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1001 Películas: El bueno, el malo y el feo.

1 agosto 2010 | Hermes Antonio

(Esta es la sección donde todas las semanas veré un flim que no haya visto antes, sacado al azar del libro 1001 películas que hay que ver antes de morir. Y no sólo veré el flim sino que también le haré la crítica maestra, y les diré si es cierto o no que hay que ver la película antes de irse cortina).

Aquí es cuando empiezo a perder el respeto de mis lectores fliméfilos, apuesto. Bueno, yo sabía que en esta sección iban a salir todos mis trapitos al sol, y que en algún momento los iba a decepcionar confesando que no había visto alguna película maestra y famosa, algún clásico del cine que todo el mundo comenta, etc. Y eso es justamente lo que va a pasar ahora cuando les cuente que acabo de ver por primera vez El bueno, el malo y el feo (1966), una de vaqueros del año del poncho.

Por si no la cachan, El bueno, el malo y el feo se trata de tres compadres famosos por ser respectivamente bondadoso uno, maldito el otro, y porfiadito de cara el último, aunque los compadres igual son más que eso. Según yo un título más apropiado sería El abacanado zorrón, el pelmazo maldito y el compadre chistoso que igual te cae bien y que es mucho más protagonista que los otros dos en la película aunque en el título quede al último para qué estamos con cosas y no es tan feo tampoco ahora que lo pienso, pero yo cacho que ese título sería muy poco comercial, y no cabría en el póster así que hay que conformarse con lo que hay no más.

Igual antes de verla había escuchado hartas cosas de ella. Sabía que tenía una musiquita famosa hecha por Ennio Maricone, que el peliculasta es maestro y que Tarantino le prende velitas, que es una de las mejores películas de vaqueros de la historia, etc. Pero nada me había preparado para unos créditos tan re-contra zorrones como estos, qué quieren que les diga:

Son como unos monitos animados artesas mezclados con fotos de la película y con cosas cuáticas sicodélicas. Además no sé si se fijaron pero el título del flim  se forma cuando a unos caballos que van pasando les llegan unos CAÑONAZOS, o sea que uno cacha de entrada que esta cuestión se las trae y no tiene nada que ver con monos.

(Igual me llamó la atención que la música tuviera esos coros cuáticos tan gritones, pero apenas empieza la película se escuchan de fondo unas hienas en el desierto, y hacen un ruido súper parecido al del coro, así que está bien. Te perdono los coros gritones, Ennio Maricone).

Bueno después parte la película y la verdad es que uno no tiene idea para dónde va la cuestión como por una hora. Al primero que conocemos es al Feo (Joe Pesci Mexicano). Resulta que llegan tres vaqueros flaitongos a un restorán del viejo Oeste (puros peladeros). No se sabe qué están haciendo ahí pero sacan las pistolas y se meten al restorán, y como a los dos segundos se escuchan balazos y salta por la ventana el Feo, con un pernil en la mano. O sea, los flaitongos lo acorralaron mientras comía, pero el Feo los agarró a balazos a los tres sin soltar siquiera el pernil (es Feo pero no gil). Y uno sabe que es el Feo porque la imagen se congela, se escucha la musiquita y aparecen unas letras que dicen “El Feo” al lado del compadre. Más claro echarle agua.

(Esa de congelar la imagen y chantar al lado el nombre del compadre la hacen caleta de películas más modernas, y yo estoy medio chato de la cuestioncita a estas alturas qué quieren que les diga. Pero en esta película lo hacen LA ZORRA. Una, porque escogen el momento PRECISO para hacerlo, y otra, porque es del año del queso la película, y me tinca que fue una de las primeras en hacerlo, si es que no la primera. Si alguien sabe cuál es la primera película en usar la técnica de la imagen congelada y el nombre encima, me avisa).

Después de conocer al Feo nos vamos a otro peladero en el lejano Oeste, y vemos a un cabro chico todo bronceado trabajando arriba de un burro pony, que debe ser el peor medio de transporte de la historia. Y está de lo mejor cuando en la distancia ve que viene un compadre a caballo, y corre a esconderse a la casa para que no lo vean arriba del burro pony y le griten “presta el vehículo”. La cosa es que el que viene llegando es un vaquero brígido, y es una mezcla entre Don Ramón y Ricardo Darín (el UAADLH), cáchense:

Y algo pasa porque todos en la casa del cabro chico se ponen nerviosos, y no dicen nada, sobre todo el dueño de casa, que es un señor de barba. Ahí Don Ramón Darín entra todo patudo a la casa y se sienta a la mesa del dueño de casa, y empieza a conversar como si nada y a hacer preguntas, y el dueño de casa se nota que está más nervioso que no sé qué. Y aquí me cayó la teja: ¡La escena es igualita al comienzo de Bastardos sin gloria! ¡Hasta la música que ponen cuando se ve que viene el “interrogador” en la distancia es igual! Yo sabía que a Tarantino le gustaba sacar cosas de otras películas, pero se fue al pork (chanta la moto, Tarantino).

