NIÑOS DEL HOMBRE

Yo sé que a lo mejor estoy un poco atrasado con esta crítica. Ya no está en el cine (perdieron como en la guerra) y todavía no llega a los Blockbuster (ya po Blockbuster, chicoteen los caracoles). Los que leen este blog saben además que hace ratito que estoy transmitiendo con que ojalá los que dan los Oscars tengan cien guaguas con bigote y turnias por no haber nominado esta película a chorrocientos estatuines, así que todos saben que soy fan. Pero igual tengo que decirles lo increíblemente zorro que es este flim, para que no se les olvide, la vean de nuevo, o digan “bah, y a mí no me tincaba”, se la consigan y les de infarto al tromboso.

Primero que nada, no se pasen rollos con el título. Se llama Los niños del hombre pero no es la típica película esa donde Schwarquéséyocómoseescribegger quedaba embarazado y era divertido porque es gracioso ver a Terminator con guata y llorando como mujer, jaja. Tampoco es esa película con muchos péndex millonarios que se enfrentan a los ladrones pobres o a la niñera mala haciendo guerras con crema o con pintura azul y rompiendo las cosas que hay en la casa antes de aprender una importante lección de vida al final. No, esta película nada que ver.

Resulta que esta es de “ciencia ficción”. Pero sin robots que pasan el plumero ni espadas tubo fluorescente. Esta es la típica película del futuro donde todo es igual, pero está todo cochino y a lo más sale el medio plasma en una casa de gente pobre, o en la calle los paraderos de micros tienen comerciales con letritas y animaciones que se mueven como esos que ponen en la pantalla de la farmacia para que uno se tiente mientras espera que la señora de lentes se desocupe, y termine comprando anticonceptivos y/o un guatero de dos por uno.

El protagonista es el actor ronco ese que salía en la película donde la Erin Brockovich se metía con el Jordi Castell y la Natalie Portman era toda café con piernas, y los cuatro transmitían diecisiete horas, y se decían que se amaban y que se odiaban y la cacha de la espada (Zzz: The Movie). Ahora el compadre no le dice a nadie que la ama y anda metido en puros forros porque en el mundo no hay cabros chicos.

Esa es la gracia, que todos se volvieron estériles. (No explican por qué, así que no estén preguntando ni sean como la polola esa del compadre que no callaba nunca preguntando) Las rubias esas embarazadas que andan en el Parque Arauco y le faltan manos para afirmar guaguas. Las señoras sin dientes que tienen once hijos y más encima el río les lleva la casa en invierno. Todas ellas son estériles, TODAS, así que el mundo está en paz.

Claro, porque uno al tiro piensa que eso en teoría es bueno. Porque por ejemplo se puede ir al cine a ver una película para todo espectador y no se escuchan las preguntas idiotas ni las explicaciones de los papás nerviosos porque salió algo violento. También uno puede andar por el supermercado en paz, sin tener que esquivar a los péndex que se ponen a jugar con las pelotas de fútbol. En el MacDonald’s no hay que esperar porque a los enanos no les gusta el mono de la cajita feliz, y uno no se pone incómodo porque la vieja loca reta mucho a la guagua en el ascensor. Pero adivinen. Por eso me gusta esta película, porque hace pensar. Resulta que un mundo sin cabros chicos es MALO. (Spoiler).

Claro, porque significa que en algún minuto todos se van a morir y no va a haber nadie en el planeta y eso es mala onda porque nadie va a regar las plantas, va a estar todo abandonado, etc. En esta película la gente ya no hace testamentos y las empresas que venden seguros tuvieron que cerrar porque no tenían cómo meterle cuco a los clientes. Todos los que trabajaban en Disney están cesantes y los de Primonaty se volvieron Iglesia Evangélica. Los sábados y los domingos en la mañana no hay nada hay pura carta de ajuste en la tele, etc. Tampoco hay atados por el pase escolar, el día del joven combatiente los quioscos quedan enteritos y a los conciertos de reggeatón no llega nadie. (Bacán) Pero bueno, en general uno tiene que estar de acuerdo con que los cabros chicos igual sirven de algo y está bien que nazcan, aunque paremos igual con la leserita miren que los domingos no se puede ni entrar al mall y todos los extremos son malos.

