Prometeo.

Bueno, lectores maestros. Llegó el momento. Hablemos sobre Prometeo, ¿les parece? Pero hablemos con todo, nada de ir pisando con cuidado para no embarrarle la onda a los que no la han visto. Como ya escribí un post sin spoilers con las 9 cosas que hay que saber antes de ver Prometeo, ahora me voy a ir de tarro pero heavy y voy a contar todo lo que pasa en la película. Sí, señores. Esta será una crítica hocicona, porque para explicar bien las cosas que me gustaron, las que no me gustaron (y por qué) tengo que entrar a picar. Así que ya saben. Si no han visto la película lean el otro post mejor, vayan al cine, y a la vuelta hablamos. Advertidos están. Nos fuimos.


OYE EN SERIO SPOILERS

Prometeo se trata de un pelado albino fisicoculturista (PAF) que llega a un planeta desierto lleno de cataratas y piedritas, todo lindo, lindo. El PAF entonces saca un petróleo cuático, se lo toma y se muere, haciendo que su cadáver PAF caiga al agua y la contamine con sus células de PAF. Al principio pensé que el PAF andaba haciendo turismo aventura y que tenía cero conciencia del impacto en el medio ambiente, como los franceses pelmazos que hacen fogatas en las Torres del Paine, ponte tú. Pero cuando el camarógrafo se metió por las venas del PAF y se vio el ADN mutando y toda la onda microscópica, me di cuenta de que en verdad la escena es sobre el origen de la vida en la Tierra, porque esta es de esas películas medio existenciales que parten en el pasado pero heavy, como 2001 Odisea en el Espacio, o El Árbol de la Vida, o Transformers 2.

De la muerte del PAF saltamos chorromil millones de años en el futuro (igual que en 2001), y vemos a Lisbeth Salander Sueca estudiando pinturas rupestres, porque según ella las pinturas rupestres esconden la media papa, y son mucho más que cómics prehistóricos sobre palitos cazando un buey. Lisbeth Salander Sueca se pone toda feliz con su descubrimiento, y ahí vamos por fin al espacio sideral y a la nave Prometeo. Porque, verán cabros, la papa que escondían las pinturas rupestres es que los seres humanos en verdad venimos de los extraterrestres PAF, y en las pinturas hay escondido un mapa que muestra EXACTAMENTE dónde encontrar a los extraterrestres PAF. Y los humanos quieren ir a saludar, a sacarse fotos y a preguntar así como quién no quiere la cosa “Oigan PAFs y así por ser ¿por qué nos crearon? ¿Ah?”. Heavy.

Paréntesis para contarles una historia de mi vida real verdadera. En serio: Una vez cuando estaba como en cero básico le pregunté a mi profesora de Religión si era posible que Dios y los ángeles y todo eso fueran en verdad extraterrestres, porque siempre en la Biblia hablaban de cosas como fuego en el cielo, o carros que volaban, etc. Se lo escuché una vez a un amigo medio hippie de mi viejo y rallé la papá. Yo mismo tenía evidencia de la posibilidad, como que Jesús había resucitado igual que E.T., y también tenía el poder de sanar aunque sin dedo luminoso. Le dije a mi profe además que si en la época de Jesús hubiera habido bicicletas, demás Jesús hubiera hecho volar una delante de la Luna, etc. Yo en verdad me creía esta teoría y quería saber en serio qué opinaba una experta en Dios como mi profe de Religión. Y cabros, la respuesta de mi profe fue TAN PERO TAN MALA ONDA que me dio vergüenza volver a DECIRLE siquiera la teoría a alguien. Me dijo que era la pregunta más IGNORANTE que le habían hecho en su vida, que sólo un analfabeto preguntaba ese tipo de cosas, y me dijo que si volvía a preguntar algo así me iba a mandar a la inspectoría por sin respeto. Lo juro. Hasta el Milodón Becerra se rió de mí ese día porque era la primera vez que los profes trataban de tonto a otro alumno que no fuese él. Y ahí quedaron todas mis aspiraciones cósmicas espirituales. Me acuerdo incluso después haberme sentido culpable y haber rezado para pedir perdón porque en esa época le tenía miedo a Dios. Pero bueno, ahora le tengo miedo a otras cosas, y existe ese documental Ancient Aliens del History Channel que se trata justamente de eso. Y Prometeo. Y la película Misión a Marte. Y el capítulo ese de Futurama. Así que profesora de Religión: Guaja. Si no me hubiera basureado tanto quizás yo hubiera seguido investigando mi teoría, y hoy día sería más influyente que Salfate. Pero no, tenía que reprimir la imaginación de un lactante, ¿cierto? Conclusión: la Religión es mala. Fin de la historia real.

