Otro punto de vista sobre Harry Potter 7.

Bueno cabros, una lectora proactiva maestra se motivó y nos mandó su opinión sobre la última película de Harry Potter. Como acá somos justos, le prestamos la tribuna. Así que aprovechen, fanáticos de Harry Potter, pásenlo chancho. Aquí les dejo a la amiga Natalia H.

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Confieso que siempre le he tenido miedo a los magos. Debe ser porque me semi-traumó ver por la tele al Mago Oli casi morirse intentando ser como Houdini (si no saben de qué hablo, YouTube) y, desde entonces, que no le encuentro ni una gracia a eso de hacer (des)aparecer cosas. Pero cuando llegó Harry Potter y la Piedra Filosofal a mis manos por allá por 1998-99, se me olvidó toda la angustia asociada a la magia y corrí a comprarme los otros dos libros que estaban disponibles. Desde entonces, fan número uno.

Harry Potter pudo haber empezado como una saga para niños pero al desarrollar su historia se vuelve algo mucho más maduro y profundo. Claro, el público infantil puede disfrutar de las aventuras de estos niños/adolescentes en un mundo mágico, no hay nada de malo en eso, pero quienes tienen más años o han ido creciendo junto a los libros se habrán dado cuenta que los temas incluidos en ellos van mucho más allá. Aquí no leemos sólo de un mago que aprende trucos y vuela en una escoba, la historia en realidad es sobre cómo este niño que fue sacado a la fuerza de su hogar natural debe volver a él para salvarlo de la destrucción total a manos de un hombre obsesionado con la vida eterna y la supremacía de su raza.

Va a sonar algo snob de mi parte (no es esa la intención), pero quienes no han leído los libros de verdad no podrán entender lo que significa esta saga para quienes sí los han leído, que han esperado años por un nuevo volumen, que han terminado sin uñas para saber cómo iban a ser las películas… No es lo mismo ver las películas una vez al año a respirar Potter todos los días (gracias a Dios existe el fanfiction).

Por lo mismo, Las Reliquias de la Muerte (parte 1) marca otro hito, otro momento en nuestra historia Potteriana que no sólo tiene que ver con una adaptación del libro a la pantalla grande, sino que con el comienzo del fin. Porque con esta primera parte se marca la penúltima oportunidad de ver a estos personajes en movimiento, se marca también una década de magia que a muchos les cambió la vida. La película llega con un halo de nostalgia, con una lágrima contenida apenas aparece la primera escena en la pantalla, con un adiós silencioso que nadie se atreve a pronunciar, no todavía.

Aunque he aprendido a no tomarme las películas TAN en serio (todas las adaptaciones dejan algo afuera, todas las adaptaciones dejan algo afuera), puedo asegurar que Las Reliquias de la Muerte (parte 1) es fiel al original y, sobre todo, una película entretenida. Apenas se notan las dos horas y media de duración, ya que pasa rápidamente de una escena a otra, siguiendo al trío protagonista en su viaje por Inglaterra, intentando encontrar los objetos donde Voldemort dejó guardado pedacitos de su alma.

Tiene humor (la escena de los 7 Potters es graciosísima), aventura, acción, romance (del bueno y del no tan bueno) y unos efectos especiales impresionantes, sobre todo en el rescate de Harry desde Privet Drive y la aparición de los Mortífagos, además de la escena del relicario/guardapelo en el lago. Sorprendente. Como siempre, también hay varias de esas escenas cortitas que no salen en los libros pero que uno termina amando igual porque son entretenidas o graciosas o, simplemente, le dan más tiempo a los personajes que uno más quiere (si esto fuera el show de Ron Weasley no me quejaría).

Es cierto, muchas cosas no pasan en esta película y algunos se preguntarán si fue necesario partirla en dos. Yo digo que sí: gracias a eso, se pudo cimentar las bases para la batalla final. Sin ese tiempo extra que se gana con la división, quizás cuántas cosas más quedarían fuera, dejándonos una película sin alma, sin que se entienda qué está pasando. Y lo que pasa es heavy: Harry, de 17 años, debe matar al mago más malo del último siglo y sólo podrá hacerlo si destruye los objetos donde éste ha puesto partes de su alma. El problema es que Harry no tiene idea dónde están, no sabe qué son ni cómo destruirlos. Pura frustración. Y esa sensación de no saber cómo lograr que esto termine bien es la más presente en la cinta. Vemos cómo el trío intenta descubrir el misterio de estos objetos, cómo los afecta el desgaste, la preocupación por quienes siguen peleando en el mundo mágico, el no tener la más mínima información que les indique el siguiente paso a tomar.

Se siente la ausencia de Dumbledore, se siente la falta de una guía o un adulto que ayude a este trío de adolescentes a salir al mundo real en una campaña casi imposible, en un mundo en guerra donde no se puede confiar en nadie y donde Harry es buscado en cada rincón. Si esa angustia y desesperación están presentes aquí, prepárense para el próximo año porque en la segunda parte vamos a ver la batalla en Hogwarts y ahí sí que vamos a quedar sin uñas ni pestañas.

-Natalia H. (Mellafe).

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Bueno, cabros. Ahí tienen otra opinión para echar a la balanza y tener en cuenta. A mí no me gustó nadita la película (mi crítica AQUI), pero si hay gente que lo pasa bien con ellas, la zorra. Ojalá que no me miren feo por reírme en el cine eso sí, y gritarle a la pantalla que Harry Potter es asopao. Tolerancia es lo único que pido. Ah y una última cosa: El otro día anduva en el metro en horario punta y les juro que respiré Potter como dice este artículo. Bien penca respirar Potter, qué quieren que les diga. ¡Nos Belmont! ¡Y gracias por el texto, Natalia!