SOLOS

Advertencia: Estoy más enojado que no sé qué, y no pienso tomarme un Armonyl. (Me sacaron los choros del canasto, sorry)

Como les contaba por Twitter, esta semana vi dos películas. Una es El Gran Torino: The Movie, que hay que ver sí o sí porque es maestra. Y la otra que hay que conseguirse la máquina del tiempo, ir al pasado, buscar a la mamá del peliculasta que hizo la película, y echársela cara de palo onda Terminator para impedir que en el futuro la gente vea esta cuestión. Pero nada de distraerse en la misión, porque capacito que el que vaya a matar a la comadre se enamore de ella y termine siendo el papá del peliculasta, y ahí todo mal.

¿Saben qué más? Ahora que lo pienso Viaje temporal = Atado, así que en vez de ir a matar a nadie, mejor viajar en el tiempo hasta donde estaba yo ayer en la tarde con el cabezón Gutiérrez en el Cinemark del Plaza Vespucio, e impedir por lo menos que entremos a ver esta cuestión, porque vieran.

«La colita es mía, es mía doctor… La inyección, no no no».

Si todavía no cachan de qué película estoy hablando: ¿cómo lo hicieron para empezar a leer la crítica sin leer el título ni ver el póster? Ahí dice clarito: Solos. Esa es la película que vi. Un flim chilensis con zombis, cabros chicos, y camarógrafo epiléptico. O sea, las tres cosas más terroríficas del universo. Hay que sacarse la ñoña para que una película con esas cosas quede charcha encuentro yo, así que les doy al tiro a los que hicieron esta cuestión la medalla al esfuerzo (secos). También quiero aprovechar esta importante ocasión para mandarle doscientas estrellas de indemnización al peliculasta de Santos porque al lado de esta otra, el compadre hizo El Dark Knight (la dura, esta me dejó mirando el vacío con cara de veterano de Vietnam).

«Ya, vamos al quirófano que tenemos que irnos al Sensation White»

La trama es a toda zorra y uno aguanta la respiración de pura emoción: Una cabra chica anda caminando por unos peladeros apocalípticos en ruinas donde hace años cayó una bomba maldita que lo transforma todo en color sepia. La cabra chica se encuentra con más cabros chicos, se disfrazan de huachitos onda Oliver Twist, andan de la mano, de repente se columpian en cámara lenta con pianito de fondo para que uno se emocione, y a veces la cámara se zangolotea heavy y se escuchan ruidos de gritos y salta sangre para representar un ataque de zombis a toda zorra, después la cabra chica con sus amigotes llegan a la playa, sale un pulpo de efectos especiales computarizados del mar y mata a los helicópteros de efectos especiales computarizados y los niñitos se transforman en mutantes marinos azules, y todos viven felices bajo el mar. The End (spoiler).

Para que uno cache qué onda la cabra chica, hay a cada rato hay un flashpack en que se ve con la mamá, y es todo feliz hasta que a la pobre señora la muerde un zombi rasta-fari. Pero como copiaron el puro camarógrafo epiléptico de Exterminio 2, la comadre se demora ENE en mutar, y alcanza a hablar como quince minutos para llenar como cinco flashpacks. Lo más importante que le dice es que tiene que irse a la playa, porque es el consejo que dan todos los que agonizan en esta película. (Más adelante un cabro chico agoniza y dice lo mismo. No sé para qué tienen que irse a la playa en todo caso, y como están agonizando no alcanzan a desarrollar. Bueh, será).

«Juguemos en el bosque, mientras el zombi no está. ¿Zombi está?»

También andan soldados con máscaras, compadres de blanco y helicópteros y aviones de efectos especiales modernos que tiran bombas en cualquier parte a pito de nada, y en general los peladeros igual se ven súper pelados, salvo por la parte en que atrás se ve una micro Tur Bus colorinche, pero nunca tan mala onda para andar sapeando los condoros.

Ah y ojo porque toda esta cuestión está ambientada en el futuro, cuando el idioma chilensis evolucionó al inglés flaitongo mal pronunciado que no se entiende nada. Pero no se preocupen si hablan inglés, porque le lleva subtítulos en chilensis.

«Terminé de ver Papi Ricky… Ahora voy a ver El Aro»

A propósito de las clases de inglés, cuando yo la vi había una profe latera que se puso a transmitir heavy en contra de la película, porque al principio decía “BancoEstado Pictures, Chilefilms, Fondarth, Olguín Pictures, etc” (plural) y después de todos esos sujetos el verbo era “Presents” (singular). También reclamó porque decía “A Olguín Production” y hasta yo caché que le faltaba una “n”. O sea, todo mal. La señora estaba con principio de infarto, pero después le dio término de infarto cuando al final salió un periodista de un canal onda CNN hablando inglés. La pobre señora dijo que era el peor inglés que había escuchado en su vida, y eso que una vez había hecho clases de inglés en el Tibet, en una cárcel especial para gente sin lengua (heavy).

Igual me da lata ser tan mala onda con esta película, porque encuentro que es como reírse de un enfermito y nunca tan brígido. Igual que los enfermitos, a esta cuestión le faltan cosas muy importantes que las demás películas tienen (trama) así que igual da lástima.

«Véanme bien porque con el camarógrafo epiléptico no van a cachar nada (Grrr)».

Pero la dura que estoy enojado. Los zombis son la zorra, las películas de terror son bacanes, y estoy chato del cine chilensis que hacen siempre. La solución es hacer estos flims, y contar cuestiones nuevas que no hemos visto nunca. Pero háganla bien. No hagan tonteras, que al final es peor. Echo la foca porque la fui a ver al cine, no me la mostraron gratis como a los otros críticos famosos, y me gasté como doce lucas (invité al Cabezón Gutiérrez que anda pobre, y más encima compramos popcorn, y un flaite nos macheteó cien pesos, etc) además de las dos horas que perdí y que podría haber usado en algo más entretenido, como echarle sal a las babosas del patio y ver cómo se desintegran (más emoción que Solos). Así que eso. BancoEstado, Fondarth, Olguín Productions, etc: Me deben una, compadritos. Váyanse por la sombrita y que no los pille Solos, porque ahí sí que van a ver.

Cantidad de estrellas: Hoyo negro. Vacío absoluto de cuerpos celestes. El cáncer del universo, ausencia total de vida. (Calificación mínima).

© Hermes.

«OMG! ¡El Cóndor Rojas!»

PD: Bueno, resulta que el peliculasta de Santos tiene un cameo en esta película, así que le voy a indemnizar cien estrellas no más, porque significa que igual encontró buena esta cuestión. Si la encontró mala e igual hizo el cameo: Gil.

PD2: Si alguien vio esta cuestión y le gustó, o no la encontró tan penca como yo, por favor mándeme un mail a hermeselsabio arroba gmail punto com para que intercambiemos opiniones en serio y como gente civilizada, madura, etc. Si no la han visto: se salvaron.

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