ODT: Re-Animator, desde el FICV.

Los del Festival de Cine de Valdivia se las mandaron. En serio. Porque este año aparte de tener las diez millones de películas que tienen siempre sobre personajes perdidos que vagan por las ciudades/campos/desiertos y hacen pensar cosas profundas, se les ocurrió inventar una sección nueva (llamada Totalmente Salvajes) que le lleva puras películas viejas cuáticas y proyectadas en 35mm., que es como Dios le dijo a Adán que debían verse todas las películas (está en la Biblia búsquenlo).

Como los del FICV saben que hago ODT, decidieron incluir no sólo películas de terror sino además películas de terror maestras de mis favoritas de todos los tiempos. Y ayer le tocó ni más ni menos que a H.P. Lovecraft’s Re-Animator (1985), que es de esas películas que todos deberían haber visto, y que deberían mostrar en el Jardín Infantil, porque es fundamental para la educación más que Robinson Crusoe, Pimpinela Escarlata y Sub-Terra, en mi opinión.

(Antes de hablarles de la película y de la experiencia como Dios manda, les voy a contar algo que me pasó. Estaba haciendo fila para entrar a ver una película francesa profunda, y una comadre estaba toda en shock sentada en el suelo hablando por teléfono. Tenía los ojos vidriosos y estaba tiritona, pero no le había pasado nada malo como pensé al principio. La comadre estaba emocionada no más, porque había visto una película increíble. Y lo que contaba por teléfono para explicar su emoción era esto, lo juro por Dios. Dijo la comadre:

– Estaba en un estado entre la vigilia y el sueño, y debido a eso el personaje se apoderó de mí. Me sentía poseída, yo era el personaje.

No pude evitar mirarla y a la comadre como que le dio vergüenza porque siguió hablando pero despacito, y yo quedé pensando que qué heavy ver una película así. Ojalá no haya sido Kramer la película porque te encargo la personalidad múltiple, pero igual admiro que una película te afecte tanto. Aunque pensándolo bien, ver una película “un estado entre la vigilia el sueño” es ESTAR QUEDÁNDOSE DORMIDO y esa la hago siempre, así que no vengas a ponerle color, comadre. Estabas cabeceando, admítelo. Ya eso no más).

Re-Animator es una película ochentera sobre un científico loco igual a Jim Carrey Joven que inventa el líquido fosforescente verde ese de las pulseritas de Año Nuevo (sangre de Depredador) que tiene uno uso mucho más brígido que simplemente hacer que los tontorrones se pongan las pulseras fosforescentes en las orejas para hacerse los chistositos. Y ese uso es ni más ni menos que re-animar a los muertos y transformarlos en zombis furiosos buenos para hacer fuerza, onda Hulk.

El científico loco llega a una escuela de medicina y ahí al tiro se lleva mal con el decano de la morgue, que es un viejujo que estoy seguro es el padre biológico de Largo de Los Locos Addams. El doctor Largo odia al tiro al científico loco, y se echan las medias focas, porque el científico loco acusa a Largo de plagiarle los teoremas de la medicina forense biológica neurofísica a otro doctor, y puro se muestran los dientes. Pero esto no es Grey’s Anatomy aquí lo importante es que el científico loco tiene la pócima fosforescente para resucitar muertos, y esa es la gracia.

Un día Científico Loco convence a su compañero de que lo ayude a experimentar con muertos reales de la morgue, y el otro acepta porque no puede creer que Científico Loco puede resucitar muertos (se lo demuestra resucitándole el gato). También porque el Científico Loco lo amenaza con contarle al director de la escuela que se está agarrando a la hija. En fin, puro cahuín de doctores. Cuento corto: Los giles resucitan a un zombi musculoso que deja la grande y que MATA al director de la escuela. Y para seguir embarrándola, le aplican pócima reanimadora al pobre viejo, que de ahí en adelante queda como zombi demente toda la película y todo mal.

