Breaking Bad, episodio 4.12: End Times.

Como les vengo diciendo hace rato, aquí se discuten los capítulos en profundidad y con SPOILERS.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, cáchense esta ilustración maestra (*).


Después del numerito demente todo Joker que se mandó Walter al final del capítulo pasado, partimos con las medias cuatro por cuatro llegando rajados a la casa de Walter. No debo haber sido el único que pensó que eran los mafiosos de Gus (sobre todo por la música brígida que pusieron), así que ESTRÉS AUTOMÁTICO. Lo bueno es que a) Los compadres no eran mafiosos, sino carabineros de la PDI, y b) A Walter ya se le había pasado la locura y estaba todo racional y calmado diciéndole a Courtney Love Rehabilitada lo que tenía que hacer. Claro que su plan era quedarse atrás y enfrentar su destino. “No más prolongar lo inevitable”. Heavy. La Courtney Love Rehabilitada se fue con la guagua y el hijo a la casa del Hank, y el Walter inventó un tollo para quedarse atrás. Triste la despedida de la esposa, pues, breakingbadres, qué quieren que les diga. Con la guagua llorando y sin decirse nada. Pucha.

Recién CRÉDITOS y después vamos con el pobre Walter jugando con una pistola. ¿Qué va a hacer, se va a suicidar? ¿Está esperando a los matones? Nada, se puso a jugar a la botellita con la pistola, y siempre terminaba apuntándole a él. En la casa del Hank estaban todos histéricos por Walter menos el Hank (¿sabe o no sabe?), que está convencido de que la amenaza de muerte fue porque se está acercando mucho a Gus. Y está tan convencido que hinchó a su amigo carabinero para que fuera a sapear a la lavandería. Aquí vino uno de los primeros toques maestros del capítulo por cómo hicieron la escena. Eran dos personajes que daban lo mismo, pero uno estaba con así cada pepa viendo el intercambio, ¿sí o no? El encargado no quería, el carabinero insistía, y cuando finalmente dijo que sí LOS OTROS SACARON UN PERRO. Ah, no te esperabas esa, ¿o sí, encargado de la lavandería?

No volaba una mosca mientras los carabineros y el perrini revisaban todo, sacando fotos y oliendo con la lengua afuera respectivamente. Fue tan tensa esta escena que me empecé a hacer preguntas profundas como ¿olerá la droga que hace Walter el perrini? O: Los perros que detectan drogas, ¿les gustan y por lo tanto son los drogadictos del reino animal? Finalmente: ¿será durita la caquita de los perros drogadictos? Y mientras todo esto pasaba, el Jesse con el negro abajo en el laboratorio inmóviles esperando. El carbonero del Gus llamó a Jesse para aprovechar de tirarle mala onda a Walter, pero Jesse sigue igual de porfiado y se niega a que le hagan nada “definitivo” al compadre. Aquí Gus se tiró una de sus palabras tan típicas del chileno: “Encontraremos una solución apropiada”. Y cortó.

¿Saben quién está muerto de miedo? El abogado Saul. Le dejó cualquier mensaje a Jesse, y cuando el otro fue a verlo a su oficina lo encontró desarmando todo, rompiendo papeles en esas maquinitas que me tinca les sirven a los puros corruptos. Aparte de darle plata a Jesse, Saul le dio el dato de que Walter se había mandado cambiar, y eso dejó al Jesse más preocupado todavía. El Hank revisó las fotos del allanamiento a la lavandería y no encontró nada, y la pobre Courtney Love Rehabilitada está toda nerviosa por Walter.

Aunque igual encontré medio fomeques estas escenas, hay que reconocer que le dieron una onda toda triste y melancólica al capítulo. De verdad empecé a sentir que esta cuestión se acaba, breakingbadres. Como que todos están esperando sin hacer nada. Hasta que a Jesse le sonó el teléfono para avisarle que el PENDEXICANO está internado y nadie sabe qué tiene. Apenas dijeron eso yo dije TATE, EL CIGARRO CON EL VENENO, y la verdad es que me dio mucha lata. ¿Para qué hicieron eso? Después de todo el color que le dieron al cigarro, resulta que el pendexicano ¿se lo robó para fumar a escondidas y se envenenó?

Y justo cuando pensé que el capítulo había chacreado heavy, Jesse todo intenso decide ir a ver a Walter entro furioso rojo y con las venas hinchadas. ¿Qué onda? Resulta que Jesse le ECHÓ LA CULPA a Walter por la envenenada del pendexicano, y hasta sacó una pistola y se la puso en la cara. Justo cuando yo pensaba que no podían superar lo brígido de la pelea entre Walter y Jesse, ZUÁCATE, los compadres se mandan esta escena y me dejan PAL GATO. Estaba tan enojado Jesse que en cualquier momento pensé que Walter se iba a ir de balazo. Y Walter empezó a razonar y de sopetón borró todas mis dudas con lo que le pasó al pendexicano. Según Walter, todo fue una jugada de Gus para terminar de empujar a Jesse a odiar a Walter. Empezó la música de pesadilla y a Walter le cayó la teja. Se rió como demente de nuevo y tuvieron este diálogo maestro, sin nunca Jesse dejar de apuntarlo con la pistola:

– ¡Deja de reírte!
– He estado esperando… todo el día esperando a que Gus mande a uno de sus hombres a matarme… Y eres tú. ¿Quién conoces que no tiene problemas en usar niños? ¿Quién conoces que ha permitido que asesinen a un niño? ¡Gus! ¡Ha estado siempre diez pasos antes que yo! Y ahora lo único que necesitaba para deshacerse de mí era tu consentimiento. Y vaya si no lo tiene ahora. No sólo tiene eso, sino que te manipuló para que tú mismo aprietes el gatillo por él.