Bueno lo importante es que en la casa del compadre las cosas terminan igual de sangrientas que en Bastardos sin gloria, y después de un ratito nos damos cuenta de que Don Ramón Darín es El Malo, y que anda detrás de un tesoro perdido. Y el momento en que se congela la imagen y aparece el cartelito de “El Malo” es tan maestro que casi me puse a aplaudir de pura felicidad fliméfila. La dura.

Ya y no saco nada con hacerme el leso, porque exactamente a los catorce minutos de película (miré el reloj del DVD) yo ya sabía que esta cuestión era un clásico maestro zorrón de la historia de las películas Ándate Cabrito. Y eso que quedaban como quince horas de película todavía.

Lo que pasa después es que aparece “El Bueno”, que es un compadre igualito a Wolverine y que es como el nieto galán del abuelito que sale en El Gran Torino, porque habla susurrado también y pone las mismas caras de “te voy a dejar como colador, gil”. Gran Torino Joven se encuentra con el Feo y lo salva de unos flaitongos que lo andan buscando para cobrar la recompensa. Claro que no es tan bueno Gran Torino Joven porque lo salva no de buena onda, sino para cobrar la recompensa él (jajajja, toma Feo).

Cuento corto, Gran Torino Joven, el Feo y el Malo terminan los tres buscando el mismo tesoro, y en algunas partes son socios, pero después se traicionan y quedan picados, después se vuelven a encontrar y se agarran a balazo, etc.

Pasan CALETA de cosas durante esta película, y aunque hay partes en que es toda silenciosa y uno se duerme, igual llega un minuto en que los balazos hacen que uno despierte, y queda con así cada pepa viendo todo lo que pasa (cada vez que se escucha un disparo, se escucha también el sonido de la bala rebotando onda ¡BangPIEEUNG! pegue donde pegue). También es para matarse de la risa (sobre todo las cosas que le pasan al Feo), y siempre hay algo bacán que mirar, porque el peliculasta le pone cualquier empeño.

Según la carátula el peliculasta se llama Sergio Leone, y yo creo que se las trae el joven. Siempre pone la cámara en los lugares precisos y hace que uno se sorprenda. De repente se ve un paisaje peladero del lejano Oeste y ZUÁCATE, aparece un vaquero flaitongo en primer plato y uno pega el medio salto. Imagínense que están viendo un paisaje de lo mejor y de repente ESTE compadre atraviesa el caracho:

Heavy, ¿cierto? Y entre la música, las actuaciones maestras y el peliculismo top les cuento que uno ni respira, y hasta quiere retroceder algunas escenas de lo maestras que son. Y los personajes también la llevan. Lo que más me gustó a mí por ejemplo es la relación que tiene el Bueno con el Feo. Al principio son como socios, pero después el Bueno se apesta y deja botado al Feo. Y el Feo se pica y lo busca para vengarse, y cuando lo encuentra le hace algo realmente mala onda. Pero el Bueno igual termina perdonándolo (más o menos) y los dos como que se unen contra el Malo, pero siempre desconfiando entre ellos. Porque claro, no confían tanto el uno en el otro, pero confían más entre ellos de lo que confían en el Malo, así que obvio. Es difícil de explicar, filo.

Lo que es fácil de explicar es esto: Esta cuestión es de los GRANDES FLIMS DE LA HISTORIA UNIVERSAL. La dura. Yo cacho que anda por ahí con El Padrino, Pulp Fiction, El Exorcista, La lista del Schindler y Takilleitor. O sea, puro filete fliméfilo. La primera división del cine. La sección VIP de las películas, donde hay un negro musculoso cuidando y la típica cuerda de terciopelo. No cualquiera entra a la sección VIP, cabrito. Pero esta entra sí o sí. Y esto se los dice alguien que no está ni ahí con las películas de vaqueros, porque andan todos cochinos y transpirados, y así y todo andan con gorros y con ponchos, y te encargo el olorcito. Así que ya saben.

¿Vale la pena verla antes de morir? VALE LA PENA VERLA ANTES DE NACER, con eso les digo todo. Así que no la miren a huevo y consígansela. Personalmente ya la tengo en la sección zorrona de mi colección, y apenas pueda la voy a ver de nuevo. Mil quinientos millones de estrellas y un Oscar bueno, otro malo y otro feo para cada uno, porque se lo merecen.

¿Qué tal el afiche zorrón? Tsss, maestro. Gracias al lector bacán que me lo mandó. Y acuérdense que si quieren encargar cosas por Internet como este librotote o el Bluray de esta película (¡en oferta a diez dólares!), la mejor manera es con mi auspiciador pork Hot Express (ejalé). Hasta la vista, baby.

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