The Twilight Zone (Dimensión Desconocida)

Sigue el auspicio HOT EXPRESS cabros (ejalé) y yo sigo pidiendo cuestiones a los Estados Unidos de USA, y criticando todo lo que llega, porque soy bacán. Para los que no cachan, HOT EXPRESS es el servicio de casillas para pedir cosas por Internet. Sale más rápido, y más barato que comprar aquí y uno encuentra cosas que acá no están ni por si acaso, como esta mansa caja que me pedí con la serie del año del níspero prehistórico The Twilight Zone (o Dimensión Desconocida en chilensis).

A Leela le quedó así el ojo con tanto disco.

Pillé la media oferta y la pedí enterita (como mil discos en una caja toda cuica), además de un libro guatón que escribió un nerd equis con todas las papas de cómo se hizo la serie, y entrevistas y la cuestión. Así que en unos tres años más, cuando vea todo y lea el libro completo, voy ser el dimensiondesconocidólogo más seco del universo, y voy a sabérmelas todas.

Para qué me hago el leso. Hace caleta de tiempo que estaba metido con esta serie, porque creo que mi tatarabuelo la veía cuando era chico en la cueva dónde vivía con su tribu, y después cuando se casó con mi tatarabuela (la compró por un mamut), los dos veían esta serie todas las noches cuando tenían que refugiarse de las lluvias de meteoritos que había en esa época (también veían 1810 A.C., Australopitecus al Agua y Gondwana’s Next Top Model)

Dije Twilight ¡ZONE! Váyanse a jugar al koala a otra parte, ya.

La cosa es que toda la vida he escuchado cosas de esta serie. Que es lo más terrorífica que hay, que uno queda para dentro, que todas las series onda Archivos X salieron de aquí, y claro, que es de aquí de donde salió esa musiquita típica que uno hace para decir que algo es entero marciano (tú-rururu tú-rururu tú-rururu). O sea, es una serie influyente y universal, etc.

Lo más bacán es que no se trata de nada, porque es de esas series en que todos los capítulos son una historia distinta que termina en el mismo capítulo y no continúa. O sea que da lo mismo que uno la vea desordenada, y no hay para qué mandarse maratones ni estar pendiente de lo que pasó en el capítulo anterior. Además todos los capítulos son en blanco y negro, pero de verdad, no mula como Sin City o ese comercial de copete que le copia a Sin City que es mejor no ver mucho porque uno se puede quedar ciego.

Daniel el travieso mirando feo.

¿Bueno y, da miedo o no? Yo les voy a decir justo después de estos dos puntos: Caleta. Hasta los menús de los DVDs son terroríficos, porque salen puras cuestiones de miedo con música cuática marciana. Sale por ejemplo una muñeca de cerámica que habla, un payaso, unos maniquís riéndose, un ojo flotando en el espacio, y un viejo con sombrero de copa negro que mira a la cámara con cara de Satanás. O sea, falta que pongan a mi primo Feto y una estatua de la Virgen pestañuda para que salgan todas las cosas terroríficas del universo. (Maestra)

Como todas las historias son distintas, uno queda para dentro en todos los capítulos. Siempre se van en las medias voladas y pasan cosas la zorra que uno ni se imagina, y que han copiado en caleta de películas. Ayer en la playa por ejemplo vi un capítulo en que una comadre sufría y lo pasaba pésimo, y resulta que al final se descubre que estaba muerta, onda Los Otros o Sexto Sentido (triple spoiler).

El marciano tiene veintinueve dedos de frente.

También vi un capítulo en que a una vieja campesina pobre la atacaban unos marcianitos chicos y ella luchaba hasta que los mataba a hachazo limpio a todos, incluyendo el ovni en miniatura en que llegaron. ¡Y resulta que al final el ovni tenía la bandera de USA! ¡O sea que los marcianos chiquititos eran terrícolas y la vieja era una gigante extraterrestre! Como El planeta de los simios, pero con una vieja gigante en vez de monos mala onda, y donde al final también se cacha que algo que uno juraba era marciano, en realidad era terrícola y viceversa (me enredé).

