REPORTAJE ESPECIAL: EL CINE CHILENO


Viene septiembre y eso significa que hay que querer a Chile más que los otros meses. Para promover el amor a la patria en todas partes la gente se disfraza de huaso, se comen cosas con mosca en el patio, el tío se emborracha y la tía llora, parte uno a la playa a ver el mar que tranquilo nos baña y lo más entretenido de todo, ve uno a los soldados desfilar con cara de estatua como si la guerra la fueran a ganar con la pura expresión. (Eso sí que sube el amor). En el colegio la profesora nos pidió un trabajo sobre lo que más nos gustaba de Chile, y cuando dije que lo que más me gustaba de Chile era el Hoyts y el MacDonald’s, ella dijo que debería ir a un colegio especial. (De genios). Cuando le pregunté “qué” ella dijo “nada” y me dijo que por último hablara del cine chileno. Yo como soy crítico famoso me gustan los desafíos y le hice caso. Como no quería hablar de las películas de a una las separé por géneros. Eso sí los géneros los inventé yo y a veces puede que una película tenga cosas de más de un género, así que no vayan al Blockbuster a preguntar tonteras. (Con este artículo sí que me gano un premio Apes, que significa “simio” en inglés)

1.- El Cine Marlene.

Antes para ver minocas con tacos gigantes, poca ropa y labios entreabiertos, no bastaba con prender la tele. De hecho, mi papá esperaba todo el día las noticias para ver el clip de la playa con Bikinis de esos donde no le muestran la cara a nadie, y eso pasaba en verano no más. (Pobre mi papá) Para enmendar esta injusticia, los peliculastas de la época juntaron a todos los caballeros que ahora salen en el programa de la noche y hacían películas con la cámara de video y en las casas de sus amigos. Eran para mayores porque decían garabatos todo el rato, y siempre había minocas por las que los personajes babeaban pero nunca hacían nada porque los sorprendía la esposa que era fea y que siempre la hacía la misma actriz (una vieja). Estas películas son muy chistosas y siempre tienen metáforas complejas sobre, por ejemplo, los vicios del ser humano y su relación con el medio ambiente (Cartagena Vice), o la ecología y la sociedad de mercado (Flor de Hotel).

El video club estaba lleno, y uno podía regodearse. Una de las que más me gusta se llama Los años dorados de la Tía Carlina y sale un ebrio (Ruperto) que presenta un acto donde salen puras viejas horribles, pero tiene de todo y deja un mensaje muy importante, que es que hay que aceptar a las viejas tal como son. La gracia además es que en esa época uno tenía que arrendar las películas para poder escuchar garabatos, no como ahora que uno arrienda películas para poder ver gente vestida y que no esté tomando, y descansar un rato el ojo.

Lo que sí después estas películas evolucionaron y ya no actuaba gente de Sábados Gigantes, sino que actuaba gente seria de esas que salen en la campaña política, como Tamara Costa. Entre ellas está por ejemplo El chacotero sentimental, que son tres historias por el precio de una, pero que siempre las interrumpe Chucky el muñeco diabólico, y que en esta película tiene micrófono. (Él es el director de la película y eso es artístico) Otra película del cine Marlene del nuevo siglo (etc) es una que se llama Sexo con Amor y que es la película que todo el mundo fue a ver para reírse de “cómo somos los chilenos”. Los chilenos, claro, somos todos unos pelmazos que no somos fieles, nos gustan los pepinos, solucionamos nuestros problemas desquitándonos con sobrinas en lavadoras, y cantamos canciones de Los Tres. Era divertido porque por ejemplo hay una parte en que Siro Shakiv está en la ducha y la esposa lo pilla jabonándose y en el cine se reían como tres pericos. Ahí uno se daba vuelta y los apuntaba con el dedo y decía “Aaaah, pillín, tú también te jabonai en la ducha, ¿ah?” y aumentaba la hilaridad de la experiencia. Estas películas en el fondo uno las ve porque muestran todo lo que en las teleseries pasa durante los comerciales, o cuando la cámara se hace para un lado y filma las cortinas, o cualquier otra tontera. Son para mayores eso sí, y da vergüenza verlas con la mamá. También en esta época hubo remakes, entre los que destaco dos. Uno es El Manso Asado, que es un remake de una película famosa sobre una fiesta, pero protagonizada por el Profesor Salomón en vez del inspector Cousteau, y dónde la fiesta se supone que era cuica pero igual parecía bautizo de domingo en la mañana. Y segundo, el remake que además es mi película favorita de este género, la incomprendida y subvalorada El cartero chifla dos veces. Esta película es remake de una de Jack Nicholson y se trataba de un cartero que, adelantándose al niñito susurrante, veía gente muerta. Claro que acá los muertos están vivos, son mujeres y usan ropa de café con piernas. O sea, está chilenizado. Además de eso tiene crítica social y al sistema, porque a un personaje le piden certificado de defunción para darle un préstamo. ¿Soy el único que encuentra que sólo por eso la película merece un Óscar vitalicio? Cien millones de estrellas.

