ODT: Cat’s Eye.

Yo cacho que a Stephen King le gustan los gatos. Hizo Cementerio Maldito donde un gato era malo, cierto, pero todo lo que pasa en esa película era por amor al gato. También hizo esa película Sleepwalkers donde los gatos eran los únicos capaces de ver a los monstruos feos y los únicos capaces de hacerles daño, así que eran los héroes. Y también hizo esta otra Cat’s Eye (1989) que son tres historias que ve un gato callejero que anda viajando por la ciudad, y que al principio de la película lo persigue el perro Cujo y casi lo atropella el auto Christine. La dura, es como si el gato viviera en la Avenida Stephen King, apuesto que el gato venía de ver a su abuelita en el Cementerio de Mascotas y alojaba en el Hotel Resplandor y lo cuidaba la enfermera Misery, etc.

La primera historia se trata de James Woods (Los Simpsons) que quiere dejar de fumar así que va a una agencia que promete tener el medio sistema para comseguirlo. Y obvio, si la agencia es terrible brígida y se dedica a seguir a la gente y a repartir los medios castigos a los que los pillan fumando. Esta agencia es bien The Game, saben, y no tienen ningún problema en hacer sentir a los clientes paranoicos, seguirlos día y noche y secuestrarles a las esposas para torturarlas.

La segunda historia se trata del compadre de Y… Dónde está el piloto que se mete con una loca casada, y el esposo de la loca es un mafioso apestoso bueno para las apuestas. El mafioso obviamente descubre que la esposa lo está gorreando con Ted Striker, y lo captura y le ofrece una apuesta: O paga por sus crímenes, o se da una vuelta completa por la cornisa de un edificio alto con todo el vértigo y el suspenso y la paloma picoteándole los tobillos en el peor momento. Ustedes saben cómo son las cornisas.

Y la tercera historia y final es de la Drew Barrymore péndex que la ataca un monstruito horrible que vive en las paredes de su casa y que quiere robarle el aliento, porque el aliento de Drew Barrymore péndex es un gran bien económico entre los monstruitos o qué sé yo. La comadre le tiene miedo al monstruito y le pide ayuda a los papás pero los papás no creen en tonteras así que la dejan sola y desamparada. Y es aquí donde el gatito entra en defensa de la comadre y se enfrenta cuerpo a cuerpo con el monstruito. Increíble.

Es bien rara esta película, qué quieren que les diga, cabros. Las historias no tienen nada de sobrenatural (salvo la del monstruito) y son más onda Alfred Hitchcock Presenta que Dimensión Desconocida, ustedes cachan. También hacen cosas muy extrañas para mantener al gato metido en todas las historias aunque sólo es importante en la tercera. En la primera historia usan al gato para demostrar el cuarto de tortura donde van a meter a la esposa de James Woods. En la segunda lo usan para establecer que el mafioso es fanático de las apuestas y hacen que el gato cruce una calle peligrosa en cámara lenta (el mafioso apuesta que no lo atropellan y gana [spoiler]). Pero entremedio de las historias muestran al gato teniendo visiones en que la Drew Barrymore se le aparece y le pide ayuda. Digo, todos los fanáticos de Stephen King saben que el compadre AMA meter personajes con poderes mentales, pero esta debe ser la única donde el personaje con poderes mentales es EL GATO. Puede que sea la niñita la que tiene poderes y le manda los mensajes al gato, pero la niñita se entera de la existencia del monstruito cuando el gato ya está con ella, así que no es eso, nerds. Es el gato.

Y ya que estamos hablando de dignidad Hollywoodense para los gatos, tengo que advertirles que esta película la tiene pero eso no significa que no maltraten al pobre gato. La escena en que lo electrocutan y lo hacen saltar es bien terrible de ver porque se nota que el pobre gato lo está pasando pésimo. Obvio que no lo electrocutaron, pero las chispitas de los efectos especiales de electricidad lo hacen saltar tres metros y el pobre con infarto. También cuando lo hacen cruzar la calle y hay un choque múltiple detrás de él, se nota que el pobre gato va corriendo por su vida y no puede creer la mansaca que está quedando. Y en cámara lenta.

Pero cuando finalmente llega a la casa de la Drew Barrymore esta película es la zorra misma, qué quieren que les diga. La péndex lo único que quiere es tener un gato, pero los papás no la dejan porque creen que el gato es violento y es muy cochino y es muy tracionero, porque los papás están influenciados por tanta película Hollywoodense sobre gatos. Y lo peor es que empiezan a echarle la culpa al gato de los crímenes que comete el monstruito, por lo que esta historia es prácticamente El Fugitivo, pero con gatos y monstruitos en vez de Harrison Fords y mancos. También tiene la típica escena en que el papá le asegura a la péndex que los monstruos no existen y después, ustedes cachan. Igual que en Aliens y en Cujo, que es de este mismo director. Y de Stephen King también.

Los efectos especiales modernos de esta historia son a toda zorra también. No se ven reales porque obvio, pero hay que reconocer que el diseño del monstruito es a toda zorra. Y hay que destacar que lo diseño Carlo Rambaldi, un señor que murió hace poco y que también hizo el Alien, E.T., y el King Kong viejo. El monstruito aparte de ser horrible Nivel Primo Feto en Foto del Carné se mueve increíble, y hace gestos, y muestra los dientes. También tiene efectos especiales a la antigua para mostrar al monstruito, y es obvio que pusieron a un señor disfrazado en una pieza con juguetes y muebles gigantes, y se ve bacán. Falso, pero bacán. Y también es muy graciosa, sobre todo por la personalidad del monstruito, que es todo torpe y gruñón. No si amé esta historia, ni les explico.

La escena más desesperante es cuando la mamá de la péndex lleva al gato al veterinario y lo deja ahí para que lo sacrifiquen, pero el gato quiere puro ir a defender a la péndex y se libera, y atraviesa toda la ciudad para pelear con el monstruito. No da nada de miedo y es bien estúpida, pero es entretenida y emocionante, y si tuviera un hijo le mostraría esta película para que aprenda a querer a los gatos. Así que trescientos millones novecientas mil dieciocho calabacitas y un Whiskas Award al gatito por ser tan aperrado (paradoja). Ahora que Hollywood haga cien millones de películas como esta y quizás empiece a reivindicarse con los gatubelosos.

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