Es antigua la cuestión, y a veces los efectos especiales no salvan a nadie, pero cáchense las historias de algunos capítulos que he visto: Un ladrón flaitongo entra a robar a la casa de un científico y encuentra una máquina del tiempo, así que termina viajando a la época de los vaqueros. Otra: Una comadre que se supone que es horrible y se hizo la cirugía despierta y le sacan las vendas, pero es normal ¡y todos los demás son monstruos! ¡Y la encuentran fea!

Por lo menos tiene su salud.

Otra: Una comadre queda encerrada en un mall y todos los maniquís resucitan y le cuentan la media papa. Otra: Un pelado encuentra una cámara que saca fotos del futuro. Otra: Un crítico fliméfilo empieza a contar historias maestras de Dimensión Desconocida y se hace viejo delante del computador porque son como mil millones y no termina nunca. Etc.

(Ahora mismo estoy viendo un capítulo terrorífico de una comadre que vive con sus viejos y está chata porque el papá es inventor y tiene la casa llena de empleados robots. Los empleados robots andan con sonrisas terroríficas todo el rato, y más encima son todos viejos. ¿Para qué hace robots viejos el inventor en todo caso? Con razón la hija no quiere más guerra y quiere formatearlos a todos, es media robotfóbica).

Y como cien años antes de Terminator, ojo.

Son súper cortitas las historias, pero son más clever que no sé qué, y uno se sorprende sí o sí con todos los capítulos. Hay algunos que son como chistosos y que no hacen reír ni a mi tía Charo (se ríe con Los Venegas), y otros que son más tiernos, como el del viejito pascuero de plaza de armas que se transforma en viejito pascuero de verdad (aw), pero los mejores son los terroríficos o los ciencioficciosos, como el capítulo en que unos astronautas llegan a un planeta donde todos están congelados, y resulta que es un cementerio extraterrestre. O ese del compadre que va viajando en el avión y llega un monstruo flaite a pararse en el ala del avión (salió hasta en Los Simpson)…

Lo mejor de todo es que el que inventó esta cuestión (un compadre con cara de taxista) presenta todas las historias, e incluso aparece entremedio de los personajes a hablar en la más Mea Culpa. O sea, era un visionario. (Aunque ahora que lo pienso aparecía detrás de la vieja pobre que después resultó ser una gigante extraterrestre, y se veía normal así que también es gigante). Leyendo el libro caché que este compadre inventaba todas las historias él mismo, y ni se arrugaba. Para que aprendan, peliculastas chilensis. (Y también escribió la película de El planeta de los simios así que calculen)

El cara de taxista que inventó todo (seco).

(¡Oooooh! ¡La comadre robotfóbica del capítulo que estaba viendo resultó ser robota ella misma! ¡El papá la había inventado porque la hija verdadera se había muerto y él no soportaba no verla! ¿Cómo no va a ser maestra esta cuestión?) (Spoiler).

Tiene remake por si acaso. Hicieron una versión en colores hace tiempo, y hace poco la volvieron a hacer pero los capítulos de la nueva no salvan a nadie. Los capítulos de la nueva vieja son mejores, pero igual me gusta más la antigua en blanco y negro, así que esa es la que recomiendo yo. Todavía me queda por ver como la mitad, pero a los sesentitantos capítulos que ya vi les doy quinientos millones ciento tres mil cinco estrellas, y un Oh My God Award al capítulo del submarino nazi donde aparecen los fantasmas judíos a dejar la escoba. Hácete esa, Schindler. (Spoiler).

El monstruo del avión es igual a mi nana.

Ya lectores del blog maestro. Acuérdense que también pueden tener la media casilla y pedir cosas maestras a los Estados Unidos. Aquí les dejo los LONKS:

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¡Cómo conseguir que el papá preste la MasterCard! (la media papa)

¡Y no se olviden!
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Solos no salva a nadie (nunca está demás recordarlo).

Chabela, cabros.

© Hermes Antonio, el crítico fliméfilo auspiciado por HOT EXPRESS. ¿El casado casa quiere? Si quiere casillas además, encuéntrelas en HOT EXPRESS, los Jedis de las casillas galácticas. (Voy a estudiar publicidad)

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