2.- El Cine Flayte Fiction.

Como en Chile no hay gángsters cool de terno ni negros con medallones y metralletas, los peliculastas inventaron una nueva especie para poder matar gente: Los flaytes. Los flaytes son esos personajes que actúan los mismos de la teleserie, pero chascones, cochinos, vestidos con camisetas sin mangas, sin afeitarse y dicen muchos garabatos, pero bien moduladito todo. A veces sacan una pistola y roban, y también se curan y se drogan. La primera película Flayte Fiction de Chile se llama El chacal de Nahueltoro y era como un capítulo de La Vida es una Lotería de Carlos Pinto, pero en blanco y negro y con un señor que no sabía hablar. Es muy terrorífica y da susto, porque parece que la hubiera filmado el protagonista, soplándole él mismo las indicaciones al director de foto. (El director de foto es el que maneja la cámara. Tiene un monóculo y todo lo revisa con una cosita que se cuelga al cuello) Lo malo es que no sale ningún chacal y uno se siente estafado, pero al final la película tiene un importante mensaje y es que no hay que gastar plata en programas de alfabetización a los condenados a muerte, porque es como echarle bencina a un auto que no tiene ruedas. Es brillante y se hizo cuando en Chile no había ni cine. (La daban por radio)

Hay otra película donde los flaytes son varios, viven en una población y no hacen nada pero comen dulces con indecisión (Caluga o menta). También hay otra donde un flayte de treinta años es escolar (los flaytes repiten curso) y habla doblado al español (Johnny Cien Pesos). Esa película es genial porque sale la presidenta haciendo de escolar. (También hizo de Sor Teresa de Calcuta, o sea, lo hizo todo y demostró que se la podía, por eso todos votaron por ella). En esta película hay mucha acción, pero nunca pasa nada, y al final el protagonista no quiere que le hagan daño así que se pega un balazo. Otra película de Flaytes genial es Los Debutantes, porque son como tres historias en una sola, y las tres tienen en común que no pasa nada. Ahí se nota que los peliculastas vieron Plop Fiction y quisieron hacer un homenaje, pero en Chile. (“Homenaje” es como robar ideas, pero bien serio y dando entrevistas con un poster gigante atrás) En vez de Nicolas Cage bailando twist pusieron a la minoca de la teleserie bailando con un bikini de crema. Y en vez de estilo pusieron a la minoca de la teleserie bailando con un bikini de crema. Otra de mis favoritas es Mala Leche, que ojalá hubiera venido con subtítulos porque está hablada en ese otro idioma del país Conchumarelandia. Esta película es muy real porque al director se le ocurrió una vez que lo asaltaron y decidió hablar del mundo de los delincuentes gracias a su experiencia, lo que es como hacer una película sobre los dentistas porque una vez te salió una caries. (Son chistosos los directores). Mi película favorita de este género es un empate entre Taxi para tres, porque sale El Malo de Venga Conmigo y el caballero de las teleseries que habla en FM, y Azul y Blanco, que hasta tenía cameo de Marcelo Salas y que también tenía al Malo, pero ahora era de una barra brava que quería matar al DJ Billy porque estaba enamorado de Tamara Costa. O sea, como Romeo y Julieta, pero con Billy y Costa. La zorra.

3.- El Cine Pin-8.

Mi mamá siempre me cuenta de la época en que el país estaba “en guerra” y que entonces los chilenos se dividían en dos bandos. A unos les gustaba todo y a los otros no les gustaba nada. Los que no les gustaba nada reclamaron y empezaron a hacer las cosas a su pinta, y ahí los que les gustaba todo se transformaron en los que no les gustaba nada y así… Afortunadamente esa época pasó y ahora a nadie le gusta nada, todos están chatos y prefieren quedarse en la casa viendo a la Marlene con la boca entreabierta y no hacer nada. (Eso se llama “estabilidad”) Y de esa época salieron películas donde no pasaba nada, pero donde actuaba gente que reclamaba y lloraba y decía cosas que en las películas dan sueño.