La misión de la nave Prometeo entonces es ir al planeta a buscar a los PAFs y saber de una vez por todas la respuesta a las preguntas profundas de la galaxia. Y aquí es importante quiénes son los tripulantes de la nave.

Está obviamente Lisbeth Salander Sueca con su pololo, que son los que han estudiado las pinturas rupestres de la Tierra y son los ignorantes analfabetos sin respeto de esta película según mi profesora de Religión. Ellos son los que están convencidos de que nuestros creadores son los extraterrestres y nosotros les creemos porque no somos profesores de Religión y porque vimos el principio de la película. Se supone que estos dos compadres convencieron al empresario emprendedor Weyland (un abuelito de doscientos años) para que financiara el proyecto de ir a sapear, y nadie en la nave les compra mucho, pero van igual.

El otro tripulante importante en la nave es el robot David (Magneto Rubio) que es como el azafato general de la nave. Es todo amable y buena onda, pero como todo robot humanoide igual es medio friqui y da un poco de miedo, sobre todo cuando llega el momento de tomar decisiones importantes porque el compadre no tiene emociones, es calculador y siempre sonríe. O sea, igual que un político. Miedo. La otra que da miedo es la Charlize Theron que es la JEFA MÁXIMA de la nave, y la que corta el queque, ustedes captan. Da miedo porque es igual de fría que el robot, pero mala onda porque no le instalaron el sonrisa.exe. De todos los personajes creo que ella es la que tiene la mejor entrada a la película. Es la primera en despertar del hipersueño espacial, y en vez de estar ahí con la caña espacial que tienen todos, se tira al suelo a hacer tiburones con mirada Terminator. Ídola. Los demás tripulantes dan lo mismo eso sí, incluyendo el capitán de la nave que es un negro todo relajado (el mafioso de The Wire), el chino de Sunshine pero ahora no se manda ningún condoro, un escocés brígido bueno para reclamar, otros que están para que puro los maten rápido cuando las cosas empiezan a ponerse feas, etc.

Lo que más me gustó a mí de Prometeo en todo caso, es que no sólo se trata del miedo a “lo desconocido” de todas las películas de amenaza espacial extraterrestre, sino que además le pusieron la onda filosófica cósmica de que los PAFs no sólo dan miedito sino que además sean nuestros “creadores”. A mí por lo menos me hizo sentir que todo era más importante y que y que cualquier cosa podía tener brígidas consecuencias. Un poco como lo que pasaba en Sunshine, me entienden.

Las primeras cosas raras que empiezan a pasar las encontré a toda raja. Como esos hologramas-video-de-seguridad que había en la pirámide primero y después en la nave con forma de Pulsera Milagrosa. Eran como una versión ciencioficciosa de unos fantasmas que andaban corriendo por la nave abandonada, y mientras menos iba uno sabiendo, más metido estaba en el flim.

