El Cloverfield.

Vengo más picado que no sé qué. Se me ocurrió ir al Hoyts a ver la cuestión del Sweeny Todd, la última del capitán Sparrow y del peliculasta que todavía me debe la disculpa por el remake del Planeta de los Simios. Y adivinen qué. ¡No había entradas! ¿Qué onda Hoyts? ¿Se pusieron a vender entradas por Internet y ahora se agotan más rápido que nunca? Era jueves más encima.

Ah y para la próxima, señorita cajera, no sea tan seria para decirme «¡AGOTADO!» Me pegó el medio grito y me dejó más achacado que no sé qué. Así que eso po, no voy a poder criticar el flim todavía.

La que sí pude criticar es la cuestión del Cloverfield. Pueden ir a leerla a la Zona y dejar sus comentarios buena onda. O pueden leer y después tirar mala onda. O pueden leer y no dejar nada. O pueden no leer. Hagan lo que quieran, saben qué más. Si quieren la versión corta les cuento que me gustó, pero no rallé tanto la papa como pensé que iba a rallar. Porsiaca.

Bueno, igual acá les dejo el LONK a la crítica de EL CLOVERFIELD.

Ah, y finalmente descifré el misterio de cómo es el maldito monstruo, porque adivinen lo que encontré. Eso mismo. Una foto clarita del famoso Cloverfield. Para los que fueron y no cacharon una, o por si no han ido y quieren verlo antes, aquí está, la mansa foto.
El Cloverfield, en gloria y majestad, dejando la escoba en la ciudad: ¡LONK! (SPOILER)

H.-

PS. Hasta ahora he recibido como cincuenta (50) postulantes para el manso (manso) proyecto que estamos armando. Gracias a todos y nos estamos viendo.

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