ODT: Zombi 2.

Yo no aprendo. La última vez que vi una de estos italianos sangrientosos terminé con diarrea al ojo, ¿se acuerdan? Se llamaba La Casa Cercana al Cementerio y pueden leer mi crítica ahí donde las letras están de otro color, qué no saben usar Internet acaso. La que vi hoy día se llama Zombi 2 (1979), y tengo que explicarles ese título.

Resulta que en los setentas se estrenó en Europa la película El Amanecer de los Muertos (1978), que era la segunda parte de La Noche de los Muertos Vivientes (1968). Como en Europa no conocían esa película (giles), decidieron estrenar El Amanecer Etc. con un título más comercial y menos poético, así que le pusieron Zombi… Y le fue tan bien a Zombi en todo Europa, que estos italianos pillos decidieron agarrar esta película de zombis nada que ver con la otra y ponerle cara de palo Zombi 2, para que los compadres pensaran que era la segunda parte de El Amanecer Etc. dijeran “¡Me piache vere l’ultimo flim de los zombis della Gioconda tua mamma!”. Y la estrategia mula les resultó, porque a esta cuestión le fue bacán, y hay muchos como el peliculasta Guillermo del Toro que dicen que esta película es a toda raja. Pero no lo es, sorry Guillermo.

Se trata de un velero que llega a Nueva York sin tripulación, más solitario que el último cumpleaños de mi hermano Gabo donde no llegaron ni los del Telepizza (guaja). Unos carabineros de la guardia costera se suben al velero a inspeccionarlo, y de pronto sale un zombi guataca y los ataca, lo cual es una venganza poética para las donuts del mundo. Después la hija del dueño del velero decide investigar con un periodista, y terminan en una isla del Caribe que no sale en los mapas pero que no tiene a King Kong sino que a un científico que hace experimentos con vudú y magia negra, así que adivinen. Sip, zombis, son secos para adivinar, se las mandaron. Después de varios encuentros con zombis solitarios, llegamos el final que le lleva un enfrentamiento entre la turba de zombis que quieren entrar a la choza, y los vivos que están adentro tomando Kem Piña.

Ahora que lo pienso igual fue injusta la manera en que empecé la crítica porque el flim no es ni por si acaso tan malo ni apestoso como La Casa Cercana al Cementerio. No hay ningún péndex molestoso embarrando la onda, ni volones filosóficos mula. Acá hay actuaciones como el forro (se nota que no todos hablan inglés), escenas lentas que no salvan a nadie, y muchas cuestiones que dan risa, pero también hay cosas a toda zorra, como la famosa parte en que un zombi pelea con UN TIBURÓN. Lo juro.

Evidencia fotográfica: Vieron que no estoy inventando ah.

Cuando van rumbo a la isla una minoca decide bucear completamente en Pelotillehue, y está de lo mejor aleteando cuando ve que viene un tiburón. Ahí se urge al tiro y trata de nadar a la superficie, pero de pronto mira detrás de una roca Y HAY UN ZOMBI SENTADO EN EL FONDO DEL MAR. Lo juro por Dios, esta película tiene un ZOMBI MARINO. Demás que iba haciendo ski acuático cuando lo pilló el Apocalipsis zombi y ahí quedó, te encargo la frustración de no poder nadar, y el hambre. La cosa es que ve a la buceadora pilucha y dice “Salvao” y trata de morderla, pero la otra es más pilla y saca un alga marina de la roca y se la RESTRIEGA EN LA CARA. La minoca aprovecha la confusión del pobre zombi y escapa, y el muerto viviente queda tan picado que decide atacar al tiburón, de puro maletero. El tiburón se nota que no está ni ahí con el zombi marino, pero el otro es tan ladilla que el tiburón termina mordiéndole un brazo. Pero el zombi le saca su buen pedazo de aleta así que yo diría que quedan a mano. Y por esta pura escena yo cacho que voy a recomendar esta película, TIBURÓN VS ZOMBI COMPADRITO. Menos mal que no llegó a la anémona de Buscando a Nemo.

Una vez en la isla se demora como sesenta horas la película en llegar a algo bueno de nuevo, pero entre medio hay una escena que le lleva un zombi mala onda, un pedazo puntudo de madera y el ojo de una comadre, y reconozco que me sacó el medio grito porque los globos oculares son algo que nunca debería sufrir daño alguno, encuentro yo. Mucho menos si el zombi es TAN LENTO para moverse y está tres horas acercando a la comadre pedazo de madera.

La dura, creo que estos son los zombis MÁS LENTOS DE LA HISTORIA DEL CINE, lo cual es bueno, porque parecen pesadilla. Pero aquí se van al chancho, qué quieren que les diga. Hay una parte en que aparece un zombi, y la comadre lo mira por tres minutos completos sin moverse, todo para que el peliculasta alcance a hacer veintidós zooms y poner el track completo de Pink Floyd. Lo otro que tiene es que los zombis están COCHINOS y tienen GUSANOS. Pero los efectos sangrientosos son a toda zorra, eso sí.

Pavlovic Begins.

Y aunque se demoran en aparecer los zombis y tiene cosas para matarse de la risa, reconozco que lo pasé bien los últimos quince minutos de película, y que cosas como ZOMBI VS TIBURÓN deben recompensarse, así que voy a recomendarle esta cuestión a los fanáticos incondicionales de los zombis, y a los que les gustan las películas raras como Guillermo del Toro. El resto seguro se aburrirá, o se reirá de los efectos especiales y se preguntará toda la película ¿por qué no arranca no más? Así que treinta millones diecisiete mil quince calabacitas además del Steve Zissou Award al zombi que lucha contra el tiburón, por aperrado.

PD. Cuando empezó esta película, el subtítulo le puso “New York bajo el terror de los zombis” lo cual promete brígido. Pero tengo que advertirles que TODA la película transcurre en la isla tropical salvo el principio (2 minutos) y el final (30 segundos) que sí son en New York. Para que no se hagan ilusiones ah.

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