Mi tío veía esas películas y se indignaba porque decían palabras absurdas como “exilio”, “dictadura”, “detenidos”, “desaparecidos”, etc. Mi tía (que lo amaba) se ponía feliz porque decían palabras llenas de sentido como “exilio”, “dictadura”, “detenidos”, “desaparecidos” y etc, y siempre era una lata ver esas películas con ellos porque siempre terminaban peleando y yo despertaba sobresaltado. Estas películas son muchas, como La frontera, que era de un señor que era como el hombre increíble porque había sido condenado por un crimen que no cometió, y que llega a un pueblo (que es una lata) donde no pasa nada y él se enamora, etc. Salen muchos ebrios y actúa gente fea, pero parece que se ganó un premio en Cuba. (Si el protagonista se hubiera transformado en el hombre increíble hubiera sido la zorra).

A veces los peliculastas deciden que el protagonista sea un niño para que pueda preguntar cosas tipo “¿Papá? ¿Por qué en Chile desapareció gente?” y así manifestar su punto de vista sin que los viejos reclamen, porque les daría plancha protestar por culpa de un niñito, y además así le hablan a las nuevas generaciones. En todas estas películas actúa Tamara Costa y todas tienen importantes mensajes, como por ejemplo, que es mejor la caca que el pichí (Gringuito), o ese otro mensaje que no me acuerdo (Amnesia). Mi película favorita de este género es lejos Machuca, porque actúa esa niñita con la cara rara que le quiere quitar el record Guiness a Tamara Costa por Mayor cantidad de película chilena en la que encarna a alguien que llora y porque tiene una escena genial en que Machuca con el pecoso le pegan a Mi Pobre Angelito, que es el cuico del curso y se burla de Machuca porque es negro y su mamá es Tamara Costa. Esa película la dirigió Ed Wood, que en una revista fue elegido como el mejor peliculasta de cine de la historia. (La gente salió a celebrar a la plaza Italia y rompieron los paraderos de pura felicidad)

4.- El Cine Fondarth.

Chile también tiene Cine Arte, y como somos un país desarrollado, el presidente da una beca (la beca Fondarth) para todos los cineartistas que no tienen plata para que hagan sus metáforas y no se frustren. Estas películas son las que se ganan premios en todas partes (menos en Chile), y que tienen directores talentosos que estudiaron cine en universidades taquilla (de otros países que no son Chile). Siempre actúa Tamara Costa o su equivalente Bianca Levís, que es como igual que la otra pero con cara de más cuica, así que se amplía el espectro de personajes que pueden hacerse, y en vez de tener sólo a una niña pobre que llora, tenemos además a una niña cuica que llora. Estas películas siempre dan sueño y terminan sin que pase absolutamente nada, y uno se llena de orgullo patrio. En este género siempre pasan cosas raras pero uno frunce el ceño y se sube los lentes asintiendo con parsimonia, porque sabe que lo que importa de la película es el contenido y qué rico que el gobierno apoye las iniciativas de, por ejemplo, esa película de la comadre (Daniela Castillo) que se robaba unos audífonos y andaba por la calle creyéndose Double Dragon y haciendo nada salvo seguir al dueño de los audífonos (Play, porque era fanática del play) También está esa otra película que critiqué en el mejor blog del universo (el mío) que se trataba de una familia donde todos hablaban cosas profundas y que se filmó con una handycam y con puros primerísimos primeros platos tiritones y fuera de foco, porque eso es más real. (La sagrada familia).

Otra es una donde actúan sólo dos personajes (Benjamín Vicuña y Bianca Levís) y lo único que hacen es (spoiler) Snu Snu y hablar tonteras (fin del spoiler). Se llama En la cama y a todos los jóvenes de Chile les gustó porque reflejaba sus grandes aspiraciones en la vida: ser como Benjamín Vicuña y/o Bianca Levís. Esta película se ganó un Óscar en España parece a la mejor historia hecha con presupuesto literalmente inferior al vuelto del pan. (El año anterior el mismo director se había ganado ese mismo premio con la película videoloco de la novia enojada que salía a vengarse: Kill Bill: the home video. Protagonizado por Bianca Levís, parece).

