dar la mano, demostrar buena onda y/o decir “Hola, socito, ¿me presta el teléfono?”. O sea, pura incomunicación.

c) Depredator en realidad es un flaite en su planeta y lo echaron cascando por pelmazo. Acá se puso violento a pito de nada y en ese caso qué bueno que se topó con McBain, porque nada que ver llegar al planeta de visita y ponerse a hacer escándalo. ¿Te gustaría que yo llegara a la casa de tu vieja con los pies con barro y desordenara las revistas, Depredator? No, ¿cierto? Ya po.

Muestra la tapadura, Schwarzenegger.

d) Depredator es el Anthony Bourdain galáctico, y estaba preparándose la famosa parrillada humanoide, con pebre cuchareado y tortilla de rescoldo, famosa en todo el universo gracias a la recomendación de los sobrevivientes de Los Andes. Llegó McBain con sus soldados y le embarró la onda.

e) Etc.

Así que eso. Si no han visto esta película en los cuarenta años que tiene, pónganse las pilitas y consígansela. Aunque tiene segunda parte y también «hicieron» esas películas chanta de Alien vs. Depredator, siempre es bacán ver la primera y sorprenderse cuando el monstruo se saca la máscara, o cuando agarra a McBain a combo limpio, o cuando el soldado gringo que se supone habla español en realidad habla como las huifas y no se le entiende nada. O sea, todo un clásico. Seiscientas millones setecientas mil cuatro estrellas y un Darc Award al Depredator por ser tan carnaza.


¿Y se puede saber cómo me conseguí yo esta película? ¿Ah?

Pffft, fácil. Me metí a Amazon punto com un día y caché que había liquidación de películas de ciencioficciosas. Con tanta suerte que la Edición Especial Dos Discos Ándate Cabrito estaba a once dólares todos piñuflas. Obviamente que la pedí al tiro por Hot Express, la empresa de casillas maestras en Miami para comprar por Internet.

¿Quieren ser bacanes como yo y tener casilla? Entonces partieron a cachar estos lonks:

«Mmm, voy a encargarme un jabón».

Ya cabros, eso sería. Y antes de que me pregunten por el sorteo del DVD, les contesto: Yo sabré cuándo lo sorteo (The End). Chaucha.

© Hermes Antonio, el crítico que en serio no entiende qué tanto color le ponen con la Megan Hot. Vive la vida, vive Hot Express.

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