La Gilatón.

(Y sin foto también porque estoy hasta las recachas)

Yo no sé quién me manda a hacerle caso al cabezón Gutiérrez también. Pero llegó y me dijo todo buena onda que fuéramos al Cine Arte Centro de la Cultura y las Fiestas Alameda en Halloween porque iban a hacer una maratón de películas de terror y todo pasando. Yo obvio que prendí, porque ¿a quién no le dan ganas de ir a ver películas de terror toda la noche y pasarlo pork? (Respuesta = a todos, lógico).

Bueno la cosa es que fui a comprarme unas ramitas de queso y una Bilz grandota y ele jota, partimos a la cuestión. Cuando llegamos allá estaba lleno de gente, pero piola. Había unas gorditas góticas que miraban para todas partes asustadas, un compadre que era igualito al hermano de Napoleon Dynamite después de que se vuelve rapero, un compadre con barba de Lincoln, y etc. En general puros compadres que eran un cruce entre un nerd y el vocalista de Metallica. O sea, flacuchentos con lentes y espinillas pero con las medias poleras negras con botas, cadenas y el pelo largo.

En la entrada ya partimos mal: un guardia me confiscó la Bilz. Yo le dije que no fuera gil, que íbamos a estar viendo películas toda la noche y me iba a dar sed (obvio) pero el compadre dele con que eran «las reglas» y que no me preocupara porque adentro vendían trago. Yo le dije que era menor de edad y que era poco ético quitarme mi bebida de fantasía (colorante) y tentarme con que comprara alcohol y que era delito, pero la pupila se le distorsionó heavy porque no estaba programado para escuchar esas cosas. Así que filo, le entregué la Bilz con cara de apestado y entré, muerto de la risa por dentro porque le entregué la Bilz que tenía desde el martes en la mochila y me quedé con la que había comprado ese día, que estaba al fondo, debajo del polerón (guaja, guardia).

Así que ya, primer obstáculo superado. Con cabezón Gutiérrez encontramos un puesto adelantito y piola y nos sentamos ahí. En el escenario estaban los compadres esos que salen en la tele a veces mostrando pedazos de películas freaks en cualquier programa equis, y todos felices. El cine estaba lleno de compadres que querían pasarlo chancho, y aplaudían, etc. Yo juraba que estaba en el mejor Halloween de la historia cuando empezó la primera película (la no sé cuánto) de unos chinos sangrientos. Cada vez que alguien moría todos aplaudían y se reían, y a más sangre más aplauso así que todo bien. El cabezón Gutiérrez sacó unos eme y emes que entró de contrabando y empezó a tirar las medias tallas, y todos métale risa. Hasta que como a los cuarenta minutos de película se chacreó todo.

Pero es que todo.

(Todo)

Yo no sé quiénes son los giles que decidieron ir a meterse a la cuestión pero qué manera de embarrarle la onda al resto, se fueron al chancho. Empezaron a entrar de a poco hasta que se llenó, se sentaron en las primeras filas, al lado de nosotros, en todas partes. Era una invasión de gremlins. Delante de nosotros se instaló un amermelado que empezó a grabar toda la película con su celular. No estoy inventando, el compadre sacó su celular, lo apuntó a la pantalla y ahí se quedó, inmóvil forever. No estaba ni ahí con tenernos a todos los de la fila de atrás encandilados con su lesera de celular, él grababa no más. No sé si quería quedarse sin memoria en el teléfono, o si quería mandarle la película toda tembleque y oscura a sus amigos después, pero él ahí: grababa no más. Y empezaron a llegar los flaites curagüillas, las minocas gritonas, los metaleros que fumaban y los amermelados poseídos por Sprim porque chitas que daban jugo.

Los que estábamos antes nos reíamos y tirábamos la talla como seres nerds civilizados, pero los que llegaron después miraban la pantalla, tomaban aire, y después de cualquier cosa que salía en la pantalla hacían alguna de las siguientes acciones:

a) Tiraban una talla que no hacía reír ni a mi tía Charo (se ríe viendo Teatro en Chilevisión, imagínense).

b) Gritaban a lo MTV Movie Award.

c) Chiflaban.

d) Repetían lo que decían los chinos porque el chino es gracioso.

e) Hacían ruido para decir que algo les parecía homogay. (Ejemplo: todo)

f) Tomaban aire para seguir haciendo alguna de las anteriores.

Con el cabezón Gutiérrez nos empezamos a mirar cada vez más apestados, y después empezamos a atacar a los giles haciendo ruido de mongoloide cada vez que ellos participaban, pero nos cansamos a los tres minutos y quedamos afónicos y con asma, y los mamertos ni cuenta se dieron. Al final el cabezón Gutiérrez me dijo que nos fuéramos a mi casa a ver DVDs, y antes de que terminara la frase yo ya estaba esperando el Transantiago.

Cuando salimos, el guardia que confiscaba Bilz para que los menores de edad compraran cerveza nos preguntó si íbamos a volver, y nosotros le dijimos sí seguro pero parece que tampoco le habían programado sarcasmo porque nos salió persiguiendo con un timbre para marcarnos la mano y nosotros métale corriendo por la Alameda.

En resumen, lo que quería decirles es que esas maratones son en realidad gilatones, y que se llenan de amermelados que quieren puro desacreditar a don Darwin (los tengo cachaditos) y ejercitar las células tontas. Palo también para los que organizan la cuestión porque al principio sí, somos todos amigos, pero después salen cascando y dejan la sala botada, y yo cacho que les da lo mismo.

Bueno eso sería. En todo caso la cuestión ya fue, así que da lo mismo. Si se consiguen una máquina del tiempo en todo caso, no vayan a encerrarse a ese cine a ver películas de terror toda la noche, ese es mi consejo. Hagan algo más productivo, como ir a ver los dinosaurios, o ir a cachar si es verdad que Jesús el Lazareno en realidad tenía cara de turco como dijeron en ese documental del Discovery que dieron una vez. Ni se acerquen a la gilatón.

© Hermes.

PD. El próximo año voy a organizar YO un carrete de Halloween, y ahí sí que vamos a dejar la escoba. Pero no van a poder entrar giles, les aviso al tiro. (Sorry giles)

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