Las cosas raras que empezaban a pasar las encontré filete también, y completamente distinto a lo que esperaba. La idea del petróleo cuático mala onda quizás no es muy original (había petróleo cuático en los X-Files, por ejemplo) pero cuando al petróleo le empezaron a salir culebras brígidas, y esas culebras resultaron ser un antepasado de Alien, me dio todo lo que es principio de infarto. La dura. La primera vez que las culebras atacan al compadre y le quiebran el brazo, y al otro lo salpican de ácido cuando intenta cortarla fue horripilantosa y sorprendente a la vez, y me dejó para dentro.

Con todo esto la película me tenía entero enganchado, y lo que empezó a pasar después me gustó más todavía. Como por ejemplo los primeros indicios de que el robot David no iba a ser tan amigo como pensábamos. Cuando le pregunta al pololo de Lisbeth Salander Sueca qué estaría dispuesto a hacer por saber la verdad justo antes de darle a beber una gota de petróleo cuático, ¡brígido! Detallito maestro: Cuando le muestran la huella digital se ve que tenía el logotipo de Weyland, la zorra.

Me gustó también que no uno nunca supiera exactamente qué onda los monstruos alienígenas. Y es loco porque escuché a alguien quejarse de que el comportamiento de los monstruos no tenía sentido, aunque según yo ESE ES JUSTAMENTE EL PUNTO, porque así uno está toda la película tratando de adivinar qué va a pasar con quién, y qué van a hacer los cosos extraterrestres. No es por ser aguafiestas, cabros, pero este comportamiento misterioso y aparentemente sin sentido es justamente lo que daba miedo en la película Alien de Ridley Scott, ¿le suena socio que se estaba quejando o no? Todavía no se me olvida el impacto de la escena en que el negro ve que “el casco” del irlandés brígido está en la puerta de la nave. Cuando van a ver qué onda y se acercan, se dan cuenta de que no es sólo el casco, sino que es todo el compadre, vivo, y contorsionado en una posición de araña imposible. La zorra.

Y saben qué más, el comportamiento de los bichos extraterrestres antepasados de Alien tenía MUCHO SENTIDO si la piensan. A ver si ustedes lo entendieron igual que yo: El petróleo cuático era capaz de generar nuevas formas de vida, como culebras colmillientas con ácido que a su vez eran capaces de impregnar a la gente con algo más (por eso se metían por la boca). Lo que salía producto de esa impregnación era brígidamente agresivo, y seguía el ciclo de impregnar-generar nueva criatura agresiva-impregnar. Dos cosas sobre eso: Una, es la naturaleza de los Aliens que todos conocemos así que de ahora en adelante los llamaremos Tátara-Aliens. Y segundo, es increíblemente terrorífica la idea de que estos Tátara-Aliens en verdad son UN ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA. ¿Se les ocurre un arma más eficaz que una cuyo único propósito es destruir y al mismo tiempo generar NUEVAS armas? Como dice la teniente Ripley en Aliens, si una de esas cosas llega a la Tierra, chao pescao (paráfrasis).

Pero me estoy adelantando. La sorpresa de que los Tátara-Aliens son en verdad ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA se sabe después de que Lisbeth Salander Sueca queda “embarazada” del pololo contaminado. Claro, los compadres le pusieron Wendy cuando el pobre ya estaba contaminado y eso resultó en un embarazo de Tátara-Alien. El robot pelmazo no le quiere extraer el embrión de Tátara-Alien a Lisbeth así que la comadre decide ir ella misma a la clínica-robot que tiene la Charlize Theron en sus aposentos, pero la clínica-robot está programada para recibir sólo pacientes varones. Por un minuto pensé que eso significaba que Charlize Theron era travesti pero después se me olvidó porque vino LA ESCENA MÁS LA ZORRA Y BRÍGIDA DE TODA LA PELÍCULA. Tenía todo el terror-guácatela de las escenas de operaciones, pero más encima con un Tátara-Alien tratando de sobrevivir, y con una pobre comadre gritándole a los robots-doctores para que chicotearan los caracoles. ¿Y cuando el bicho rompe bolsa y todo el “líquido amniótico” salpica en 3D? Filete Premium Golden VIP, nada más.