En fin. Aquí en esta película hace rato que no nacen guaguas así que andan todos achacados y el mundo está todo brígido. Está lleno de terroristas, ponen bombas hasta por si acaso, están todos locos, y todo mal. (Todo). Para que se hagan una idea, el mundo en esta película es como la parte de las noticias que sale rapidito y que uno no escucha porque no es nada importante como la encuesta a los cabros chicos sin dientes sobre cuántos huevitos de chocolate encontraron el domingo. Esta película es esa parte de las noticias donde salen puros países en el desierto, con moscas y con tanques y tomas de muertos y de gente en camilla rezando en otro idioma con vendas en la cabeza.

En este mundo vive el compadre y es como el ex pololo de una minoca que es terrorista (Juliette More, la colorina pecosa esa que pasa llorando), pero de las buenas porque mata gente mala y porque sale en el poster. Por culpa de ella el compadre se mete en el medio tete porque le piden ayuda para meter de contrabando a una negrita que nadie cacha qué onda, hasta que se sabe la media papa.

No les voy a decir qué onda la negra porque no soy ningún hocicón y esta película hay que verla, pero apuesto que la comadre anda con antojo, la ropa le está empezando a quedar chica, anda pensando en nombres bonitos y en la micro le dan el asiento.

Eso es la película. A la negra todos la quieren agarrar porque obvio, todos quieren hacerse famosos, y pasa de todo. Hay persecuciones, escenas de guerra peores que las de Rescatando al soldado Private donde uno se muerde las uñas TODO EL RATO, y partes más emocionantes que no sé qué donde yo puro quería ponerme a llorar y que mi mamá me hiciera cariño. (Como una parte en que el compadre y la comadre van con la quetedije saliendo de un edificio y todos ven a la quetedije y todos quedan para dentro y nadie lo puede creer y la quetedije puro llora y no vuela ni una mosca, y eso que hasta dos segundos atrás todos se estaban matando, para que vean que no es tan mala onda todo, o sea hay esperanza, todo gracias a la quetedije). Maestra.

Otra cosa que me gustó es que todas las películas parecen película, pero esta no. Por ejemplo 300 (que es la zorra), uno cacha que tiene efectos especiales modernos, que los saltos son exagerados y que la sangre es hecha con un computador virtual. Uno se emociona porque lo que está viendo es bacán y se ve top. Pero esta otra a uno se le olvida que es película y los efectos especiales pasan TAN piola que uno tiene que meterse a ver las cuestiones que trae el DVD para recién cachar que tal cosa la hicieron así y esa otra la hicieron asá. Yo todavía no me la creo, y me acuerdo y me da el infarto al tromboso, y eso que la vi hace ratito.

Sin exagerar, les digo que esta película es un millón doscientas mil veces más la raja que la película autobiográfica actuada, escrita y dirigida por la raja, y que se llama LA RAJA: THE MOVIE (BASED ON A TRUE STORY). De hecho, yo estoy seguro de que los compadres que dan los Oscars no le dieron nada a esta porque quedaron tan para dentro que se les olvidó escribir y cuando les pusieron el voto para que hicieran la raya, lo único que les salió fue una lágrima de emoción que manchó por accidente la casilla de Los Infiltrados, de Éscor Cese. (Que igual es la raja, eso sí)

Afortunadamente, el próximo año los de los Oscars ya se van a haber recuperado y por fin le darán a esta película su premio. Van a estar tan achacados por el condoro que van a tener que inventar una categoría nueva para darle y esa categoría va a ser Mejor Película Ándate Cabrito Somos Tan Giles Que No Le Dimos Nada Antes Pero Ahora Sí Que Sí y Todos Los Demás Óscars Antes de Este No Valen Nada Hasta El Infinito Más Uno. Acuérdense de mí no más.

TODAS las estrellas que existen. (Calificación máxima)

© Hermes

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