ODT: Grave Encounters.

Qué quieren que les diga, cabros. Mientras más veía Grave Encounters (2011), más me gustaba Paranormal Activity. Hagámosla cortita: Se trata de unos compadres que hacen un programa de la tele onda Cazadores de Mitos que se llama “Grave Encounters” y consiste en encerrarse en algún lugar terrorífico para registrar cualquier posible cosas sobrenatural que pase, si es que. Andan full equipo: tienen cámaras con Paris Hilton Vision para grabar de noche, medidores de energía fantasmal, grabadoras de audio paranormal, condensador de flujo, etc. y son todos colorientos para narrar y les gusta hacer poses y dárselas de bacanes como Carlos Pinto en la niebla o flaite posando con el Bling-Bling en el baño.

Al principio de la película sale un productor diciendo que el material que vamos a ver es real, y que nunca encontraron a los que andaban haciendo el programa etc. Pero tengo que advertirles que esta película sufre el mismo síndrome que Contacto del Cuarto Tipo, un mal conocido en el mundo científico como Mulitis Crónica. Mientras más dicen que lo que estamos viendo es “real”, más mula queda todo, uno menos les cree y todo mal. Normalmente no soy de los que se quejan cuando las películas son muy falsas, pero acá venden la pomada desde el principio de que lo que vamos a ver es REAL, y no me dejan otra. O sea, es culpa tuya, Grave Encounters, no te hagas la inocentita.

De entrada las actuaciones son como el forro, y los personajes se ponen pelmazos apenas les ponen la cámara encima, igual que los políticos. El camarógrafo es lo peor, además, y está con epilepsia temblorosa insoportable incluso cuando NO PASA NADA y se supone que están HACIENDO EL PROGRAMA. Eso me puso en contra de la película al tiro. Después cuando cuentan la historia del manicomio abandonado muestran escenas que dice son “material de archivo” pero todos los personajes andan con la cara maquillada blanca y con ojeras de mapache. Habiendo visto Cropsey a principio de mes, donde mostraban imágenes de archivo de verdad de un manicomio, no me quedó otra que reírme, y no en buena (sorry, Grave Encounters, tengo un compromiso con la verdad). Después de eso empiezan a pasar cosas raras, pero eran cosas TAN marcianas las que pasaban que era imposible tomárselo en serio. Con este estilo “verídico” es imposible tomarse en serio además que los fantasmas sean hechos con computadores modernos, no pega.

Como a la mitad de la película hubo un momento en que hice un esfuerzo por olvidarme que me estaban vendiendo la pomada de la realidad, y encontré algunas cosas buenas. Algunos fantasmas eran terroríficos, y pasaban cosas heavy como una escena en que aparecen unas MANOS GIGANTES en una sala del manicomio. Pero como la película quiere ser “real” cada vez que pasaba algo MAESTRO, después venían diez minutos de personajes arrancando y gritando y zangoloteando la cámara. Y después llegó el final que intentó mezclar en una sola escena fantasmas, cosas satánicas e incluso viajes temporales o no sé qué changos. Todo mal, Grave Encounters. Ah y la escena del ratón era como el forro, Mr. Jingles se retuerce en su tumba ratonil. Diez calabazas y un Ah Vieron Que No Era Tan Fácil Atentamente Paranormal Activity Award.

PD. Varias personas me recomendaron esta película como la gran cosa, pero no me movió ni un pelo, sorry.

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