Después de que Walter le dio todos los argumentos maestros al pobre Jesse (que en esta temporada lo han dado vuelta como tortilla), vino lo más heavy del capítulo, según yo. Walter le gritó “¡Si crees que soy capaz de hacer todo esto, entonces ponme una bala en la cabeza y mátame ahora mismo! ¡Hazlo! ¡Hazlo!” ¡Y SE PUSO LA PISTOLA EN LA FRENTE!

(Aquí en serio tuve que parar el capítulo y tomar bebida, porque estaba mal).

Después de la media pataleta, Walter logró convencer a Jesse de que el culpable era Gus, tanto así que el pobre quería ir a matar al compatriota de una. Walter le dijo que si hacía eso lo iban a matar, pero el Jesse no estaba ni ahí. Le dijo “Voy a hacer esto sí o sí, señor White” (aaaw, le dijo “Señor White”), y ahí Walter le ofreció ayuda. O sea, por fin Walter volvió a sacar las garras de Heisenberg que tenía escondidas hace rato. ¿O no?

En la clínica Jesse no quería irse a trabajar y vimos que hasta le echó la foca al negro que anda siempre con cara de pún en el ascensor. El otro se fue terrible picado a acusarlo con Gus (uy), pero Jesse no se movió de la sala de espera. Y por la cara que puso al final de la escena, se cachó que todo había sido intencional. Porque en su casa, Heisenberg estaba preparando UNA BOMBA. ¿Se acuerdan cuando fue a ver al Tuco hace como cien años y le tiró la media bomba y dejó la grande? Ese es mi Heisenberg, miércales. Y para hacerla más terrible para uno, el detonador no estaba funcionando muy bien (obvio).

Después pasó lo que esperábamos: Llegó el Gus con la cordialidad del chileno a ver a Jesse a la clínica misma. Y fue tan caballeroso que hasta le ofreció ayuda al pendexicano. Aquí hay que decir que Gus o es el campeón olímpico de hacerse el leso (como buen chileno), o bien no tuvo nada que ver con el veneno EN VERDAD. Después de hacerle las preguntas, Gus se fue dejando al Jesse con cara de Activia, y vamos con la segunda escena más muerde-uñas del capítulo.

Walter instalado en la azotea de un edificio mirando al estacionamiento, con el detonador listo, esperando que Gus y sus guardaespaldas se suban al auto. Pero TATE. Gus para y empieza a mirar para todas partes. Al principio yo dije “Es chileno, se le olvidó en qué parte dejó el auto, típico”, pero después caché que el estacionamiento estaba casi vacío y que tenía vista a los otros edificios. Gustavo empezó a sospechar y no se acercaba siquiera al auto. Mientras, en el otro edificio el Walter esperaba y echaba pericos. Y mientras tanto, Gus parado mirando. Metiéndome en la cabeza de Gus, apuesto que el compadre pensó todo esto, desde que entró al estacionamiento hasta que se quedó parado:

“Lalalá, soy chileno y soy la zorra, me está saliendo todo bien y vendo el mejor pollo frito, y qui pá. Igual echo de menos las marraquetas y la cazuela, pero filo, ya me iré a Chile cuando tenga mil millones de dólares para sacarles pica a todos los giles -MOMENTO. ¿Qué onda el silencio? ¿Aer? No debimos estacionarnos tan a la vista. ¿Qué pasa si el pelao Walter está allá al frente? Igual es químico el compadre, qué le cuesta hacer una bomba. Y es bien raro que este rucio del Jesse me haya hecho venir para acá, si nunca había sido tan chorizo… Aer. Piensa, Gustavín. Piensa”.

Obviamente Gus decidió no subirse al auto e irse en Transantiago. Y ahí tienen breakingbadres el motivo por el que es el mafioso más brígido de todos, y el que ha logrado eliminar todas las competencias posibles. Es SECO el compadre, y a Walter le va a costar mucho más matarlo, sí o no. Y hasta aquí llegó el penúltimo capítulo de la temporada.

¡Queda uno solo! ¡Aaaaargh! No sé ustedes pero yo puro he pensado en qué va a pasar en el capítulo que viene. Yo creo que lo único que puede pasar para que Walter y Jesse queden tranquilos, es que Gus muera. Y siendo tan vivo el compadre, no sé cómo la van a hacer. Quizás se mete Hank, quizás Walter se manda un HEISENBERGAZO de aquellos, o incluso quizás vuelve Mike. En una de esas Mike se acuerda de que Jesse le salvó la vida (en el capítulo Salucita) y le presta ropa justo en el momento preciso, no sé. Y la verdad es que no quiero pensar mucho.

Lo único que quiero es que el final de temporada no sea tan calienta sopa como el final de la tercera. No sé si pueda aguantar tanto tiempo sin saber, y capacito que me meta a cocinar drogas para distraerme. Y esa no es la idea, cabros.

¿Y a ustedes? ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen que va a pasar, ah?

(*) La ilustración maestra del SPOILER, igual que la del FlimCast, es cortesía del amigui Andrés Padilla. Seco.