ODT: The Innkeepers.

Si algún día me ofrecen trabajo en un hotel, tengo lista mi respuesta. Voy a tomar aire, voy a decir la palabra “Nica” y después voy a salir arrancando como si me estuviera persiguiendo mi tía Charo para apretarme los cachetes. Por si El Resplandor no fuera poco, también están otras películas terrorosas de hotel como esa de los fantasmas computarizados 1408, o Barton Fink que no es terrorosa pero igual da miedo. Hasta los lugares chicos que ofrecen hospedaje son brígidos y terrorosos, como las hostales (Hostel), los moteles (Psicosis) y en este caso de The Innkeepers (2011), un hotel chico y viejo onda posada, que está atendiendo durante su último fin de semana porque se fue a la quiebra.

La posada la atienden la flaca de Last House on the Left (rehabilitada) y ese farmacéutico pelmazo que le sacaba los choros del canasto a Julianne Moore en Magnolia (no tan pelmazo esta vez). Desde el comienzo estos dos te caen bien, y dan ganas de ver la película completa, así que partimos bien. Los pobres se aburren en la posada vacía, y de puro parqueados andan buscando pruebas de la existencia del fantasma. Se supone que hace años una comadre murió en el hotel y el compadre tiene una página web al respecto, así que la flaca de puro buena amiga lo ayuda a grabar en las noches por si las moscas.

Y cabros, no quiero venderles mucho esta película porque yo la vi esperando nada, pero es a toda zorra y ojalá todas las películas de terror fueran así, saben qué más. Lo primero bueno es que los personajes son muy normales y simpáticos, y ninguno hace las típicas tonteras de película de terror. Uno les agarra buena al tiro, y las cosas terrorosas son tan piola y empiezan tan de a poco, que casi tenía ganas de que no pasara nada más y los personajes se fueran a su casa. Pero no.

El peliculismo es a toda zorra, y recomiendo que vean esta película con sus buenos parlantes porque muchos de los sustos que me hicieron mirar para los lados son sonoros. Y no estoy hablando de esos sustos apestosos en que un personaje está alumbrando un rincón con una interna y ¡BUUU-RUIDO-FULL-VOLUMEN! Le ponen una mano en el hombro y resulta ser el amigo. No, estoy hablando de sonidos terrorosos, porque en una escena la comadre anda grabando el hotel con un micrófono en la más John Travolta en Blow Out y se empiezan a escuchar ruidos muy piola que podrían indicar presencia fantasmona. Digo yo.

(Ahora que lo pienso, sí hay una escena de estar-buscando-en-los-rincones-cuando-aparece-el-amigo-y-asusta pero es distinta a las típicas y está tan bien actuada que en verdad terminó haciéndome reír y relajándome la vena en medio de la tensión. Hacer que las cosas repetidas y típicas funcionen, háganse esa peliculastas).

Estoy evitando hablar de los fantasmas y de los sustos que hay porque son tan pocos y tan piola, que cualquier intento de ponerle color al respecto va a resultar en decepción fliméfila y no quiero ser responsable de eso con esta película. De hecho cuando estaba buscando fotos me encontré con muchas de uno de los espíritus chocarreros y ni siquiera eso quiero arruinarles, porque la primera vez que apareció en la película me dio principio de infarto como hace tiempo no me daba una película. Ese miedo de hundirse en el asiento, soltar un garabato y después mirar para el lado.

Y en general me está costando describir esta película porque no se parece mucho a nada. Se ve a toda raja, el camarógrafo es maestro a diferencia de casi todas las películas que he visto últimamente, los sustos son todos brígidos e investigando al peliculasta descubrí que hace puras películas de terror, y que esta es la foto que tiene en IMDB:

Quiero ser su amigo.

Se llama Ti West y es el compadre que hizo House of the Devil, otra película de terror a toda zorra, por lo que lo declaro al tiro miembro honorífico del Hermes Horror Flim Club for the Masters of Terrors VIP. Incluso me gustaron cosas de Cabin Fever 2: Spring Fever que es al menos EN PARTE de este mismo compadre (era el director pero se peleó con no-sé-quién y dejó todo botado). Así que haga más pelis no más, sociate, aquí se las vamos a ver todas.

En resumen, The Innkeepers es una de las películas terrorosas que más me han gustado en el último tiempo. La vi anoche y no he parado de pensar en la película, en las imágenes terrorosas y en algunos detallitos que el peliculasta deja demasiado escondidos para que uno los descubra o los complete. La música es maestra también, no sí todo bien con The Innkeepers. Cuatrocientos millones ochocientos mil quinientas quince calabacitas y un Dominó Award a Ti West por MAESTRO.

Y bueno cabros, así termina (por fin) Octubre del Terror 2011. La de este año juro terminarla a tiempo o si no que se muere mi primo Feto. Gracias por leer etc.

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