Zombieland.


Esta película es tan bacán, que debería llamarse Zorraland. Les escribí una crítica bien piola porque no quiero embarrarle las sorpresas, así que lean no más con confianza. Ah, también se van a enterar de lo que hizo el pastel del Feto esta Navidad (gil), así que vayan y de ahí me cuentan qué les pareció. Pero antes de darles el lonk, les quería decir tres cositas:

a) Sigo contestando preguntas en el sitio del Formspringfield. Por si no han cachado, me hice una de esas páginas donde la gente hace preguntas y papá mono las contesta. Hasta ahora he contestado como quinientas, y todavía tengo más que voy a ir contestando de a poco, así que si quiere echar un lookie, dele por acato: ¡INTERROGATORIONK!

2) ¡Próspero Feliz Año! Aquí me pongo mamón y les digo que los quiero caleta, que gracias por seguir viniendo a mi súper blogspot y aguantarme, y la cuestión. Voy a seguir el 2010, y este año sí que voy a hacer cosas que vengo prometiendo hace rato, así que prepárense.

III) Se me olvidó la tercera cosa que les iba a decir, sorry.

***

Cuéntate una nueva: Mi primo Feto nos embarró la Navidad. Tal cual. En total el renacuajo nos ha arruinado como mil tres fiestas familiares, incluyendo el aniversario de matrimonio chorromil de mis abuelos (las bodas de carbono 14).

Esa vez le dio con que quería hacer malabarismo en la silla de ruedas de mi abuela, y como le dijeron que no, empezó a decir que mi abuela no caminaba de puro floja y le sacó la madre (nunca lo castigan porque es operado de la cabeza).

¿Bueno y qué hizo ahora el bestia? Como en el colegio le mostraron unos videos asquerosos de embarazos y la cuestión, le dio con que el pesebre tenía que tener líquido amniótico y una placenta con cordón umbilical al lado de Jesús, porque era recién nacido. Todos le decían que no era necesario y que era hereje, pero él dale con la cuestión. Hasta que fue a la cocina sin que nadie lo viera, y le robó unas panitas a la nana para esconder en el pesebre.

Las escondió caleta más encima, para que no lo pillaran y porque según él eso es lo que hicieron en esa época para evitar que las vacas y las ovejas se comieran la placenta, y después quedaran con súper poderes.

Bueno la cosa es que esto lo hizo mucho antes de la comida, y justo en la cena empezó a salir olor a podrido y nadie sabía de dónde venía. Mi tío dijo que era la comida y mi tía se puso a llorar porque andaba sensible. Mi vieja se enojó con mi tío por mala onda, mi papá retó a mi mamá por meterse, y puras discusiones.

Después se metió el perro a la casa y se fue derechito al pesebre, y se comió no sólo la placenta, sino también un pastor, unos adornitos, y (oh my God) el niño Jesús. Y aquí sí que quedó la grande porque era el pesebre de la familia que tiene como cien años y la cuestión y está avaluado como en un millón de dólares, según mi tía.

Cuando finalmente pillaron que el culpable de todo era el Feto (yo lo caché al tiro), el perla se defendió diciendo que no lloraran tanto por Jesús, si total resucitaba siempre. Aquí a mi tía abuela (tiene trescientos dos años) le empezó a dar ataque a la diabetes de tanta herejía y mis tíos tuvieron que llamar a Help porque la señora tiene cero posibilidades de resucitar y en fin. Todo mal.

Moraleja de la historia: El Feto es un gil y no tiene idea de lo que está hablando. Todos saben que el primer zombi de la historia fue el Lázaro (o sea, Jesús fue el segundo). Y es por tonteras como esas, que el Feto no sobreviviría ni diez minutos si alguna vez ocurre la Mansaca Zombi, que es justamente de lo que se trata Zombieland, que se estrena el jueves (ejalé).

(De más podría haberles hablado de la película sin contarles la historia de Navidad, pero me dejó picado el Feto y quería que todos supieran lo mamerto que es, sorry).

Se trata del No sé cuánto (Michael Cera de los pobres), un compadre crespo flacuchento todo loser que habla como mina y que anda todo solo por el mundo intentando sobrevivir de los zombis que hace ratito dejaron la mansaca en el planeta. Como el compadre se aburre más que el Soy Leyendacon un taca-taca, obligado a narrar todo lo que le pasa y bacán, porque así uno se enchufa y entiende todo clarito.

Y también da esperanzas el compadre, porque si él, que es más alfeñique que Woody Allendespués de donar sangre, logró sobrevivir a la Mansaca Zombi, entonces uno también tiene esperanza, ¿Onofre? Nofre. Porque al principio de la película se cacha al tiro que no es tan facilita la cosa. La dura.

Lo primero que hace el No sé cuánto es explicar todo lo que hay que hacer para sobrevivir la Mansaca Zombi, y es la zorra porque son caleta de cosas que uno ni siquiera había pensado, como que los primeros en morirse por los zombis serán los gorditos, porque no pueden arrancar y cooperaron (jajja). O sea, la gente gorda tiene menos expectativas de vida que el resto (spoiler).

Después de andar un rato solo y de contar todo lo que hay que saber, el flacuchento se encuentra con el pelado cara de loco que hacía de asesino por naturaleza en Asesinos por Naturaleza y aquí la cuestión se pone más entretenida todavía. Porque el pelado cara de loco es lo contrario del loser, y no está ni ahí con las reglas de supervivencia porque es todo recio, como yo.

Masca chicle con la boca abierta, tira la talla cuando se va a echar un zombi, se guarda pistolas en las botas de cocodrilo y la típica. Hasta que después se encuentran a dos minocas (la de Superbad y la péndex de Little Miss Sunshine [aw]). De ahí pasan más cosas, recorren las carreteras, salen los zombis, etc.

Y si no les cuento más es porque no estoy ni ahí con embarrarle la vida a nadie, y mejor que se sorprendan con la cuestión y vayan a verla y lo pasen pork, porque es a toda zorra. Aunque al principio el Michael Cera de los pobres y el cara de loco me caían mal, como a los quince minutos de película me había matado de la risa setenta y cinco veces, y había gritado de susto como cinco, y les había agarrado buena a todos.

La dura. Hay como cuatro escenas en que habría dicho la frase “¡Ándate cabrito!” si no fuera porque se me agotó cuando fui a ver Avatar.Pero de que es a todo pork, es a todo pork, y deberían invitar a todo el mundo a verla. Además que tiene las letras del principio más a toda raja que existen, con unas cámaras lentas al cerdo y cosas brígidas pasando cada dos segundos, y por eso no más ya vale la pena. Así que eso.

Veredicto: No sean giles y vean Zombieland, que no se van a arrepentir. Quinientos millones setecientas mil catorce estrellas y un Muérete de Viejo y no de Sapo Award al cameo la zorra que no pienso spoilear. Que lo pasen bien el fin de año, mucha felicidad y la cacha de la espada. Y recuerden, si van a pasar las llaves no beban, etc.

Originalmente publicado en Zona de Contacto, Emol, enero 2010.