Pero lo mejor de la película es la rivalidad entre el Científico Loco y el doctor Largo. Se odian tanto, que obviamente llega el momento en que el doctor Largo se quiere apoderar de la pócima, y el otro le corta la cabeza y después le resucita la cabeza y el cuerpo por separado, porque es científico y quiere saber qué pasa. ¿Y qué pasa? Pasa que el doctor Largo se convierte en uno de los malos más increíblemente la zorra de la historia de la humanidad, porque básicamente es una cabeza que su propio cuerpo anda trayendo para arriba y para abajo. Y es depravado, más encima, porque quiere con la hija del director y se la jotea de la peor manera posible. En serio, si ya un jote es charcha imagínense un jote que es una cabeza suelta resucitada que habla y que es transportada por su cuerpo zombi sin cabeza. Entre eso y los maestros de la constru chilensis yo cacho que mejor ellos, o no.

¿Y saben qué? Antes encontraba que esta película era la zorra, pero ayer la encontré IMPRESCINDIBLE. Verla en el cine (lleno), en una copia en 35mm (impeque) y con puros nerds (nerds), me hizo apreciarla mucho más, la encontré más chistosa, más sangrientosa, y demasiado divertida. También es de esas películas que sorprenden por lo ingeniosas y asquerosas que son las escenas sangrientosas, y con las que uno grita, se ríe y se sorprende por lo maestros que son los peliculastas, todo al mismo tiempo.

También debe tener uno de los momentos más MAESTROS de todo el cine de terror universal del mundo, y es cuando el Científico Loco se enfrenta al Doctor Largo al final de la película. El doctor Científico Loco le dice al otro que tiene un plan, y Doctor Largo contesta: “También lo tengo YOOO”. Lo que pasa ahí es tan pero tan bacán que para mí uno de los momentos más Ándate Cabrito del terror mundial, y el que diga que no, está loco y no lo quiere ni la mamá. Me dio gusto fliméfilo en el alma anoche cuando llegamos a esa escena y todo el mundo hizo “Oooooh”. ¿Y después? Zombis eufóricos atacando por todas partes, zombis dementes recapacitando, cabezas volando, tripas ahorcando gente, ni se imaginan. (Fui vago por si alguien no la ha visto todavía, pero los que ya la vieron: Oh my God, sí o no).

Viéndola anoche también me di cuenta de lo mucho que agarró Cementerio Maldito de esta película. Son muy distintas porque esta es más al chancho y la otra es más dramática y más real, pero las dos tienen la resurrección como la barrera que no hay que cruzar, las dos tienen un gato satánico que primero se muere y después vuelve agresivo, y las dos tienen personajes mermelada intentando solucionar las cosas usando justamente lo que ha provocado todos los problemas desde el principio. Incluso el final es prácticamente igual, aunque me quedo con el de Re-Animator porque se ve tan maestro en la pantalla. Y por la música de Richard Band, que aunque es copiada de Psicosis, es increíblemente maestra en este contexto resucitatorio morguístico, ustedes cachan.

(Metáfora: La música de Richard Band de Re-Animator es como si hubieran agarrado la música de Psicosis, le hubieran aplicado la pócima fosforescente y la música hubiese despertado con las venas hinchadas, gritando, y con baterías y ruidos ochenteros. A toda zorra).

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Y ya, me tengo que ir a ver otra película ahora así que la voy a dejar hasta aquí. A Re-Animator le doy ochocientos millones setecientas mil dos calabacitas y un Frankenstein Award a los doctores, por su invaluable labor en el campo de la medicina post-mortem.

Ah y si andan en Valdivia, entre hoy día y mañana van a dar Evil Dead 2, Quién Puede Matar a un Niño y Don’t Look Now, todas en 35mm. Averigüen horarios y allá nos Belmont.

¡Hasta mañana! ¡Todavía queda ODT para rato!