Santiago Violenta.

No exagero, cabros: Santiago Violenta es la mejor película de lo que va de 2015, lejos. Se trata de tres amigotes (el loco ese cara de comadreja, el otro ese de las teleseries, y uno que no cacho) que quieren hacer una película llamada Santiago Violenta así que de entrada prepárense que esta es de esas películas sobre gente que les gustan las películas, hecha por un compadre que le gustan las películas y definitivamente hecha para aquellos que nos gustan las películas.

Y bueno si conocen al peliculasta Ernesto Díaz Espinoza entonces saben qué tipo de películas son las que le gustan a él: De acción y artes marciales, setenteras con banda sonora de películas de negros, muy sangrientas y muy pirujas, etc. Ustedes saben, el tipo de películas que también ama Tarantino, y que él también homenajea a su manera.

De qué se trata: Después de fallar consiguiéndose financiamiento para su película, los amigotes se van de carrete, y en el camino de vuelta a la casa son testigos de una balacera en que unas comadres brígidas tiran un bolso detrás de una pandereta en la calle. Al otro día deciden ir a sapear para ver si consiguen algún botín bueno, pero sorpresa. El bolso no tiene lo que ellos esperaban. No quiero contarles mucho spoiler así que solo diré que aquí empieza un constante corre-que-te-pillan-los-flaitongos que termina llevando a los tres amigos por aventuras y balaceras varias, siempre manteniendo lo importante de fondo: El amor por las películas y el amor por los amigos.

Me gustó caleta esta película, cabros, no les voy a mentir. Me sorprendió a cada rato, me hizo reír mucho (mucho), y mi respeto creció todavía más por este compadre que a mi gusto es uno de los peliculastas chilensis más maestros que existen y debería cambiar su nombre oficialmente a Pulento Díaz Espinoza. A todos nos gustan sus películas con Marko Zaror, obvio, pero en esta etapa en que ya lleva dos películas sin el Care Moai se nota que el amigo puede brillar solito, y que todo el humor que hemos visto en sus películas (especialmente en Mirage Man) no fue un accidente.

(Cáchense el medio homenaje que le voy a hacer a Pulento Díaz Espinoza en el siguiente párrafo)

Este compadre para mí es como Wes Anderson. Tiene un estilo tan vistoso, que para muchos es re difícil ver más allá del estilo. A algunos puede chatearle tanta referencia y recursos de otras películas como la moda o la música, pero la verdad es que detrás del estilo hay unas ganas por mostrar personajes únicos con historias cuáticas, y un sentido del humor increíble. Y tal como los gringos nunca consideran a Wes Anderson cuando hablan de las mejores comedias, acá en Chile pasa lo mismo. Para todos las comedias chilensis son esas en que actúan los de El Club de la Comedia y/o las comedias románticas como las de Sebadilla y/o Nicolás López. Pero el mejor peliculasta haciendo comedias es este compadre, que en pleno tiroteo o persecución tiene diálogos más graciosos que cualquiera otra comedia en toda la película (“¡Guárdate las Condorito mejor, andai más fome que la chucha!” es uno de mis favoritos de esta. O toda la secuencia del “video de matrimonio” que hace el amigote peliculasta).

Yo soy de los que se rió mucho con Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta y esta otra no fue la excepción. Y es un humor muy original, que quizás no resultaría en otras películas fuera de este universo, con mucho personaje secundario divertido con su propia historia resumida en un par de líneas. Igual que el humor de Wes Anderson. Único. Muy chileno, y muy Pulento Díaz Espinoza a la vez. Felicitaciones. El “Kalule” de Matar a un hombre aparece acá y en una pura frase se transforma en un matón más entretenido que el de cualquier película de acción. Ojalá haber sabido más de ese personaje. La raja.

Sobre la acción tampoco tengo quejas. Hay mucho balazo digital que no convence mucho y nada de kung-fu, pero las peleas maleteras y desesperadas, junto con las persecuciones, están muy bien, y no se echa de menos a ningún campeón mundial de artes marciales (no le cuenten que dije eso o me va a pegar). Y no me acuerdo de ningún plato secuencia tan bueno en otra película chilensis como el que aparece en esta. Children of Men arruinó los platos secuencias para siempre, y ni el de True Detective consigue ese nivel de adrenalina y maravilla fliméfila, pero qué emoción ver uno en Chilito, tan bien armado y tan bien hecho. No sé cuánto dura (ene), pero pasan una cantidad impresionante de cosas, y termina incluso con una referencia muy divertida a Perros de la Calle. La zorra. Me dan ganas de ir al hotel donde transcurre casi toda esta parte, porque siempre he pasado por fuera, y nunca imaginé que era tan buen lugar para una película como se ve aquí.

Al final eso es lo que le gusta a uno en las películas. Cuando se nota que los que la hicieron se sacaron la cresta trabajando y cuidaron todos los detalles posibles, al nivel que lo hace este compadre. No es perfecta la película, y hay cosas en la historia que no me convencen nada (no sé si soy fan de ese giro que hay casi al final, por ejemplo), pero es bacán ver a un director que se DESCRESTA DIRIGIENDO TODOS LOS ASPECTOS POSIBLES de un flim.

No sé todavía qué tan arriba está Santiago Violenta en mi ranking personal de películas de Pulento Díaz Espinoza, pero estoy feliz con toda la evolución que ha mostrado el compadre. Ahora tiene mucho más clara su onda, y sus películas no son tan mutantes como antes. Bueno, en verdad siguen igual de mutantes, pero son cada vez más un mutante que se para solito, sin que todo ese estilo que tiene en el ADN se trague la película completa. Es un poco enredada mi metáfora pero yo sé que me van a entender.

Ahora quiero puro ver la película con la que vuelve a juntarse con el Marko Zaror: Redeemer. Los gringos que ya la vieron dicen que está filete. A ver si después de esa me hace caso y le hace una película a Gina Carano. Yo se la escribo gratis, solo pido un cameo en que la comadre me haga una llave de cachete.

Vayan a ver Santiago Violenta, lo van a pasar la zorra. Cuatrocientos millones doscientas mil cuatro estrellas y un Wes Anderson Award a Pulento, por ser más que su estilo aunque nadie se dé cuenta. (Aún).