Igual sería chistoso que los suecos hicieran un remake de Prometeo con Rooney Mara de protagonista.

Bueno lo importante es que después de eso la pobre comadre toda apaleada descubre que el abuelito de doscientos años empresario emprendedor Wayland en verdad va con ellos en la nave, y que su plan es que los PAFs lo ayuden a tener vida eterna. ¿Alguien cree que un viejo millonario loco no haría algo así si pudiera? O sea, si Farkas contrata a KC para su cumpleaños cualquier cosa puede pasar. ¿Y qué me dicen de lo bacán que es entender de una todo el drama de la pobre Charlize? Claro, es la más fría y abacanada de toda la película, pero todo se reduce a ese sentimiento tan humano de querer ser aceptada por el papá. ¿Y qué hace el viejo maldito? Prefiere al robot. Obvio que la comadre va a hacer tiburones apenas despierta con la caña espacial pues, ha vivido toda su vida bajo la sombra de un robot que inventó su viejo. La escena en que la comadre le da un beso en la mano y el viejo le corre la mano y le da la cortada la encontré a toda zorra y mejor que LA MISMA ESCENA que sale en Gladiador.

Bueno esto nos lleva al momento de la verdad. Cuando finalmente enfrentan al PAF sobreviviente, el PAF saca las garras y le saca la cabeza a David de un puro manotazo. También mata a don Weyland y a otros más que dan lo mismo, y parte a subirse a la nave para LLEVAR LAS ARMAS A LA TIERRA. Y este es el momento más terroroso de la película, cachar que nuestros creadores nos odian. Cuando Lisbeth le pregunta al PAF “¿Qué hicimos mal?” yo estaba con un nudo en la guata y ahogado con popcorn porque también quería saber eso, tal como la Charlize quiere saber por qué el papá no la quiere. Lamentablemente para nosotros, el PAF actúa igual que el papá de Charlize y simplemente se manda cambiar.

Este es el punto en que uno empieza a pensar muchas cosas, partiendo por el significado del nombre Prometeo. Ya les conté en el otro post que este compadre era un titán griego que fue castigado por robarle el fuego a Zéus y dárselo a los hombres. ¿Son los PAFs una especie de Prometeo? ¿Nos dieron ellos el fuego de los dioses (la vida) para después ser castigado cuando sus propias armas los aniquilaron? ¿O somos nosotros los Prometeos, intentando tomar lo que no nos corresponde (la verdad) y el castigo es la destrucción?

También es cuando uno se pone nerd, y se da cuenta de que este tipo de preguntas profundas que hacen pensar han estado siempre en las películas ciencio-ficciosas cabezonas maestras como 2001 Odisea en el Espacio, Inteligencia Artificial, Blade-Runner, Contacto, Solaris, The Fountain, Never Let me Go, y El Juez Dredd. Y estoy a favor de este tipo de preguntas profundas, qué quieren que les diga.

Y después de ese momento doloroso en que el PAF nos ataca, el principal objetivo de los personajes es impedir que la nave Pulsera Mágica parta rumbo a la Tierra con los frascos llenos de Tátara-Aliens en formato petróleo cuático. Lisbeth Salander consigue convencer al capitán de que le tire la nave Prometeo encima a la Pulsera Mágica y el otro acepta en un segundo, salvando a toda la Tierra de la presencia alienígena, hasta Alien vs. Predator por lo menos.

Pero aquí todavía quedan unos momentos maestros, principalmente cuando el PAF decide ir a buscar a Lisbeth Salander Sueca para hacerla pebre. La comadre consigue entrar a los aposentos del viejujo Weyland, y esta fue la última vez en la película en que aguanté la respiración de lo maestro que era lo que estaba viendo. Primero, porque encontré que la nave era increíblemente apocalíptica, con su musiquita, sus proyecciones con interferencia y sus escombros. Al mismo tiempo se escuchaban los golpes del Tátara-Alien todavía encerrado en la clínica-robot. Cuando Lisbeth lo libera para que se eche al PAF fue para asustarse y aplaudir a la vez, sobre todo cuando se vio que el Tátara-Alien era como una versión gigante de las arañas malditas impregnadoras de Alien.