También hay películas que hacen pensar y se tratan de gente que hace películas, que según los peliculastas son los personajes más interesantes del universo. Una película Fondarth de este tipo es esa que se llama Y las vacas vuelan que fue tan exitosa que hasta sacaron una segunda parte. (Las tortugas también vuelan). Otra película que hacía pensar mucho era esa en que Benjamín Vicuña era un artista incomprendido que lo odiaba todo (Se Arrienda) y que le llegó a todos los que la vieron, porque todos entienden lo que es pasar los treinta y depender del papá para poder ser un músico exitoso. (Las películas Fondarth son todas universales) La película que más me gustó de esta categoría es Fuga donde actuaba el que sale en los posters de Me fascina Ripley con su guagua y aquí veía pianos con sangre que caían en cámara lenta porque estaba loco y eso es lo que ve la gente loca. (Aunque me dormí y no recuerdo si se fugaba o no. Igual era la zorra). Otro loco que veía mucha sangre en cámara lenta era Jack Nicholson, en esa película del escritor que se volvía loco porque le daba un calugazo a una vieja horrenda. (Mejor imposible). (Nota: Si Jack Nicholson hubiera visto Los años dorados de la tía Carlina hubiese aprendido a aceptar a las viejas tal como son)


5.- El Cine Sáiens Fíkchon.

Porque Chile es grande y pucha que es linda mi tierra, también tenemos películas con efectos especiales modernos y chorezas del After Effects (un computador). Estas películas las empezaron a hacer incluso antes de que existieran los computadores y la primera es Hay algo allá afuera donde lamentablemente no había nada allá afuera y a la salida tuvieron que devolver la plata. Se trataba de dos personajes que hacían Snu Snu y se pasaban rollos y no sé qué más porque la tuve que adelantar.

Después siguió La Rubia de Kennedy, que se trataba de Marilyn Monroe que era fantasma y atacaba al protagonista, pero no hacía nada porque justo antes de atacar desaparecía. En esta película también hablaban de los mitos urbanos, pero faltó la escena en que un personaje comiera Petas Zetas y Coca Cola y le explotara la guata, así que cien estrellas menos por crear falsas expectativas. (Después hicieron una película gringa que cometió el mismo error).

Justo en esta época había un niñito que en el colegio lo molestaban por Gótico y que después creció e hizo Ángel Malo, una película que no entendí pero que actuaba Bianca Levís haciendo de fantasma y/o asesina que acosaba a los compañeros de colegio que le decían nerd y uno ya sabe lo que pasa cuando a alguien le dicen nerd en una película de terror: el nerd va a encontrar un cuchillo/poderes mentales/monstruo servil/libro de hechicería/disfraz y va a dejar la mansaca. (Yo preferiría ser nerd de una comedia, porque ahí por lo menos voy a estar rodeado de minocas guapas y se va a escuchar música oreja de fondo todo el rato y al final voy a madurar). A este director le fue tan bien con esta película que después pidió un Fondarth para hacer otra, ahora con vampiros (Sangre Eterna) y con una actriz que buscaba una oportunidad en el mundo del cine: Bianca Levís. La película era extraña y uno se moría de susto pensando que esas dos horas las pudo haber gastado junto a su familia en lugar de estar viendo la película. (Si uno tiene cáncer por ejemplo, esas cosas dan más miedo), pero hay que aplaudir el logro del director porque la película tenía harta sangre y era eterna.

Dentro de este mismo género habría que poner a Kiltro porque todos saben que en Patronato nadie sabe Karate. Mi película favorita de este género es Promedio Rojo, porque tiene cualquier efecto moderno y me llevó a un mundo de fantasía donde los jóvenes realmente se comportan como los pelmazos que aparecen en esta película. Además tenía verdaderas joyas de la ciencia ficción, como por ejemplo que la lectura de cómics te va a ganar el corazón de la media mina española, o que Benjamín Vicuña es malo.

Bueno, tengo que terminar el trabajo, así que dejaremos pendientes otros géneros como el Cine Costumbrista Paseo Ahumada (Cementerio P’al Pito III o Volver al Paseo Ahumada I), el Cine Porno Vergüenza Ajena (Hanito el genio del placer), el Cine Vergüenza Ajena a Secas (Takilleitor), o el Cine Obras Maestras (…). Cuando terminé de ver todas estas películas me sentí tan chileno que me dieron ganas de salir a la calle a inundar un paso bajo nivel y pasar en triciclo llevando a una viejita para salir en las noticias, y decir mirando a la cámara lleno de orgullo, el chilenísimo y ferviente grito de guerra Long Live Chile, shit!

© Hermes

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