THE KING OF KONG


Es la zorra.

La mincrítica de hoy (parezco programa de la tele) es otra película desconocida cuática que me prestó el cabezón Gutiérrez. Es un documental y no tiene nada que ver con King Kong, por si las moscas, para que no estén esperando gorila gigante porque van a quedar con cuello (spoiler).

Con lo que sí tiene que ver es con Donkey Kong, un videojuego horrible del año de la semilla de la pera, que es la época en que la gente tenía que echarles fichas a unas teles que estaban en una caja de madera gigante, para jugar. No existía el Wii, ni los juegos bacanes, ni los FPS, ni nada. Todos los juegos eran enteros fomes, con tres colores a lo más y con músicas peor que el celular de mi abuelo Gaspar, que es gigante. (Es molecular, de hecho),

Juegan hasta con referis los mamertos.

Ustedes saben, la misma onda de los juegos como ese queso que come puntitos (Pac Man) o ese otro de la nave que les dispara a esos bichos invasores del espacio que van bajando cada vez más rápido y que debe ser lo más desesperante que he visto en mi vida. (No me acuerdo cómo se llama ese).

Bueno el Donkey Kong es un juego que se trata de un píxel rojo que se supone que es como el tatarabuelo prehistórico del Super Mario del Super Mario Galaxy Wii y del juego más maestro que existe en el universo: El Mario Kart Wii. Se llamaba Mario, a secas, y sube escaleritas mientras un gorila (el Donkey Kong) le tira barriles, etc. Cuando finalmente llega arriba, Mario rescata a un píxel rosado (la princesa), pero el gorila se la vuelve a raptar y vamos de nuevo con lo mismo, miércales.

Mi abuelo encontraba la zorra el juego.

El juego es una lata, pero tengo que declarar ahora mismo que la película es total y absolutamente la zorra, porque no se trata del juego, sino de los que lo juegan.

Son dos compadres. Uno que tiene el record mundial y otro que QUIERE tener el record mundial. Uno como a los diez minutos de película está ENTERO metido, porque yo les voy a contar: El compadre que tiene el record mundial es la persona más pelmaza que he visto en mi vida. Cáchense la pintita del gil:

La corbatita.

Yo cacho que los científicos aislaron el gen pelmazo, lo perfeccionaron para que no tuviera ninguna impureza no pelmaza, después hicieron un clon y lo crió el Bonvalet. Les juro, cada vez que dice algo dan ganas de tirarle un escupo a la pantalla: Se cree la zorra misma, habla puras estupideces (de sí mismo) todo el rato, así que uno lo odia.

Todo el día pelmazeando.

Además es como famoso porque tiene record como en mil juegos de esos que no salvan a nadie. Lo peor de todo es que el compadre tiene caleta de amigos, ¡y todos lo idolatran! Uno se empieza a angustiar de puro ver cómo la manga de losers le hace la pata,

Y bueno, el que quiere tener el record mundial es este otro compadre:

El amigo.

Entero buena onda po. Este es LO paleteado. Es un pobre compadre todo piola, con dos cabros chicos, esposa dije, es profe y los alumnos le tienen buena, imagínense. Es el héroe de la película, y uno apenas los conoce quiere que este le gane al otro y lo haga tragarse todas sus palabras.

Y aquí me di cuenta de que la película es igualita a Rocky. Por un lado tenemos al pelmazo que todos aman, que es famoso y uno lo odia, y por el otro tenemos al pobre gil que no le hace daño a nadie y que uno le tiene barra al tiro. Ahí la pelea se vuelve interesante y uno no despega los ojos de la pantalla esperando a ver qué pasa.

Este otro nada que ver, en todo caso.

Pero eso no es todo. Porque el pelmazo es como la superestrella de la manga de freaks del mundo de los videojuegos antiguos, pareciera que todos quieren que el “amigo” pierda, y le juegan chueco, y le cobran penales que el otro ni hizo, etc. Además que el amigo tiene mucha mala suerte. Hay una parte por ejemplo (esto es lo único que voy a contar) en que el amigo está en su casa a punto de batir el record mundial. Está grabando todo el juego con una cámara de video y uno se emociona hasta las lágrimas, y justo el cabro chico que tiene ¡lo empieza a llamar para que vaya a limpiarle el traste! ¡En pleno juego! (Esa parte es brillante y se merece un Oscar al mejor documental… No tiene ningún mensaje la película, y no da mucho qué pensar como otros documentales onda Michael Moore, pero Michael Moore nunca me ha mostrado a un compadre a punto de batir el record mundial al que el hijo lo empieza a llamar porque ya está listo en el trono).

No se junte con pelmazos, abuelita.

Entero bien armado el docu, con canciones a toda zorra y súper bien puestas, creo que ni respiré los últimos veinticinco minutos de película, y eso hace tiempo que no me pasaba. En partes aplaudía y en partes echaba pericos, me hubieran visto, parecía enfermito. Súper buena la historia y con personajes enteros raros, la dura que nunca pensé que una película sobre un juego tan rasca y con giles tan giles podía ser tan buena. Mil millones tres estrellas. (Consígansela)

© Hermes.

2 Comments

    • Carlos
      3 agosto 2010

      Estimado Hermes: sé que estoy comentando un post vetusto, pero no puedo dejar pasar que:… un molecular sería más CHICO que un celular. Un «tisular» (de «tejido», conformado por células) habría sido más adecuado (aunque inútil, sí, porque nadie aparte de los nerds y yo entenderíamos tal nombre). O un «organular» (éste sí que es más universal).

      Saludos,

      CGC

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    • K
      6 agosto 2010

      Carlos, yo le entiendo….por eso estas cosas se llaman aparatos….

      molecula, celula, tejido, organo….aparato
      ve?
      ke ñoños somos no?

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