Aquí me dio la sensación de que estaba viendo un monstruo tentaculoso típico de Lovecraft que era “liberado” para dejar la grande, sobre todo por toda la onda apocalíptica que tuvo esta escena. ¿Se acuerdan de esa noticia que decía que Guillermo Del Toro ya no quería hacer su película En Las Montañas de la Locura después de ver Prometeo? Apuesto PLATA a que fue por esta parte. A toda zorra.

Igual ojo, no creo que Prometeo sea una obra maestra. Le falta para eso y tiene varias cosas que no me gustaron nadita. ¿Ejemplos? De entrada, se farrearon al personaje de la Charlize Theron. Para mí fue uno de los personajes más bacanes de la película, por su onda, por su trauma tan trágico y tan relacionado con el tema de la película y también porque mamacita. Cuando decide salir con un lanzallamas a evitar que el compadre contaminado entre a la nave me dio heavy Ripley-Deja-Vu porque en Alien es la Ripley la que se opone a que metan a la nave al compadre con el bicho en la cara. Ahí dije “Momento, ¿es ella la Ripley de Prometeo?” y confieso que mis expectativas con el personaje se me fueron a las nubes. Pero ¿qué hicieron con ella? La transformaron en un estorbo al final de la película y la mataron como quien mata una hormiga. Literalmente. Había sido tan bueno el personaje hasta el momento que no pude evitar sentirme un poco estafado.

Lo otro que no me gustó es que sentí que muchas cosas pasaron demasiado rápido, como el momento en que los pilotos de la nave deciden tirarse en una misión suicida contra la Pulsera Milagrosa sólo porque Lisbeth Salander Sueca se los pidió llorando. Ojalá haya alguna escena borrada cuando salga el Director’s Cut en que el capitán tenga pesadillas con que las “armas” llegan a la Tierra o algo. Igual sus subalternos. Entiendo que le sean leales al capitán, pero ¿cómo tan prendidos con el kamikazismo? Siendo Ridley Scott apuesto que el compadre saca la versión extendida donde se solucionan estos problemas, y de paso se descubre que alguien era replicante.

Tampoco sé si me gusta tanto el final tan abierto para la segunda parte. Si Lisbeth Salander Sueca hubiese quedado tirada en el planeta hablando con la cabeza de David y hubiera terminado ahí no más, yo cacho que habría sido tan deprimente que no se me habría olvidado más, y habría sido además como La Cosa de John Carpenter. Como terminó fue tan “No se pierda Prometeo 2: Rise of PAFs que me llegó a dar vergüenza ajena. Y tampoco sé si era necesario mostrar un Tátara-Alien tan Alien al final. Igual fue cool, pero no sé.

Pero en fin, estas son quejas menores que ni por si acaso me arruinan el resto de la película. No he parado de pensar en Prometeo desde que la vi, y por más que lo intento no logro entender a los que dicen que es mala. Sorry. Está terrible de bien hecha la película, y las actuaciones son filete, no tiene ningún personaje agilao haciendo chistesitos y es brígida tanto en sus temas como en los sustos sangrientosos. Magneto Rubio actúa increíble de robot, y aunque en todas las Aliens hemos visto caleta de interpretaciones del robot azafato, creo que igual les quedó terrorífico y dentro de la tradición, pero nuevo de alguna manera, y original.

En resumen, voy a defender Prometeo cada vez que la basureen, así que prepárense. Tengo listo mi lanzallamas. Setecientas quince millones novecientos dieciocho mil veintidós estrellas y un Bender Award a Magneto Rubio por ser un robot tan bacán. Ya, mucho por hoy, chaucha. Lo que me recuerda…

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